Deuteronomio 29Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ESTAS son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés concertara con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó con ellos en Horeb.
2Moisés pues llamó a todo Israel, y díjoles: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra:
3Las pruebas grandes que vieron tus ojos, las señales, y las grandes maravillas.
4Y Jehová no os dio corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oir, hasta el día de hoy.
5Y yo os he traído cuarenta años por el desierto: vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni tu zapato se ha envejecido sobre tu pie.
6No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra: para que supieseis que yo soy Jehová vuestro Dios.
7Y llegasteis a este lugar, y salió Sehón rey de Hesbón, y Og rey de Basán, delante de nosotros para pelear, y herímoslos;
8Y tomamos su tierra, y dímosla por heredad a Rubén y a Gad, y a la media tribu de Manasés.
9Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis.
10Vosotros todos estáis hoy delante de Jehová vuestro Dios; vuestros príncipes de vuestras tribus, vuestros ancianos, y vuestros oficiales, todos los varones de Israel,
11Vuestros niños, vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio de tu campo, desde el que corta tu leña hasta el que saca tus aguas:
12Para que entres en el pacto de Jehová tu Dios, y en su juramento, que Jehová tu Dios acuerda hoy contigo:
13Para confirmarte hoy por su pueblo, y que él te sea a ti por Dios, de la manera que él te ha dicho, y como él juró a tus padres Abraham, Isaac, y Jacob.
14Y no con vosotros solos acuerdo yo este pacto y este juramento,
15Sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros.
16Porque vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por medio de las gentes que habéis pasado;
17Y habéis visto sus abominaciones, y sus ídolos, madera y piedra, plata y oro, que tienen consigo.
18Quizá habrá entre vosotros varón, o mujer, o familia, o tribu, cuyo corazón se vuelva hoy de con Jehová nuestro Dios, por andar a servir a los dioses de aquellas gentes; quizá habrá en vosotros raíz que eche veneno y ajenjo;
19cuando el tal oyere las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande según el pensamiento de mi corazón, para añadir la embriaguez a la sed:
20Jehová no querrá perdonarle; antes humeará luego el furor de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y asentaráse sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová raerá su nombre de debajo del cielo:
21Y apartarálo Jehová de todas las tribus de Israel para mal, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley.
22Y dirá la generación venidera, vuestros hijos que vendrán después de vosotros, y el extranjero que vendrá de lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquesta tierra, y sus enfermedades de que Jehová la hizo enfermar,
23Azufre y sal, abrasada toda su tierra: no será sembrada, ni producirá, ni crecerá en ella hierba ninguna, como en la subversión de Sodoma y de Gomorra, de Adma y de Seboim, que Jehová subvirtió en su furor y en su ira:)
24Dirán, pues, todas las gentes: ¿ Por qué hizo Jehová esto a esta tierra? ¿ qué ira es esta de tan gran furor?
25Y responderán: Por cuanto dejaron el pacto de Jehová el Dios de sus padres, que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto,
26Y fueron y sirvieron a dioses ajenos, e inclináronse a ellos, dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían dado:
27Encendióse por tanto, el furor de Jehová contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro;
28Y Jehová los desarraigó de su tierra con enojo, y con saña, y con furor grande, y los echó a otra tierra, como hoy.
29Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.
Sobre Deuteronomio 29
¿Qué pasa aquí?
Moisés convoca a toda la asamblea para renovar el pacto: los ancianos, los oficiales, todo Israel, incluso los extranjeros que cortan leña y sacan agua. Les recuerda los milagros del éxodo que vieron con sus propios ojos pero no comprendieron del todo. Advierte contra cualquier persona o tribu que en privado se vuelva a los ídolos mientras por fuera aparenta cumplir. Describe la desolación que caerá sobre la tierra si se quebranta el pacto, convirtiendo a toda la nación en una advertencia para todas las naciones.
¿La idea principal?
El pacto no se hace solo con los que están aquí hoy, sino también con los que aún no han nacido, y obliga a las generaciones futuras al mismo acuerdo por su presencia en la comunidad.
Una línea para recordar
29: "Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley." Hay cosas que no podemos saber y cosas que sí; la ley revelada basta para vivir, y exigir acceso a lo oculto no es sabiduría sino presunción.
El contexto
Los campos de Moab, 1406 a. C. Toda la nación está reunida. Moisés está cerca del final. Quiere que esta renovación del pacto llegue a todos: al niño que no entiende del todo, al extranjero que sirve pero no nació en este pueblo, a los que aún no han nacido y que un día leerán estas palabras.
¿Quién aparece?
Moisés, presidiendo la renovación del pacto. Todo Israel reunido: ancianos, líderes, gente común y extranjeros. El idólatra secreto hipotético, que cree estar escondido.
Por qué importa
El versículo 29 es uno de los textos más citados al hablar de los límites del conocimiento humano y de la suficiencia de la revelación. La distinción entre lo que Dios decidió revelar y lo que sigue oculto se convirtió en un principio clave tanto en la teología judía como en la reformada.
Para cuando sientes...
Para cuando te frustran las preguntas sin respuesta y exiges saber más de lo que se te ha dicho. El capítulo dice que la palabra revelada basta para vivir; las cosas secretas pertenecen a otro lugar.