Apocalipsis 6Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y MIRÉ cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro animales diciendo como con una voz de trueno: Ven y ve.
2Y miré, y he aquí un caballo blanco: y el que estaba sentado encima de él, tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió victorioso, para que también venciese.
3Y cuando él abrió el segundo sello, oí al segundo animal, que decía: Ven y ve.
4Y salió otro caballo bermejo: y al que estaba sentado sobre él, fue dado poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos a otros: y fuéle dada una grande espada.
5Y cuando él abrió el tercer sello, oí al tercer animal, que decía: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo negro: y el que estaba sentado encima de él, tenía un peso en su mano.
6Y oí una voz en medio de los cuatro animales, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario: y no hagas daño al vino ni al aceite.
7Y cuando él abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto animal, que decía: Ven y ve.
8Y miré, y he aquí un caballo amarillo: y el que estaba sentado sobre él tenía por nombre Muerte; y el infierno le seguía: y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las bestias de la tierra.
9Y cuando él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que ellos tenían.
10Y clamaban en alta voz diciendo: ¿ Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?
11Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y fuéles dicho que reposasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.
12Y miré cuando él abrió el sexto sello, y he aquí fue hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se puso toda como sangre;
13Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera echa sus higos cuando es movida de gran viento.
14Y el cielo se apartó como un libro que es envuelto; y todo monte y las islas fueron movidas de sus lugares.
15Y los reyes de la tierra, y los príncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;
16Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero:
17Porque el gran día de su ira es venido; ¿ y quién podrá estar firme?
Sobre Apocalipsis 6
¿Qué pasa aquí?
El Cordero abre seis sellos. Los cuatro primeros sueltan a cuatro jinetes: un caballo blanco cuyo jinete conquista, un caballo bermejo que quita la paz de la tierra, un caballo negro cuyo jinete lleva una balanza de escasez, y un caballo amarillo llamado Muerte, con el Infierno detrás, al que se le da poder sobre la cuarta parte de la tierra. El quinto sello revela almas debajo del altar, mártires que claman justicia y a quienes se les dice que esperen un poco más. El sexto sello trae una catástrofe cósmica: terremoto, sol negro, luna como sangre, estrellas que caen y todo ser humano escondiéndose de la ira del Cordero.
¿La idea principal?
La historia no es solo historia: detrás de la guerra, el hambre, la opresión económica y la muerte, los sellos sugieren un orden en los acontecimientos, y detrás de cada catástrofe hay una pregunta que nadie puede responder escondiéndose en cuevas.
Una línea para recordar
17: "Porque el gran día de su ira es venido; ¿ y quién podrá estar firme?" La pregunta cierra el capítulo sin respuesta. El capítulo 7 la responde.
El contexto
La apertura de cada sello la anuncia uno de los cuatro seres vivientes diciendo Ven y ve. Toda la visión está estructurada como un recorrido guiado por lo que contiene el libro. Las estrellas que caen en el sexto sello usan la misma palabra griega que se usa para los higos que caen en una tormenta temprana: de golpe, por completo, sin remedio.
¿Quién aparece?
Los cuatro jinetes, sin nombre excepto Muerte; las almas debajo del altar, mártires que reciben vestiduras blancas y a quienes se les dice que su vindicación viene; reyes, capitanes, ricos, poderosos, siervos y libres, todos igualmente aterrados bajo el sexto sello.
Por qué importa
Los cuatro jinetes toman mucho de Zacarías 1 y 6. El color del caballo amarillo en griego es chloros, que significa pálido o verde ceniciento, el color de un cadáver. Los mártires debajo del altar recuerdan la idea judía de que la sangre del sacrificio se derramaba al pie del altar. Su clamor por justicia no recibe venganza como respuesta, sino descanso y vestiduras blancas.
Para cuando sientes...
Para cuando la pregunta no es si el sufrimiento es real, sino si significa algo, si alguien lleva la cuenta. A las almas debajo del altar se les dice explícitamente que no están olvidadas y que viene un ajuste de cuentas, solo que todavía no.