Éxodo 16Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y PARTIENDO de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto.
2Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto;
3Y decíanles los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de las carnes, cuando comíamos pan en hartura; pues nos habéis sacado a este desierto, para matar de hambre a toda esta multitud.
4Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y cogerá para cada un día, para que yo le pruebe si anda en mi ley, o no.
5Mas al sexto día aparejarán lo que han de encerrar, que será el doble de lo que solían coger cada día.
6Entonces dijo Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto:
7Y a la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; que nosotros, ¿ qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros?
8Y dijo Moisés: Jehová os dará a la tarde carne para comer, y a la mañana pan en hartura; por cuanto Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él: que nosotros, ¿ qué somos? vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.
9Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová; que él ha oído vuestras murmuraciones.
10Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová, que apareció en la nube.
11Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
12Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Entre las dos tardes comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios.
13Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y a la mañana descendió rocío en derredor del real.
14Y como el rocío cesó de descender, he aquí sobre la haz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra.
15Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿ Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
16Esto es lo que Jehová ha mandado: cogeréis de él cada uno según pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda.
17Y los hijos de Israel lo hicieron así: y recogieron unos más, otros menos:
18Y medíanlo por gomer, y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al que había recogido poco: cada uno recogió conforme a lo que había de comer.
19Y díjoles Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.
20Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y pudrióse; y enojóse contra ellos Moisés.
21Y recogíanlo cada mañana, cada uno según lo que había de comer: y luego que el sol calentaba, derretíase.
22En el sexto día recogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos los príncipes de la congregación vinieron a Moisés, y se lo hicieron saber.
23Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.
24Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según que Moisés había mandado, y no se pudrió, ni hubo en él gusano.
25Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es sábado de Jehová: hoy no hallaréis en el campo.
26En los seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es sábado, en el cual no se hallará.
27Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron.
28Y Jehová dijo a Moisés: ¿ Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?
29Mirad que Jehová os dio el sábado, y por eso os da en el sexto día pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el séptimo día.
30Así el pueblo reposó el séptimo día.
31Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como simiente de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.
32Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Henchirás un gomer de él para que se guarde para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto.
33Y dijo Moisés a Aarón: Toma un vaso, y pon en él un gomer lleno de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes.
34Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehová lo mandó a Moisés.
35Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que entraron en la tierra habitada: maná comieron hasta que llegaron al término de la tierra de Canaán.
36Y un gomer es la décima parte del epha.
Sobre Éxodo 16
¿Qué pasa aquí?
Toda la congregación murmura contra Moisés y Aarón en el desierto de Sin: ojalá hubiéramos muerto en Egipto junto a las ollas de carne. Dios responde con maná y codornices. Las codornices llegan por la tarde; por la mañana, una sustancia fina, como hojuelas, cubre el suelo, dulce como la miel. Cada uno recoge exactamente lo que necesita, un gomer por cabeza. Está prohibido recogerlo en sábado: el viernes cae una porción doble. Algunos recogen de más y se les echa a perder; otros intentan recogerlo en sábado y no encuentran nada. Se guarda un gomer como testimonio para las generaciones futuras.
¿La idea principal?
El maná enseña una lección por encima de todas: la provisión es exactamente suficiente, diaria, y acapararla la destruye. La confianza no se puede almacenar.
Una línea para recordar
18: "Y medíanlo por gomer, y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al que había recogido poco" La igualdad en la provisión está incorporada al mecanismo mismo del milagro.
El contexto
El desierto de Sin, entre Elim y Sinaí, seis semanas después de salir de Egipto. El pueblo recuerda la comida de Egipto con verdadera nostalgia: sentados junto a las ollas de carne, comiendo pan hasta saciarse. Las raciones del desierto son un contraste brusco. El maná sigue siendo un misterio: algunos lo identifican con una secreción dulce del tamarisco o de un insecto escama. El texto simplemente lo llama "¿qué es esto?", que es lo que significa la palabra maná.
¿Quién aparece?
Toda la congregación murmura a una; Moisés y Aarón remiten la queja a Dios; Dios responde con una generosidad práctica y con una prueba del sábado incorporada a la provisión; Josué se menciona brevemente; por instrucción de Dios se conserva un gomer de maná para que lo vean las generaciones futuras.
Por qué importa
Jesús cita el resumen del maná que hace Deuteronomio durante su tentación, y en Juan 6 se llama a sí mismo el "pan del cielo". El principio del sábado incorporado al calendario del maná, porción doble el viernes, nada el sábado, es una de las enseñanzas más prácticas de la Torá sobre el sábado. Pablo usa la igualdad del maná en 2 Corintios 8 para defender la generosidad al dar.
Para cuando sientes...
Para cuando tu reacción automática ante la incertidumbre es acumular, controlar la provisión y confiar solo en lo que puedes guardar. Que se eche a perder al segundo día no es un castigo; es una lección.