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Apocalipsis 2
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Apocalipsis 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1ESCRIBE al ángel de la iglesia en ÉFESO: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice estas cosas:

2Yo sé tus obras, y tu trabajo y paciencia; y que tú no puedes sufrir los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;

3Y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado por mi nombre, y no has desfallecido.

4Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor.

5Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

6Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolaítas; los cuales yo también aborrezco.

7El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

8Y escribe al ángel de la iglesia en ESMIRNA: El primero y postrero, que fue muerto, y vivió, dice estas cosas:

9Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza ( pero tú eres rico ), y la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás.

10No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

11El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda.

12Y escribe al ángel de la iglesia en PÉRGAMO: El que tiene la espada aguda de dos filos, dice estas cosas:

13Yo sé tus obras, y dónde moras, donde está la silla de Satanás; y retienes mi nombre, y no has negado mi fe, aun en los días en que fue Antipas mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora.

14Pero tengo unas pocas cosas contra ti: porque tú tienes ahí los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba a Balac a poner escándalo delante de los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

15Así también tú tienes a los que tienen la doctrina de los Nicolaítas, lo cual yo aborrezco.

16Arrepiéntete, porque de otra manera vendré a ti presto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

17El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

18Y escribe al ángel de la iglesia en TIATIRA: El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al latón fino, dice estas cosas:

19Yo he conocido tus obras, y caridad, y servicio, y fe, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

20Mas tengo unas pocas cosas contra ti: porque permites aquella mujer Jezabel ( que se dice profetisa ) enseñar, y engañar a mis siervos, a fornicar, y a comer cosas ofrecidas a los ídolos.

21Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicación; y no se ha arrepentido.

22He aquí, yo la echo en cama, y a los que adulteran con ella, en muy grande tribulación, si no se arrepintieren de sus obras:

23Y mataré a sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño los riñones y los corazones: y daré a cada uno de vosotros según sus obras.

24Pero yo digo a vosotros, y a los demás que estáis en Tiatira, cualesquiera que no tienen esta doctrina, y que no han conocido las profundidades de Satanás, como dicen: Yo no enviaré sobre vosotros otra carga.

25Empero la que tenéis, tenedla hasta que yo venga.

26Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes;

27Y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo he recibido de mi Padre:

28Y le daré la estrella de la mañana.

29El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Sobre Apocalipsis 2

¿Qué pasa aquí?

Cristo dicta cuatro cartas a cuatro iglesias. Éfeso tiene buena doctrina y discernimiento, pero ha dejado su primer amor. Esmirna es pobre y perseguida, pero rica en lo espiritual; se le dice que sea fiel hasta la muerte. Pérgamo se mantiene firme en una ciudad que Cristo llama la silla de Satanás, pero tolera falsas enseñanzas. Tiatira crece en amor y servicio, pero permite a una profetisa que enseña fornicación y a comer lo sacrificado a los ídolos. Cada carta termina con una promesa para el que venciere.

¿La idea principal?

El Cristo resucitado evalúa a cada iglesia con un conocimiento preciso de su situación, elogia lo que es real y nombra lo que no lo es, sin suavizar ni lo uno ni lo otro.

Una línea para recordar

10: "No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida." A una iglesia que ya sufre, el consejo no es huir, sino ser fiel hasta el final.

El contexto

Esmirna, la actual Izmir, era una ciudad portuaria rica con un fuerte culto imperial y una gran comunidad judía hostil al movimiento cristiano. Pérgamo, más hacia el interior, albergaba el centro administrativo romano de la región y un famoso altar a Zeus. La expresión silla de Satanás puede describir el altar, el templo del culto al emperador o la concentración general de poder religioso imperial en la ciudad.

¿Quién aparece?

El ángel (mensajero o figura que preside) de cada iglesia; los nicolaítas, un grupo cuyas prácticas se condenan sin detallarse; una mujer llamada Jezabel en Tiatira, que reclama autoridad profética y lleva a la gente a prácticas que el texto condena; Antipas, nombrado como mártir en Pérgamo.

Por qué importa

Estas siete ciudades eran centros provinciales romanos reales, con gremios de comercio activos, templos y cultos imperiales. Pertenecer a un gremio exigía participar en comidas religiosas paganas. La presión para transigir era económica y social, no solo teórica. Las cartas se dirigen a congregaciones reales que enfrentaban decisiones reales sobre lo que harían y lo que no.

Para cuando sientes...

Para cuando sientes la distancia entre quien eras cuando empezaste y quien eres ahora. La carta a Éfeso le pone nombre a algo que la mayoría reconoce pero rara vez oye nombrado: dejar el primer amor y conservar todos los hábitos correctos.