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Esdras 1
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Esdras 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y EN el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, excitó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pasar pregón por todo su reino, y también por escrito, diciendo:

2Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalem, que está en Judá.

3Quién hay entre vosotros de todo su pueblo? Sea Dios con él, y suba a Jerusalem que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel, ( él es el Dios,) la cual está en Jerusalem.

4Y a cualquiera que hubiere quedado de todos los lugares donde peregrinare, los hombres de su lugar le ayuden con plata, y oro, y hacienda, y con bestias; con dones voluntarios para la casa de Dios, la cual está en Jerusalem.

5Entonces se levantaron los cabezas de las familias de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y Levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalem.

6Y todos los que estaban en sus alrededores confortaron las manos de ellos con vasos de plata y de oro, con hacienda y bestias, y con cosas preciosas, a más de lo que se ofreció voluntariamente.

7Y el rey Ciro sacó los vasos de la casa de Jehová, que Nabucodonosor había traspasado de Jerusalem, y puesto en la casa de sus dioses.

8Sacólos pues Ciro rey de Persia, por mano de Mitrídates tesorero, el cual los dio por cuenta a Sesbasar príncipe de Judá.

9Y esta es la cuenta de ellos: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veinte y nueve cuchillos,

10Treinta tazas de oro, cuatrocientas y diez otras tazas de plata, y mil otros vasos.

11Todos los vasos de oro y de plata, cinco mil y cuatrocientos. Todos los hizo llevar Sesbasar con los que subieron del cautiverio de Babilonia a Jerusalem.

Sobre Esdras 1

¿Qué pasa aquí?

En 538 a. C., Ciro, rey de Persia, emite un decreto que libera a los exiliados judíos para volver a casa y reedificar el templo de Dios. Cita al Dios de los cielos como quien le encargó la tarea. Los exiliados que sienten el impulso de ir empiezan a organizarse. Los vecinos donan oro, plata y provisiones. Ciro devuelve los utensilios originales del templo que Nabucodonosor había saqueado de Jerusalén décadas atrás.

¿La idea principal?

Dios obra por medio de un rey pagano para revertir setenta años de exilio, convirtiendo el decreto de un imperio en el cumplimiento de la palabra de un profeta.

Una línea para recordar

3: "Quién hay entre vosotros de todo su pueblo? Sea Dios con él, y suba a Jerusalem que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel," Ciro, un politeísta, lanza una invitación teológica, y todo el resto del libro nace de ella.

El contexto

Babilonia había caído ante Persia en 539 a. C. En menos de un año, Ciro emitió su famoso decreto, que los arqueólogos han confirmado en el Cilindro de Ciro. Su política de dejar volver a casa a los pueblos desplazados era tanto estrategia práctica como benevolencia, pero para los exiliados judíos se sintió como la mano de Dios metiéndose en la política imperial para abrir una puerta.

¿Quién aparece?

Ciro, rey de Persia, que emite el decreto de liberación; Sesbasar, príncipe de Judá, que recibe los utensilios del templo y encabeza la primera ola de regreso.

Por qué importa

Este capítulo es la bisagra entre el exilio y la restauración. Jeremías había profetizado setenta años de cautiverio, y este decreto llega justo a tiempo. Establece un patrón que recorre todo el libro: Dios cumple sus propósitos por medio de una maquinaria política que no tiene idea de que está siendo usada.

Para cuando sientes...

Para cuando has esperado tanto que la esperanza se ha quedado callada. El decreto llega de repente, desde un palacio extranjero, de parte de un rey que ni siquiera adora a tu Dios.