Deuteronomio 14Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1HIJOS sois de Jehová vuestro Dios: no os sajaréis, ni pondréis calva sobre vuestros ojos por muerto;
2Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo singular de entre todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra.
3Nada abominable comerás.
4Estos son los animales que comeréis: el buey, la oveja, y la cabra,
5El ciervo, el corzo, y el búfalo, y el cabrío salvaje, y el unicornio, y buey salvaje, y cabra montés.
6Y todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas, y que rumiare entre los animales, ese comeréis.
7Empero estos no comeréis de los que rumian, o tienen uña hendida: camello, y liebre, y conejo, porque rumian, mas no tienen uña hendida, os serán inmundos;
8porque tiene uña hendida, mas no rumia, os será inmundo. De la carne de estos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos muertos.
9Esto comeréis de todo lo que está en el agua: todo lo que tiene aleta y escama comeréis;
10Mas todo lo que no tuviere aleta y escama, no comeréis: inmundo os será.
11Toda ave limpia comeréis.
12Y estas son de las que no comeréis: el águila, y el azor, y el esmerejón,
13Y el ixio, y el buitre, y el milano según su especie,
14Y todo cuervo según su especie,
15Y el buho, y la lechuza, y el cuclillo, y el halcón según su especie,
16Y el herodión, y el cisne, y el ibis,
17Y el somormujo, y el calamón, y el corvejón,
18Y la cigüeña, y la garza según su especie, y la abubilla, y el murciélago.
19Y todo reptil alado os será inmundo: no se comerá.
20Toda ave limpia comeréis.
21Ninguna cosa mortecina comeréis: al extranjero que está en tus poblaciones la darás, y él la comerá: o véndela al extranjero; porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
22Indispensablemente diezmarás todo el producto de tu simiente, que rindiere el campo cada un año.
23Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para hacer habitar allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días.
24Y si el camino fuere tan largo que tú no puedas llevarlo por él, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere,
25y atarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere;
26Y darás el dinero por todo lo que deseare tu alma, por vacas, o por ovejas, o por vino, o por sidra, o por cualquier cosa que tu alma te demandare: y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia.
27Y no desampararás al Levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo.
28Al cabo de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades:
29Y vendrá el Levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos que hicieres.
Sobre Deuteronomio 14
¿Qué pasa aquí?
Moisés repite las leyes sobre alimentos limpios e inmundos: qué animales, aves y criaturas del mar pueden comerse y cuáles no. Luego establece el diezmo: la décima parte de toda la cosecha debe llevarse al santuario central y comerse allí como un banquete delante de Dios. Si el camino es demasiado largo para cargarla, el diezmo puede cambiarse por plata y gastarse allí en lo que el adorador desee. Cada tres años, el diezmo se queda en el pueblo para el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda.
¿La idea principal?
Comer y dar son ambos actos de adoración: lo que entra en el cuerpo y lo que se suelta de la mano señalan a qué pueblo perteneces.
Una línea para recordar
2: "Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo singular de entre todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra." La santidad no se trata ante todo de reglas sino de identidad: perteneces a alguien, y esa pertenencia da forma a tu manera de vivir.
El contexto
Los campos de Moab, 1406 a. C. Moisés describe una fiesta de peregrinación anual en la que una familia israelita lleva lo mejor de su cosecha al santuario y lo come allí en la presencia de Dios, compartiéndolo con los sacerdotes y los pobres. Está pensada para sentirse como abundancia, no como sacrificio.
¿Quién aparece?
Moisés, enseñando. El levita, el extranjero, el huérfano y la viuda, nombrados de forma explícita como quienes reciben el diezmo del tercer año.
Por qué importa
El diezmo en Deuteronomio es notablemente distinto de cómo se entendió más tarde, en la época del templo. Es ante todo un banquete alegre delante de Dios, no un impuesto ni una fuente de ingresos para los sacerdotes. El diezmo local de cada tres años es uno de los mecanismos de asistencia social más antiguos del mundo antiguo, integrado directamente en el calendario religioso.
Para cuando sientes...
Para cuando dar se siente como una pérdida y no como una participación. El capítulo describe el diezmo como un banquete que te toca comer, una celebración que te toca ofrecer y una manera de asegurarte de que nadie en tu comunidad pase hambre.