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Eclesiastés 8
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Eclesiastés 8Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1QUIÉN como el sabio? ¿ y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre hará relucir su rostro, y mudaráse la tosquedad de su semblante.

2te aviso que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios.

3No te apresures a irte de delante de él, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quisiere:

4Pues la palabra del rey es con potestad, ¿ y quién le dirá, Qué haces?

5El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el tiempo y el juicio conoce el corazón del sabio.

6Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; mas el trabajo del hombre es grande sobre él;

7Porque no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿ quién se lo enseñará?

8No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte: y no valen armas en tal guerra; ni la impiedad librará al que la posee.

9Todo esto he visto, y puesto he mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace: hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo.

10Esto vi también: que los impíos sepultados vinieron aún en memoria; mas los que partieron del lugar santo, fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde con rectitud habían obrado. Esto también es vanidad.

11Porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos lleno para hacer mal.

12Bien que el pecador haga mal cien veces, y le sea dilatado el castigo, con todo yo también sé que los que a Dios temen tendrán bien, los que temieren ante su presencia;

13Y que el impío no tendrá bien, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no temió delante de la presencia de Dios.

14Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos; y hay impíos a quienes acaece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad.

15Por tanto alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba, y se alegre; y que esto se le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le dio debajo del sol.

16Yo pues di mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra; ( porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en su ojos;)

17Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará: aunque diga el sabio que la sabe, no por eso podrá alcanzarla.

Sobre Eclesiastés 8

¿Qué pasa aquí?

Qohélet aconseja someterse a la autoridad real, reconoce los límites del poder humano sobre la vida y la muerte, y luego enfrenta la injusticia más honda: los impíos son sepultados con honra mientras los justos son olvidados. Vuelve a recomendar comer y beber, no como escape, sino como la respuesta honesta a un mundo cuyo funcionamiento no se puede entender del todo. Ningún sabio puede descubrir la obra que Dios hace del principio al fin.

¿La idea principal?

El poder político y la providencia divina operan más allá de lo que la sabiduría humana puede trazar por completo, y aceptar ese límite es en sí una forma de sabiduría.

Una línea para recordar

15: "Por tanto alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba, y se alegre; y que esto se le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le dio debajo del sol." No es hedonismo ni escape: es reconocer que la alegría en las cosas sencillas es uno de los pocos bienes que se sostienen.

El contexto

Una corte real, o al menos un hombre que alguna vez aconsejó en una. El consejo de obedecer al rey incluye una nota sobre el tiempo y el juicio, lo que sugiere a alguien que se ha movido con cuidado alrededor del poder. Al final de su vida, repasa lo que ha visto en décadas de ver a los poderosos sepultados con una honra que no ganaron.

¿Quién aparece?

Qohélet, y las figuras abstractas del rey, del impío honrado en su muerte y del justo olvidado. El mandato del rey en el versículo 2 sugiere un ambiente de corte, un hombre que sabe desde dentro cómo funciona el poder.

Por qué importa

La observación sobre los impíos sepultados con honra se ha citado en cada época que ha visto a gente injusta morir en la comodidad mientras la gente buena sufre. Qohélet no lo resuelve. Dice que Dios se encargará y luego admite que no ve cómo. La honestidad es el punto.

Para cuando sientes...

Para cuando la justicia parece aplazada para siempre y los que no deben siguen ganando. Qohélet lo ve con claridad y no ofrece una solución prolija, lo cual es más honesto que mucho de lo que se predica sobre este problema.