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Deuteronomio 26
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Deuteronomio 26Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y SERÁ que, cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad, y la poseyeres, y habitares en ella;

2Entonces tomarás de las primicias de todos los frutos de la tierra, que sacares de tu tierra que Jehová tu Dios te da, y lo pondrás en un canastillo, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre.

3Y llegarás al sacerdote que fuere en aquellos días, y le dirás: Reconozco hoy a Jehová tu Dios que he entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos había de dar.

4Y el sacerdote tomará el canastillo de tu mano, y pondrálo delante del altar de Jehová tu Dios.

5Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un Siro a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y peregrinó allá con pocos hombres, y allí creció en gente grande, fuerte y numerosa:

6Y los Egipcios nos maltrataron, y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre.

7Y clamamos a Jehová Dios de nuestros padres; y oyó Jehová nuestra voz, y vio nuestra aflicción, y nuestro trabajo, y nuestra opresión:

8Y sacónos Jehová de Egipto con mano fuerte, y con brazo extendido, y con grande espanto, y con señales y con milagros:

9Y trájonos a este lugar, y diónos esta tierra, tierra que fluye leche y miel.

10Y ahora, he aquí, he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, e inclinarte has delante de Jehová tu Dios.

11Y te alegrarás con todo el bien que Jehová tu Dios te hubiere dado a ti y a tu casa, tú y el Levita, y el extranjero que está en medio de ti.

12Cuando hubieres acabado de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al Levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus villas, y se saciarán.

13Y dirás delante de Jehová tu Dios: Yo he sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al Levita, y al extranjero, y al huérfano, y a la viuda, conforme a todos tus mandamientos que me ordenaste: no he traspasado tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos:

14No he comido de ello en mi luto, ni he sacado de ello en inmundicia, ni de ello he dado para mortuorio: he obedecido a la voz de Jehová mi Dios, he hecho conforme a todo lo que me has mandado.

15Mira desde la morada de tu santidad, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y miel.

16Jehová tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y derechos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón, y con toda tu alma.

17A Jehová has ensalzado hoy para que te sea por Dios, y para andar en sus caminos, y para guardar sus estatutos y sus mandamientos y sus derechos, y para oir su voz:

18Y Jehová te ha ensalzado hoy para que le seas su peculiar pueblo, como él te lo ha dicho, y para que guardes todos sus mandamientos;

19Y para ponerte alto sobre todas las gentes que hizo, para loor, y fama, y gloria; y para que seas pueblo santo a Jehová tu Dios, como él ha dicho.

Sobre Deuteronomio 26

¿Qué pasa aquí?

Moisés establece dos ceremonias litúrgicas para la vida en la tierra: la ofrenda de las primicias, en la que el adorador recita un breve relato de la historia de Israel desde Jacob hasta el éxodo, y la declaración del diezmo del tercer año, en la que el adorador afirma que el diezmo se ha dado como corresponde y pide la bendición de Dios. El capítulo termina con una solemne declaración mutua: Israel ha reconocido a Dios como su Dios, y Dios ha reconocido a Israel como su pueblo especial.

¿La idea principal?

La gratitud no es un sentimiento sino una práctica: cuando llevas las primicias, cuentas la historia de cómo llegaste hasta aquí, y contarla importa tanto como dar.

Una línea para recordar

11: "Y te alegrarás con todo el bien que Jehová tu Dios te hubiere dado a ti y a tu casa, tú y el Levita, y el extranjero que está en medio de ti." La alegría es un mandato, y es comunitaria: no se celebra solo.

El contexto

Los campos de Moab, 1406 a. C. Moisés le enseña al pueblo una ceremonia que celebrarán cada año durante el resto de su vida en la tierra. La canasta de las primicias, las manos del sacerdote, la historia recitada: un rito pensado para mantener vivo el éxodo en el cuerpo, no solo en la mente.

¿Quién aparece?

Moisés, enseñando la liturgia. El adorador que lleva las primicias y recita la historia. El sacerdote que las recibe. El levita y el extranjero, que comparten la alegría.

Por qué importa

La recitación de las primicias en los versículos 5 al 9 es una de las declaraciones de fe más antiguas de la Biblia, un resumen narrativo de la identidad de Israel desde el arameo errante, pasando por la esclavitud en Egipto, hasta la tierra. En la tradición rabínica se convirtió en un texto estudiado en la preparación del séder de Pascua.

Para cuando sientes...

Para cuando la gratitud se ha secado y dar se siente mecánico. La liturgia está pensada para devolverla: di la historia en voz alta, desde el antepasado errante hasta la cosecha en tus manos, y deja que la distancia recorrida produzca el sentimiento.