Eclesiastés 11Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ECHA tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás.
2Reparte a siete, y aun a ocho: porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.
3Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán: y si el árbol cayere al mediodía, o al norte, al lugar que el árbol cayere, allí quedará.
4El que al viento mira, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.
5Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo se crían los huesos en el vientre de la mujer preñada, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
6Por la mañana siembra tu simiente, y a la tarde no dejes reposar tu mano: porque tú no sabes cuál es lo mejor, si esto o lo otro, o si ambas a dos cosas son buenas.
7Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol:
8Mas si el hombre viviere muchos años, y en todos ellos hubiere gozado alegría; si después trajere a la memoria los días de las tinieblas, que serán muchos, todo lo que le habrá pasado, dirá haber sido vanidad.
9Alégrate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; y anda en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos: mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios a juicio.
10Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vanidad.
Sobre Eclesiastés 11
¿Qué pasa aquí?
Echa tu pan sobre las aguas y volverá. Reparte a siete y aun a ocho, porque no sabes qué desgracia vendrá. Las nubes llenas de agua se vacían; el árbol caído queda donde cae. Deja de esperar condiciones perfectas: el que mira al viento nunca sembrará. No entiendes las obras de Dios, así que siembra por la mañana y siembra por la tarde. Al joven se le dice que se alegre mientras pueda, y que sepa que Dios traerá todo a juicio.
¿La idea principal?
La incertidumbre no es razón para dejar de invertir, dar, sembrar y alegrarse: es la condición dentro de la cual la generosidad y la acción tienen más sentido.
Una línea para recordar
1: "ECHA tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás." Generosidad en medio de la incertidumbre, no una estrategia de inversión. Lo importante es echarlo, no lo que vuelve.
El contexto
Las imágenes del pan sobre las aguas, de sembrar en distintas condiciones, de las nubes que se vacían, apuntan todas a un mundo agrícola donde el labrador no puede controlar los resultados pero tiene que actuar de todos modos. Es sabiduría práctica para condiciones reales, no filosofía para la clase ociosa.
¿Quién aparece?
Qohélet, y el joven al que se dirige directamente al final del capítulo. Es uno de los primeros momentos del libro en que el Predicador le habla a alguien que no es él mismo, y el tono pasa de la observación al consejo.
Por qué importa
El capítulo empieza a girar hacia el movimiento final del libro. El tono es más cálido aquí que en cualquier punto desde el capítulo 3. Qohélet todavía reconoce la vanidad, pero apunta hacia la acción en vez de la parálisis. El joven al que se dirige al final prepara el capítulo culminante que sigue.
Para cuando sientes...
Para cuando la incertidumbre se ha vuelto una excusa para no actuar, o cuando esperas condiciones que nunca serán perfectas. El capítulo es un empujón suave: no necesitas entender las obras de Dios para hacer el trabajo que tienes delante.