Éxodo 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ESTOS son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia.
5Y todas las almas de los que salieron del muslo de Jacob, fueron setenta. Y José estaba en Egipto.
6Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.
7Y los hijos de Israel crecieron, y multiplicaron, y fueron aumentados y corroborados en extremo; y llenóse la tierra de ellos.
8Levantóse entretanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía a José; el cual dijo a su pueblo:
9He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros:
10pues, seamos sabios para con él, porque no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se junte con nuestros enemigos, y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.
11Entonces pusieron sobre él comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron a Faraón las ciudades de los bastimentos, Pitón y Raamses.
12Empero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían: así que estaban ellos fastidiados de los hijos de Israel.
13Y los Egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza:
14Y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo, y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigorismo.
15Y habló el rey de Egipto a las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y díjoles:
16Cuando parteareis a las Hebreas, y mirareis los asientos, si fuere hijo, matadlo; y si fuere hija, entonces viva.
17Mas las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que reservaban la vida a los niños.
18Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras, y díjoles: Por qué habéis hecho esto, que habéis reservado la vida a los niños?
19Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres Hebreas no son como las Egipcias: porque son robustas, y paren antes que la partera venga a ellas.
20Y Dios hizo bien a las parteras: y el pueblo se multiplicó, y se corroboraron en gran manera.
21Y por haber las parteras temido a Dios, él les hizo casas.
22Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad en el río todo hijo que naciere, y a toda hija reservad la vida.
Sobre Éxodo 1
¿Qué pasa aquí?
Israel se ha multiplicado en Egipto desde los tiempos de José. Un nuevo Faraón, temeroso de su número, los esclaviza con trabajos brutales en la construcción de Pitón y Ramesés. Cuando la opresión no frena su crecimiento, ordena a las parteras hebreas Sifra y Fúa que maten a los niños varones recién nacidos. Ellas se niegan, temen a Dios y salen con vida. Faraón da un paso más: todo hijo que nazca a los hebreos debe ser echado al Nilo.
¿La idea principal?
Cuando una nación intenta quebrar a un pueblo por medio del miedo, quienes temen a Dios sobreviven en silencio a cada imperio que los amenaza.
Una línea para recordar
12: "Empero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían" La opresión misma se convierte en la prueba de que ningún poder humano puede anular una promesa divina.
El contexto
Hacia el 1446 o el 1290 a. C., Egipto bajo un poderoso faraón del Imperio Nuevo. Los clanes hebreos llenan el delta oriental del Nilo, Gosén, donde José los estableció generaciones atrás. El Nilo es sagrado. El trabajo con ladrillos de barro bajo el sol rompe la espalda. La estera de la partera es un espacio privado e íntimo. Faraón llega incluso hasta allí.
¿Quién aparece?
Faraón, el nuevo rey sin nombre que no conoció a José, impulsa la política del miedo; Sifra y Fúa, las parteras, desafían la orden de matar a riesgo propio; el pueblo hebreo en conjunto soporta el abuso y sigue creciendo.
Por qué importa
Este capítulo abre la historia central del Antiguo Testamento: Dios librando a un pueblo sin poder del imperio más grande del mundo. Cada tema posterior del Éxodo, la liberación, el pacto y la fidelidad bajo presión, queda sembrado aquí. Pablo cita la lógica de este capítulo en Romanos 8.
Para cuando sientes...
Para cuando te sientes aplastado por un sistema hecho para molerte y empiezas a preguntarte si resistir sirve de algo. Mira a dos parteras elegir la conciencia antes que la obediencia, y fíjate en lo que pasa después.