Éxodo 10Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y JEHOVÁ dijo a Moisés: Entra a Faraón; porque yo he agravado su corazón, y el corazón de sus siervos, para dar entre ellos estas mis señales;
2Y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que di entre ellos; y para que sepáis que yo soy Jehová.
3Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de los Hebreos, ha dicho así: ¿ Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo para que me sirvan.
4Y si aun rehusas dejarlo ir, he aquí que yo traeré mañana langosta en tus términos,
5La cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que quedó salvo, lo que os ha quedado del granizo; comerá asimismo todo árbol que os produce fruto en el campo:
6Y llenarse han tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los Egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y volvióse, y salió de con Faraón.
7Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿ Hasta cuándo nos ha de ser este por lazo? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios; ¿ aun no sabes que Egipto está destruído?
8Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados a Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿ Quién y quién son los que han de ir?
9Y Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas: con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque tenemos solemnidad de Jehová.
10Y él les dijo: Así sea Jehová con vosotros como yo os dejaré ir a vosotros y a vuestros niños: mirad como el mal está delante de vuestro rostro.
11No será así: id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová: pues esto es lo que vosotros demandasteis. Y echáronlos de delante de Faraón.
12Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó.
13Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y a la mañana el viento oriental trajo la langosta:
14Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y asentóse en todos los términos de Egipto, en gran manera grave: antes de ella no hubo langosta semejante, ni después de ella vendrá otra tal;
15Y cubrió la faz de todo el país, y oscurecióse la tierra; y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; que no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, por toda la tierra de Egipto.
16Entonces Faraón hizo llamar apriesa a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.
17Mas ruego ahora que perdones mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová vuestro Dios que quite de mí solamente esta muerte.
18Y salió de con Faraón, y oró a Jehová.
19Y Jehová volvió un viento occidental fortísimo, y quitó la langosta, y arrojóla en el mar Bermejo: ni una langosta quedó en todo el término de Egipto.
20Mas Jehová endureció el corazón de Faraón; y no envió los hijos de Israel.
21Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe.
22Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres días por toda la tierra de Egipto.
23Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.
24Entonces Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas: vayan también vuestros niños con vosotros.
25Y Moisés respondió: Tú también nos entregarás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos a Jehová nuestro Dios.
26Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una uña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios; y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová, hasta que lleguemos allá.
27Mas Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.
28Y díjole Faraón: Retírate de mí: guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro, morirás.
29Y Moisés respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.
Sobre Éxodo 10
¿Qué pasa aquí?
Moisés advierte a Faraón de la langosta. Hasta los propios oficiales de Faraón le ruegan que deje ir a Israel. Él ofrece otro trato a medias: que vayan solo los hombres. Moisés se niega. Un viento oriental trae la langosta, que devora todo lo que dejó el granizo. Faraón confiesa y pide perdón. Dios quita la langosta. Faraón se endurece otra vez. Las tinieblas cubren Egipto durante tres días, mientras Israel tiene luz en Gosén. Faraón ofrece otro trato a medias: que dejen el ganado. Moisés se niega. Faraón le dice a Moisés que no vuelva a presentarse ante él, o morirá.
¿La idea principal?
La corte de Faraón se resquebraja a su alrededor: sus consejeros quieren que la crisis termine, pero él no puede entregar el último control que cree tener.
Una línea para recordar
2: "Y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que di entre ellos; y para que sepáis que yo soy Jehová." Las plagas están pensadas para convertirse en una historia contada de generación en generación, no solo en una crisis resuelta una vez.
El contexto
Egipto, entre octubre y noviembre. La langosta llega con el viento oriental y el cielo se oscurece antes de que aparezca. Las tinieblas del versículo 21 se describen como tinieblas que se pueden palpar, probablemente el khamsin, la tormenta de arena que todavía azota Egipto y convierte el mediodía en noche. Israel tiene luz en Gosén. Dos cielos distintos sobre el mismo país.
¿Quién aparece?
Los siervos de Faraón le hacen su primera súplica directa, señal de que el consenso de la corte se derrumba; Moisés rechaza todos los arreglos a medias; Faraón confiesa otra vez y otra vez la confesión es vacía; las tinieblas traen un terror físico distinto al de las plagas anteriores.
Por qué importa
La plaga de las tinieblas apunta contra Ra, la deidad solar suprema de Egipto, el desafío teológico más directo hasta ahora. Juntas, las nueve plagas forman un asalto ordenado contra cada dominio divino de Egipto. El lector que sabe que se acerca la Pascua siente cómo la tensión llega a su cumbre. La amenaza de Faraón de matar a Moisés marca el fin formal de las negociaciones.
Para cuando sientes...
Para cuando ves que alguien cercano por fin reconoce el costo de sus decisiones, pero todavía no logra dar el último paso hacia un cambio real. Los oficiales de Faraón le suplican. Él cede un poco. Moisés no se mueve.