Daniel 5Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EL rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino.
2Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalem; para que bebiesen con ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas.
3Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalem, y bebieron con ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas.
4Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de metal, de hierro, de madera, y de piedra.
5En aquella misma hora salieron unos dedos de mano de hombre, y escribían delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la palma de la mano que escribía.
6Entonces el rey se demudó de su color, y sus pensamientos lo turbaron, y desatáronse las ceñiduras de sus lomos, y sus rodillas se batían la una con la otra.
7El rey clamó en alta voz que hiciesen venir magos, Caldeos, y adivinos. Habló el rey, y dijo a los sabios de Babilonia: Cualquiera que leyere esta escritura, y me mostrare su declaración, será vestido de púrpura, y tendrá collar de oro a su cuello; y en el reino se enseñoreará el tercero.
8Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, y no pudieron leer la escritura, ni mostrar al rey su declaración.
9Entonces el rey Belsasar fue muy turbado, y se le mudaron sus colores y alteráronse sus príncipes.
10La reina, por las palabras del rey y de sus príncipes, entró a la sala del banquete. Y habló la reina, y dijo: Rey, para siempre vive, no te asombren tus pensamientos, ni tus colores se demuden:
11En tu reino hay un varón, en el cual mora el espíritu de los dioses santos; y en los días de tu padre se halló en él luz e inteligencia y sabiduría, como ciencia de los dioses: al cual el rey Nabucodonosor, tu padre, el rey tu padre constituyó príncipe sobre todos los magos, astrólogos, Caldeos, y adivinos:
12Por cuanto fue hallado en él mayor espíritu, y ciencia, y entendimiento, interpretando sueños, y declarando preguntas, y deshaciendo dudas, es a saber, en Daniel; al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llámese pues ahora a Daniel, y él mostrará la declaración.
13Entonces Daniel fue traído delante del rey. Y habló el rey, y dijo a Daniel: ¿ Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo de Judea?
14Yo he oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se halló luz, y entendimiento y mayor sabiduría.
15Y ahora fueron traídos delante de mí, sabios, astrólogos, que leyesen esta escritura, y me mostrasen su interpretación: pero no han podido mostrar la declaración del negocio.
16Yo pues he oído de ti que puedes declarar las dudas, y desatar dificultades. Si ahora pudieres leer esta escritura, y mostrarme su interpretación, serás vestido de púrpura, y collar de oro tendrás en tu cuello, y en el reino serás el tercer señor.
17Entonces Daniel respondió, y dijo delante del rey: Tus dones sean para ti, y tus presentes dalos a otro. La escritura yo la leeré al rey, y le mostraré la declaración.
18El altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino, y la grandeza, y la gloria, y la honra:
19Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones, y lenguas, temblaban y temían delante de él. Los que él quería mataba, y daba vida a los que quería: engrandecía a los que quería, y a los que quería humillaba.
20Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en altivez, fue depuesto del trono de su reino, y traspasaron de él la gloria:
21Y fue echado de entre los hijos de los hombres; y su corazón fue puesto con las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer, como a buey, y su cuerpo fue bañado con el rocío del cielo, hasta que conoció que el altísimo Dios se enseñorea del reino de los hombres, y que pondrá sobre él al que quisiere.
22Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto:
23Antes contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus príncipes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos: demás de esto, a dioses de plata y de oro, de metal, de hierro, de madera, y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben, diste alabanza: y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste.
24Entonces de su presencia fue enviada la palma de la mano que esculpió esta escritura.
25Y la escritura que esculpió es: MENE, MENE, TEKEL, UPHARSIN.
26La declaración del negocio es: MENE: Contó Dios tu reino, y halo rematado.
27TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.
28PERES: Tu reino fue rompido, y es dado a Medos y Persas.
29Entonces, mandándolo Belsasar, vistieron a Daniel de púrpura, y en su cuello fue puesto un collar de oro, y pregonaron de él que fuese el tercer señor en el reino.
30La misma noche fue muerto Belsasar, rey de los Caldeos.
31Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.
Sobre Daniel 5
¿Qué pasa aquí?
Belsasar, el nuevo rey de Babilonia, da un banquete usando los vasos sagrados tomados del templo de Jerusalén. En plena fiesta, una mano sin cuerpo escribe cuatro palabras en la pared. A Belsasar se le doblan las piernas. Sus sabios no pueden leerla. La reina madre se acuerda de Daniel. Traen a Daniel, que rechaza los regalos del rey, lee la inscripción y la interpreta como juicio: el reino ha sido contado, pesado y dividido. Esa misma noche matan a Belsasar, y Darío de Media toma el reino.
¿La idea principal?
El sacrilegio contra lo santo tiene un precio, y el banquete del poder puede terminar a mitad de frase cuando llega el ajuste de cuentas.
Una línea para recordar
25: "Y la escritura que esculpió es: MENE, MENE, TEKEL, UPHARSIN." Cuatro palabras arameas escritas por una mano sin cuerpo, y todo el imperio se detiene.
El contexto
Babilonia, año 539 a. C. Esta es de verdad la última noche del Imperio babilónico. El ejército persa al mando de Ciro ya había desviado el río Éufrates para entrar marchando bajo las murallas. Fuentes arqueológicas y clásicas confirman que Babilonia cayó casi sin batalla, tomada durante una fiesta. Belsasar era corregente mientras su padre Nabónido estaba ausente. El banquete es historia real vestida de juicio.
¿Quién aparece?
Belsasar, que profana los vasos sagrados y encuentra el juicio esa misma noche; Daniel, ya anciano, que lee la pared con llaneza y no acepta nada a cambio; la reina madre, la única que recuerda la historia de Daniel; Darío de Media, que toma el reino al amanecer.
Por qué importa
La expresión "la escritura en la pared" entró en la literatura universal a partir de este capítulo. El banquete de Belsasar es un caso de manual de impiedad desafiante en el momento de mayor vulnerabilidad. La escena funciona como bisagra entre el período babilónico y el persa: los imperios pasan en una sola noche, y Daniel sobrevive para entrar en el siguiente.
Para cuando sientes...
Para cuando algo que llevaba mucho tiempo saliéndose con la suya por fin encuentra su momento. El capítulo avanza rápido: banquete, mano, miedo, interpretación, muerte, rey nuevo. Todo en una noche.