Éxodo 7Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y JEHOVÁ dijo a Moisés: Mira, yo te he constituído dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.
2Tú dirás todas las cosas que yo te mandaré, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.
3Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.
4Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.
5Y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová, cuando extenderé mi mano sobre Egipto, y sacaré los hijos de Israel de en medio de ellos.
6E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó: hiciéronlo así.
7Y era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón.
8Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
9Si Faraón os respondiere diciendo, Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se torne culebra.
10Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado: y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y tornóse culebra.
11Entonces llamó también Faraón sabios y encantadores; e hicieron también lo mismo los encantadores de Egipto con sus encantamientos;
12Pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras: mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos.
13Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.
14Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está agravado, que no quiere dejar ir al pueblo.
15Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale a las aguas; y tú ponte a la orilla del río delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,
16Y dile: Jehová el Dios de los Hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirvan en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oir.
17Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo heriré con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre:
18Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y tendrán asco los Egipcios de beber el agua del río.
19Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.
20Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara hirió las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.
21Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, que los Egipcios no podían beber de él: y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.
22Y los encantadores de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos: y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.
23Y tornando Faraón volvióse a su casa, y no puso su corazón aun en esto.
24Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río.
25Y cumpliéronse siete días después que Jehová hirió el río.
Sobre Éxodo 7
¿Qué pasa aquí?
Dios encarga a Moisés y a Aarón la campaña de las señales. La vara de Aarón se convierte en culebra delante de Faraón; los magos egipcios hacen lo mismo con sus propias varas, pero la vara de Aarón devora las de ellos. Faraón sigue endurecido. Entonces Dios envía la primera plaga: el Nilo se convierte en sangre. Los peces mueren. El agua deja de ser potable. Los magos lo imitan. Faraón se da la vuelta. Pasan siete días.
¿La idea principal?
La contienda con Faraón nunca es solo política; es una demostración sistemática de que los dioses de Egipto, cada uno ligado a fuerzas naturales, no tienen poder alguno sobre el Dios de Israel.
Una línea para recordar
5: "Y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová, cuando extenderé mi mano sobre Egipto, y sacaré los hijos de Israel de en medio de ellos." Las plagas están pensadas para leerse como revelación, no solo como castigo.
El contexto
El delta del Nilo en pleno verano, temprano en la mañana. Faraón baja al río al amanecer, probablemente para un saludo ritual. Aarón golpea el agua con la vara. El Nilo, que le dio todo a Egipto, se vuelve rojo. El olor de los peces muertos llena la región agrícola más grande del mundo antiguo durante siete días enteros.
¿Quién aparece?
Moisés, que según el capítulo 7 tiene ya ochenta años, entra en la corte de Faraón como mensajero; Aarón es su voz y el portador de la vara; los magos de Faraón realizan señales parecidas con sus propias artes; el corazón de Faraón se describe una y otra vez como endurecido, una expresión que encierra un rico debate teológico.
Por qué importa
Cada plaga apunta contra una deidad egipcia: el Nilo era sagrado para el dios Hapi, y sus aguas rojas como la sangre eran un insulto directo a todo el orden religioso. Que los magos de Egipto usen hechicería para imitar las señales subraya la contienda real. Siglos después, los lectores relacionaron la vara que devora a las otras con la victoria de Cristo sobre la muerte, pero la fuerza inmediata del relato es simple: una vara gana.
Para cuando sientes...
Para cuando estás viendo a un sistema poderoso toparse con algo que no puede absorber ni imitar, y quieres ver qué pasa después. Las culebras devoradas son la primera señal de que esta pelea ya está decidida.