Éxodo 14Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y HABLÓ Jehová a Moisés, diciendo:
2Habla a los hijos de Israel que den la vuelta, y asienten su campo delante de Pi-hahirot, entre Migdol y la mar hacia Baal-zefón: delante de él asentaréis el campo, junto a la mar.
3Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado.
4Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército; y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.
5Y fue dado aviso al rey de Egipto cómo el pueblo se huía: y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿ Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva?
6Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo;
7Y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos.
8Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.
9Siguiéndolos, pues, los Egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, alcanzáronlos asentando el campo junto a la mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón.
10Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí los Egipcios que venían tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y clamaron los hijos de Israel a Jehová.
11Y dijeron a Moisés: ¿ No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿ Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?
12No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los Egipcios? Que mejor nos fuera servir a los Egipcios, que morir nosotros en el desierto.
13Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estáos quedos, y ved la salud de Jehová, que él hará hoy con vosotros; porque los Egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.
14Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos.
15Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿ Por qué clamas a mí? di a los hijos de Israel que marchen:
16Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre la mar, y divídela; y entren los hijos de Israel por medio de la mar en seco.
17Y yo, he aquí yo endureceré el corazón de los Egipcios, para que los sigan: y yo me glorificaré en Faraón, y en todo su ejército, y en sus carros, y en su caballería;
18Y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorificaré en Faraón, en sus carros, y en su gente de a caballo.
19Y el ángel de Dios que iba delante del campo de Israel, se apartó, e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se apartó, y púsose a sus espaldas:
20E iba entre el campo de los Egipcios y el campo de Israel; y era nube y tinieblas para aquellos, y alumbraba a Israel de noche: y en toda aquella noche nunca llegaron los unos a los otros.
21Y extendió Moisés su mano sobre la mar, e hizo Jehová que la mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y tornó la mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
22Entonces los hijos de Israel entraron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas como muro a su diestra y a su siniestra:
23Y siguiéndolos los Egipcios, entraron tras ellos hasta el medio de la mar, toda la caballería de Faraón, sus carros, y su gente de a caballo.
24Y aconteció a la vela de la mañana, que Jehová miró al campo de los Egipcios desde la columna de fuego y nube, y perturbó el campo de los Egipcios.
25Y quitóles las ruedas de sus carros, y trastornólos gravemente. Entonces los Egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los Egipcios.
26Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la mar, para que las aguas vuelvan sobre los Egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.
27Y Moisés extendió su mano sobre la mar, y la mar se volvió en su fuerza cuando amanecía; y los Egipcios iban hacia ella: y Jehová derribó a los Egipcios en medio de la mar.
28Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en la mar; no quedó de ellos ni uno.
29Y los hijos de Israel fueron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas por muro a su diestra y a su siniestra.
30Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los Egipcios; e Israel vio a los Egipcios muertos a la orilla de la mar.
31Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los Egipcios: y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.
Sobre Éxodo 14
¿Qué pasa aquí?
Dios hace que Israel vuelva hacia el mar y acampe entre Migdol y el agua, para atraer a Faraón. Faraón, arrepentido de haberlos dejado ir, moviliza seiscientos carros y su ejército. Israel, atrapado con el mar delante y el ejército detrás, entra en pánico y culpa a Moisés. Moisés ordena: estaos quedos. Dios indica a Moisés que alce su vara. La columna de nube se coloca detrás de Israel y separa los campamentos. Un fuerte viento oriental hace retroceder el mar durante la noche y abre un camino seco. Israel cruza. Los egipcios lo siguen. Dios hace que se les caigan las ruedas a los carros, los egipcios retroceden, y cuando Israel llega a la otra orilla, Moisés extiende su mano hacia atrás y el mar se cierra. Todo el ejército se ahoga.
¿La idea principal?
El cruce del mar no es solo un rescate; es una demostración pública de que ningún poder militar puede deshacer lo que Dios ha decidido.
Una línea para recordar
14: "Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos." Una de las órdenes más directas de la Escritura, dirigida a un pueblo en pleno pánico, y se cumple en cuestión de horas.
El contexto
El mar Rojo, que también se lee como el mar de los Juncos, probablemente un lago poco profundo de agua salobre cerca del delta oriental. Un fuerte viento oriental durante la noche dejaría al descubierto los lodazales de un paso poco profundo. Las ruedas de los carros egipcios, hechas para terreno firme, se habrían atascado y roto en la arena mojada de la orilla. La descripción es físicamente coherente con el terreno.
¿Quién aparece?
Moisés habla con autoridad incluso mientras el pueblo lo culpa; Dios dirige cada movimiento con precisión; los seiscientos carros escogidos de Faraón, la unidad militar de élite del mundo antiguo, siguen a Israel dentro del mar; los oficiales egipcios reconocen demasiado tarde que Dios pelea contra ellos.
Por qué importa
El cruce del mar Rojo es el acto definitorio del Antiguo Testamento. Dentro de la propia Biblia se menciona más veces que cualquier otro acontecimiento. Pablo lo lee en 1 Corintios 10 como una figura del bautismo. El mar no se abre porque Moisés sea poderoso; se abre porque Dios pelea con un viento. Israel solo camina.
Para cuando sientes...
Para cuando no tienes adónde ir, la amenaza se te echa encima y alguien te pide que estés tranquilo y confíes en una palabra que todavía no ves cumplida. El pánico de Israel aquí es del todo comprensible, y Dios no lo descalifica por ello.