Esdras 10Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y ORANDO Esdras y confesando, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, juntóse a él una muy grande multitud de Israel, hombres y mujeres y niños; y lloraba el pueblo con gran llanto.
2Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos prevaricado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra: mas hay aún esperanza para Israel sobre esto.
3Ahora pues hagamos pacto con nuestro Dios, que echaremos todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo del Señor, y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios: y hágase conforme a la ley.
4Levántate, porque a ti toca el negocio, y nosotros seremos contigo; esfuérzate, y ponlo por obra.
5Entonces se levantó Esdras, y juramentó a los príncipes de los sacerdotes y de los Levitas, y a todo Israel, que harían conforme a esto; y ellos juraron.
6Levantóse luego Esdras de delante la casa de Dios, y fuése a la cámara de Johanán hijo de Eliasib: e ido allá, no comió pan ni bebió agua, porque se entristeció sobre la prevaricación de los de la transmigración.
7E hicieron pasar pregón por Judá y por Jerusalem a todos los hijos de la transmigración, que se juntasen en Jerusalem:
8Y que el que no viniera dentro de tres días, conforme al acuerdo de los príncipes y de los ancianos, perdiese toda su hacienda, y él fuese apartado de la compañía de los de la transmigración.
9Así todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron en Jerusalem dentro de tres días, a los veinte del mes, el cual era el mes noveno; y sentóse todo el pueblo en la plaza de la casa de Dios, temblando con motivo de aquel negocio, y a causa de las lluvias.
10Y levantóse Esdras el sacerdote, y díjoles: Vosotros habéis prevaricado, por cuanto tomasteis mujeres extrañas, añadiendo así sobre el pecado de Israel.
11Ahora pues, dad gloria a Jehová Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras.
12Y respondió todo aquel concurso, y dijeron en alta voz: Así se haga conforme a tu palabra.
13Mas el pueblo es mucho, y el tiempo lluvioso, y no hay fuerza para estar en la calle: ni la obra es de un día ni de dos, porque somos muchos los que hemos prevaricado en este negocio.
14Estén ahora nuestros príncipes, los de toda la congregación; y todos aquellos que en nuestras ciudades hubieren tomado mujeres extranjeras, vengan a tiempos aplazados, y con ellos los ancianos de cada ciudad, y los jueces de ellas, hasta que apartemos de nosotros el furor de la ira de nuestro Dios sobre esto.
15Fueron pues puestos sobre este negocio Jonatán hijo de Asael, y Jaazías hijo de Ticva; y Mesulam y Sabetai, Levitas, les ayudaron.
16E hicieron así los hijos de la transmigración. Y apartados que fueron luego Esdras sacerdote, y los varones cabezas de familias en la casa de sus padres, todos ellos por sus nombres, sentáronse el primer día del mes décimo para inquirir el negocio.
17Y concluyeron, con todos aquellos que habían tomado mujeres extranjeras, al primer día del mes primero.
18Y de los hijos de los sacerdotes que habían tomado mujeres extranjeras, fueron hallados estos: De los hijos de Jesuá hijo de Josadec, y de sus hermanos: Maasías, y Eliezer, y Jarib, y Gedalías;
19Y dieron su mano en promesa de echar sus mujeres, y ofrecieron como culpados un carnero de los rebaños por su delito.
20Y de los hijos de Imer: Hanani y Zebadías.
21Y de los hijos de Harím: Maasías, y Elías, y Semeías, y Jehiel, y Uzías.
22Y de los hijos de Pasur: Elioenai, Maasías, Ismael, Natanael, Jozabad, y Elasa.
23Y de los hijos de los Levitas: Jozabad, y Simi, Kelaía ( este es Kelita ), Petaías, Judá y Eliezer.
24Y de los cantores, Eliasib; y de los porteros: Sellum, y Telem, y Uri.
25Asimismo de Israel: De los hijos de Paros: Ramía e Jezías, y Malquías, y Miamim, y Eleazar, y Malquías, y Benaías.
26Y de los hijos de Elam: Matanías, Zacarías, y Jehiel, y Abdi, y Jeremot, y Elía.
27Y de los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanías, y Jeremot, y Zabad, y Aziza.
28Y de los hijos de Bebai: Johanán, Hananías, Zabai, Atlai.
29Y de los hijos de Bani: Mesulam, Maluc, y Adaías, Jasub, y Seal, y Ramot.
30Y de los hijos de Pahat-moab: Adna, y Quelal, Benaías, Maasías, Matanías, Besaleel, Binúi y Manasés.
31Y de los hijos de Harim: Eliezer, Isías, Malquías, Semeía, Simeón,
32Benjamín, Maluc, Semarías.
33De los hijos de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai, Manasés, Sami.
34De los hijos de Bani: Maadi, Amram y Uel,
36Vanías, Meremot, Eliasib,
37Matanías, Matenai, y Jaasai,
38Y Bani, y Binúi, Simi,
39Y Selemías y Natán y Adaías,
41Azareel, y Selamías, Semarías,
43Y de los hijos de Nebo: Jehiel, Matatías, Zabad, Zebina, Jadau, y Joel, Benaías.
44Todos estos habían tomado mujeres extranjeras; y había mujeres de ellos que habían parido hijos.
Sobre Esdras 10
¿Qué pasa aquí?
La comunidad se reúne llorando alrededor de Esdras mientras ora. Secanías propone hacer un pacto para despedir a las esposas extranjeras y a sus hijos. La asamblea está de acuerdo. Esdras organiza una investigación sistemática que dura tres meses. Se elabora una lista formal de los hombres que se habían casado con mujeres extranjeras. El libro termina de golpe con esa lista, sin celebración, sin ninguna resolución sobre las mujeres y los niños despedidos. El dolor de la solución no se esconde.
¿La idea principal?
La comunidad actúa conforme a lo que confesó, pero el costo cae con más fuerza sobre personas que no tuvieron voz en la decisión original, y el texto no finge lo contrario.
Una línea para recordar
2: "Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos prevaricado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra: mas hay aún esperanza para Israel sobre esto." Confesión y esperanza en el mismo aliento, antes de que el costo esté del todo claro.
El contexto
Es invierno en Jerusalén, hacia 457 a. C., el mes noveno, lo que significa lluvias intensas y frío. La asamblea temblando en la plaza abierta captura a la perfección la miseria del momento. Siguen tres meses de investigación, caso por caso, familia por familia. El libro no termina con una Jerusalén reconstruida y triunfante, sino con una comunidad en el arduo trabajo de llegar a ser lo que dijo que quería ser.
¿Quién aparece?
Esdras, que ayuna y hace duelo mientras la asamblea delibera; Secanías, que propone el pacto; la congregación, que asiente en alta voz; los sacerdotes y levitas nombrados que habían tomado esposas extranjeras; las mujeres y los niños, que no son nombrados.
Por qué importa
Esdras termina sin una resolución ordenada. La lista de infractores cierra el libro con una nota burocrática, no triunfal. Las esposas extranjeras y sus hijos desaparecen por completo del relato, lo cual es inquietante e intencional. La tradición posterior debatió esta decisión, y los estudiosos todavía lo hacen. El libro conserva la incomodidad en lugar de resolverla.
Para cuando sientes...
Para cuando el camino correcto y el camino doloroso son el mismo, y no puedes celebrar la obediencia sin llorar su costo. Las mujeres y los niños que fueron despedidos también tenían nombres, aunque el libro no los registre.