Éxodo 5Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1DESPUÉS entraron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de Israel, dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.
2Y Faraón respondió: ¿ Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.
3Y ellos dijeron: El Dios de los Hebreos nos ha encontrado: iremos, pues, ahora camino de tres días por el desierto, y sacrificaremos a Jehová nuestro Dios; porque no venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.
4Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿ por qué hacéis cesar al pueblo de su obra? idos a vuestros cargos.
5Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus cargos.
6Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del pueblo que le tenían a su cargo, y a sus gobernadores, diciendo:
7De aquí adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como ayer y antes de ayer; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja:
8Y habéis de ponerles la tarea del ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, y por eso levantan la voz diciendo: Vamos y sacrificaremos a nuestro Dios.
9Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras de mentira.
10Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus gobernadores, hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja.
11Id vosotros, y recoged paja donde la hallareis; que nada se disminuirá de vuestra tarea.
12Entonces el pueblo se derramó por toda la tierra de Egipto a coger rastrojo en lugar de paja.
13Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea del día en su día, como cuando se os daba paja.
14Y azotaban a los capataces de los hijos de Israel, que los cuadrilleros de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿ Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?
15Y los capataces de los hijos de Israel vinieron a Faraón, y se quejaron a él, diciendo: ¿ Por qué lo haces así con tus siervos?
16No se da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y tu pueblo cae en falta.
17Y él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y sacrifiquemos a Jehová.
18Id pues ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de dar la tarea del ladrillo.
19Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, habiéndoseles dicho: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día.
20Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de Faraón,
21Dijéronles: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues habéis hecho heder nuestro olor delante de Faraón y de sus siervos, dándoles el cuchillo en las manos para que nos maten.
22Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿ por qué afliges a este pueblo? ¿ para qué me enviaste?
23Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú tampoco has librado a tu pueblo.
Sobre Éxodo 5
¿Qué pasa aquí?
Moisés y Aarón se enfrentan a Faraón: "Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto." Faraón se niega, dice que no conoce a ese Dios y aumenta la carga de trabajo. Ahora los israelitas deben recoger su propia paja sin bajar la cuota de ladrillos. Cuando no la cumplen, golpean a los capataces hebreos. Los capataces encaran a Moisés y a Aarón. Moisés vuelve a Dios, desconcertado, preguntando por qué lo envió.
¿La idea principal?
La liberación rara vez parece progreso al principio; el momento de la obediencia a menudo hace caer el sufrimiento con más fuerza antes de que se levante.
Una línea para recordar
22: "Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿ por qué afliges a este pueblo? ¿ para qué me enviaste?" Una protesta cruda dirigida a Dios, y Dios no castiga la sinceridad.
El contexto
Ramesés o Pi-Ramsés, la gran ciudad de obras egipcia en el delta del Nilo, hacia el 1446 o el 1290 a. C. Los escribas egipcios llevaban registros en papiro de la producción diaria de ladrillos. La paja es un aglutinante esencial del ladrillo de barro. Tener que arrancarla tú mismo de los campos cercanos, además de cumplir la cuota, es la diferencia entre sobrevivir y derrumbarse.
¿Quién aparece?
Moisés y Aarón llevan el primer mensaje a Faraón; Faraón responde con desprecio y con una política diseñada para aplastar los ánimos; los capataces hebreos reciben el castigo y descargan su enojo contra Moisés; Moisés lleva la queja directamente a Dios.
Por qué importa
Este capítulo es una lección magistral de cómo responde la opresión sistémica al primer susurro de liberación: no con miedo, sino con escalada. La historia de la cuota de ladrillos refleja textos administrativos egipcios reales sobre exigencias de trabajo. También presenta a Moisés como un hombre que lleva su confusión a Dios con sinceridad en lugar de callarla.
Para cuando sientes...
Para cuando hiciste lo correcto y todo empeoró de inmediato, y ahora las personas que debían beneficiarse están enojadas contigo. Moisés está ahí al final de este capítulo, sentado con Dios y preguntando por qué.