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Ezequiel 21
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Ezequiel 21Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1Y FUE a mí palabra de Jehová, diciendo:

2Hijo del hombre, pon tu rostro contra Jerusalem, y derrama palabra sobre los santuarios, y profetiza sobre la tierra de Israel;

3Y dirás a la tierra de Israel: Así ha dicho Jehová: He aquí, que yo contra ti, y sacaré mi espada de su vaina, y talaré de ti al justo y al impío.

4Y por cuanto he de talar de ti al justo y al impío, por tanto, mi espada saldrá de su vaina contra toda carne, desde el mediodía hasta el aquilón:

5Y sabrá toda carne que yo Jehová saqué mi espada de su vaina; no volverá más.

6Y tú, hijo del hombre, gime con quebrantamiento de lomos, y con amargura; gime delante de los ojos de ellos.

7que cuando te dijeren: ¿ Por qué gimes tú? dirás: Por la fama que viene; y todo corazón se desleirá, y todas manos se debilitarán, y angustiaráse todo espíritu, y todas rodillas se irán en aguas: he aquí que viene, y hacerse ha, dice el Señor Jehová.

8Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo:

9Hijo del hombre, profetiza, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: Di: La espada, la espada está afilada, y aun acicalada;

10Para degollar víctimas está afilada, acicalada está para que relumbre. ¿ Hemos de alegrarnos? A la vara de mi hijo viene menospreciando todo árbol.

11Y dióla a acicalar para tenerla a mano: la espada está afilada, y acicalada está ella, para entregarla en mano del matador.

12Clama y aulla, oh hijo del hombre; porque esta será sobre mi pueblo, será ella sobre todos los príncipes de Israel. Temores de espada serán a mi pueblo: por tanto, hiere el muslo;

13Porque está probado. ¿ Y qué, si la espada desprecia aun el cetro? El no será más, dice el Señor Jehová.

14Tú pues, hijo del hombre, profetiza y bate una mano con otra, y dóblese la espada la tercera vez, la espada de muertos: esta es espada de gran matanza que los penetrará,

15Para que el corazón desmaye, y los estragos se multipliquen: en todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. ¡ Ah! dispuesta está para que relumbre, y aderezada para degollar.

16Ponte a una parte, ponte a la diestra, o ponte a la siniestra, hacia donde tu rostro se determinare.

17Y yo también batiré mi mano con mi mano, y haré reposar mi ira. Yo Jehová he hablado.

18Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo:

19Y tú, hijo del hombre, señálate dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia: de una misma tierra salgan ambos: y echa mano a la suerte: en el principio del camino de la ciudad lo harás.

20El camino señalarás por donde venga la espada a Rabá de los hijos de Amón, y a Judá contra Jerusalem la fuerte.

21Porque el rey de Babilonia se paró en una encrucijada, al principio de dos caminos, para tomar adivinación: acicaló saetas, consultó en ídolos, miró el hígado.

22La adivinación fue a su mano derecha, sobre Jerusalem, para poner capitanes, para abrir la boca a la matanza, para levantar la voz en grito, para poner ingenios contra las puertas, para fundar baluarte, y edificar fuerte.

23Y seráles como adivinación mentirosa en sus ojos, por estar juramentados con juramento a ellos: mas él trae a la memoria la maldad, para prenderlos.

24Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto habéis hecho venir en memoria vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto habéis venido en memoria, seréis tomados a mano.

25Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día vino en el tiempo de la consumación de la maldad;

26Así ha dicho el Señor Jehová: Depón la tiara, quita la corona: esta no será más esta: al bajo alzaré, y al alto abatiré.

27Del revés, del revés, del revés la tornaré; y no será esta más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y se la entregaré.

28Y tú, hijo del hombre, profetiza, y di: Así ha dicho el Señor Jehová sobre los hijos de Amón, y su oprobio. Dirás pues: La espada, la espada está desenvainada para degollar; acicalada para consumir con resplandor.

29Te profetizan vanidad, adivínante mentira, para entregarte con los cuellos de los malos sentenciados a muerte, cuyo día vino en tiempo de la consumación de la maldad.

30Tornaréla a su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido, te tengo de juzgar.

31Y derramaré sobre ti mi ira: el fuego de mi enojo haré encender sobre ti, y te entregaré en mano de hombres temerarios, artífices de destrucción.

32Del fuego serás para ser consumido; tu sangre será en medio de la tierra; no habrá más memoria de ti: porque yo Jehová he hablado.

Sobre Ezequiel 21

¿Qué pasa aquí?

Dios le dice a Ezequiel que gima en público con el corazón quebrantado y luego profetice la espada que viene: afilada y bruñida, lista para la matanza. Se le manda batir las manos mientras anuncia la espada doblada y triplicada. El rey de Babilonia se detiene en la encrucijada y usa la adivinación para decidir hacia dónde marchar; Dios dice que la suerte ha caído sobre Jerusalén. La corona del rey de Judá será derribada: lo alto será abatido y lo bajo, ensalzado.

¿La idea principal?

El ejército babilonio es la espada de Dios, guiado por una adivinación que parece azar pero no lo es, y Jerusalén no tiene ningún reclamo en contra que vaya a sostenerse.

Una línea para recordar

27: "Del revés, del revés, del revés la tornaré; y no será esta más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y se la entregaré." Tres veces del revés: la única estabilidad prometida es una figura mesiánica futura cuyo derecho es legítimo.

El contexto

Hacia 589 a. C., cuando los movimientos militares de Babilonia son cada vez más imposibles de ignorar. El uso de la adivinación por parte de Nabucodonosor en la encrucijada está documentado históricamente: echaba suertes con saetas, consultaba imágenes y examinaba hígados. Ezequiel usa ese detalle para mostrar que incluso la estrategia militar pagana está siendo dirigida hacia Jerusalén.

¿Quién aparece?

Ezequiel, que gime y bate las manos según se le manda; la espada, descrita casi como un personaje; Nabucodonosor en la encrucijada; la corona de Judá, derribada; los amonitas, mencionados como el camino que esta vez no se elige.

Por qué importa

El triple "del revés" del versículo 27 llegó a ser un texto clave de la tipología cristiana para el fin de las antiguas dispensaciones y el establecimiento del reinado mesiánico. En su contexto original se refiere a la monarquía de David; en lecturas posteriores se amplió a toda la estructura de la historia del pacto, trastornada y vuelta a empezar.

Para cuando sientes...

Para cuando la suerte parece echada y el desenlace, inevitable. El capítulo no finge que la espada pueda desviarse. Lo que hace es nombrar el triple vuelco como algo que Dios controla, no como algo que le sucede a Dios, y eso mantiene la crisis dentro de un marco en lugar de en caída libre.