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Ezequiel 18
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Ezequiel 18Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1Y FUE a mí palabra de Jehová, diciendo:

2Qué pensáis vosotros, vosotros que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera?

3Vivo yo, dice el Señor Jehová, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel.

4He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

5Y el hombre que fuere justo, e hiciere juicio y justicia;

6Que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni llegare a la mujer menstruosa,

7Ni oprimiere a ninguno; al deudor tornare su prenda, no cometiere robo, diere de su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido,

8No diere a logro, ni recibiere aumento; de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio de verdad entre hombre y hombre,

9En mis ordenanzas caminare, y guardare mis derechos para hacer verdad, este es justo: este vivirá, dice el Señor Jehová.

10Mas si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que haga alguna cosa de estas,

11Y que no haga las otras; antes comiere sobre los montes, o violare la mujer de su prójimo,

12Al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no tornare la prenda, o alzare sus ojos a los ídolos, e hiciere abominación,

13Diere a usura, y recibiere aumento: ¿ vivirá este? No vivirá. Todas estas abominaciones hizo; de cierto morirá; su sangre será sobre él.

14este engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y viéndolos no hiciere según ellos:

15No comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; la mujer de su prójimo no violare,

16Ni oprimiere a nadie; la prenda no empeñare, ni cometiere robos; al hambriento diere de su pan, y cubriere de vestido al desnudo;

17Apartare su mano del pobre, usura ni aumento no recibiere; hiciere mis derechos, y anduviere en mis ordenanzas, este no morirá por la maldad de su padre; de cierto vivirá.

18Su padre, por cuanto hizo agravio, despojó violentamente al hermano, e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él morirá por su maldad.

19Y si dijereis: ¿ Por qué el hijo no llevará por el pecado de su padre? Porque el hijo hizo juicio y justicia, guardó todas mis ordenanzas, y las hizo, de cierto vivirá.

20El alma que pecare, esa morirá: el hijo no llevará por el pecado del padre, ni el padre llevará por el pecado del hijo: la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

21Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todas mis ordenanzas, e hiciere juicio y justicia, de cierto vivirá; no morirá.

22Todas sus rebeliones que cometió, no le serán recordadas: en su justicia que hizo vivirá.

23Quiero yo la muerte del impío? dice el Señor Jehová. ¿ No vivirá, si se apartare de sus caminos?

24Mas si el justo se apartare de su justicia, y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿ vivirá él? Todas las justicias que hizo no vendrán en memoria; por su rebelión con que prevaricó, y por su pecado que cometió, por ello morirá.

25Y si dijereis: No es derecho el camino del Señor: oid ahora, casa de Israel: ¿ No es derecho mi camino? ¿ no son vuestros caminos torcidos?

26Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello: por su iniquidad que hizo, morirá.

27Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo juicio y justicia, hará vivir su alma.

28Porque miró, y apartóse de todas sus prevaricaciones que hizo, de cierto vivirá, no morirá.

29Si aun dijere la casa de Israel: No es derecho el camino del Señor: ¿ No son derechos mis caminos, casa de Israel? Cierto, vuestros caminos no son derechos.

30Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor Jehová. Convertíos, y volveos de todas vuestras iniquidades; y no os será la iniquidad causa de ruina.

31Echad de vosotros todas vuestras iniquidades con que habéis prevaricado, y haceos corazón nuevo y espíritu nuevo. ¿ Y por qué moriréis, casa de Israel?

32Que no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Jehová; convertíos pues, y viviréis.

Sobre Ezequiel 18

¿Qué pasa aquí?

Dios refuta el refrán "los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera". Cada alma responde por sus propias decisiones, no por las de sus padres. El justo vive; el impío muere. Si el impío se arrepiente, sus pecados pasados no se le toman en cuenta. Si el justo se vuelve a la maldad, su justicia pasada no lo salva. Dios no se complace en la muerte de nadie y llama a Israel a convertirse y vivir.

¿La idea principal?

La responsabilidad moral es personal y en tiempo presente: ni la culpa heredada ni la justicia heredada determinan tu futuro, solo la dirección que llevas ahora.

Una línea para recordar

32: "Que no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Jehová; convertíos pues, y viviréis." El resumen más sencillo de todo el capítulo: lo que mueve a Dios es la vida, no el castigo.

El contexto

Hacia 592 a. C. Los exiliados culpaban de su situación a sus antepasados, algo en parte cierto y también una manera de eludir la responsabilidad personal. Ezequiel desmonta a la vez el fatalismo y la excusa. Dios no castiga al inocente por lo que hicieron sus padres.

¿Quién aparece?

Jehová, que argumenta contra un refrán fatalista; tres generaciones de personas hipotéticas que ilustran el principio moral; Israel entero, a quien se dirige al final.

Por qué importa

Este capítulo es una de las declaraciones más importantes de la Biblia hebrea sobre la responsabilidad moral individual. Contradice directamente una lectura determinista del "visito la maldad de los padres sobre los hijos" de Éxodo 20. Los estudiosos lo han leído como un replanteamiento revolucionario: en la crisis del exilio, la vieja teología del destino colectivo era insuficiente. Cada persona puede cambiar de rumbo.

Para cuando sientes...

Para cuando te sientes atrapado por tu historia, por los fracasos de tu familia o por tu propio pasado. El capítulo insiste: el pasado es real, pero no tiene por qué ser la última palabra sobre ti. Volverse es posible en cualquier momento.