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Apocalipsis 16
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Apocalipsis 16Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y OÍ una gran voz del templo, que decía a los siete ángeles: Id, y derramad las siete copas de la ira de Dios sobre la tierra.

2Y fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra; y vino una plaga mala y dañosa sobre los hombres que tenían la señal de la bestia, y sobre los que adoraban su imagen.

3Y el segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y se convirtió en sangre como de un muerto; y toda alma viviente fue muerta en el mar.

4Y el tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.

5Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas:

6Porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.

7Y oí a otro del altar, que decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.

8Y el cuarto ángel derramó su copa sobre el sol; y le fue dado quemar a los hombres con fuego.

9Y los hombres se quemaron con el grande calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene potestad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.

10Y el quinto ángel derramó su copa sobre la silla de la bestia; y su reino se hizo tenebroso, y se mordían sus lenguas de dolor;

11Y blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas, y no se arrepintieron de sus obras.

12Y el sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de él se secó, para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente.

13Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas:

14Porque son espíritus de demonios, que hacen señales, para ir a los reyes de la tierra y de todo el mundo, para congregarlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

15He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

16Y los congregó en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

17Y el séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una grande voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho es.

18Entonces fueron hechos relámpagos y voces y truenos; y hubo un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no fue jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.

19Y la ciudad grande fue partida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su ira.

20Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.

21Y cayó del cielo sobre los hombres un grande granizo como del peso de un talento: y los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue muy grande.

Sobre Apocalipsis 16

¿Qué pasa aquí?

Los siete ángeles derraman sus copas en rápida sucesión. Brotan llagas en los que tienen la marca de la bestia. El mar se vuelve como sangre de muerto y muere todo lo que hay en él. Los ríos y las fuentes se vuelven sangre, y un ángel declara que es justicia por la sangre de los santos. El sol quema a los hombres con fuego; blasfeman y no se arrepienten. El trono de la bestia queda en tinieblas; la gente se muerde la lengua y aun así no se arrepiente. El Éufrates se seca para los reyes del oriente. Tres espíritus como ranas reúnen a los ejércitos del mundo en Armagedón. La séptima copa trae el mayor terremoto de la historia, Babilonia se parte, caen las ciudades y un granizo del peso de un talento aplasta la tierra.

¿La idea principal?

La secuencia de las copas avanza más rápido y golpea más fuerte que los sellos o las trompetas, y la nota repetida de que los sobrevivientes blasfemaron y no se arrepintieron es el hilo más oscuro que la recorre: el juicio cae y no produce ablandamiento, sino endurecimiento.

Una línea para recordar

17: "Y el séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una grande voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho es." Una frase como la de la cruz, dicha ahora desde el trono al completarse el juicio: algo se ha consumado.

El contexto

Cada piedra de granizo de la séptima copa pesa un talento, entre 35 y 45 kilos aproximadamente. La sexta copa reúne a los ejércitos mediante milagros hechos por espíritus demoníacos como ranas. Las imágenes son repulsivas a propósito: las ranas eran animales inmundos según la ley judía, y que salgan de la boca del dragón recuerda la segunda plaga de Egipto. Toda la secuencia resuena con el Éxodo y lo invierte.

¿Quién aparece?

Siete ángeles que ejecutan las copas; el ángel de las aguas, que declara justo el juicio de las aguas hechas sangre; tres espíritus inmundos como ranas que salen del dragón, la bestia y el falso profeta; los ejércitos del mundo reunidos en Armagedón; los que blasfeman a lo largo de todo.

Por qué importa

Armagedón aparece una sola vez en toda la Biblia, aquí. Probablemente viene de Har Meguido, el monte de Meguido, una llanura del norte de Israel famosa como campo de batalla desde los tiempos cananeos hasta las guerras mundiales. La reunión de los reyes allí se anuncia, pero la batalla en sí no se describe hasta el capítulo 19. El mayor terremoto de la historia cambia para siempre toda la geografía.

Para cuando sientes...

Para cuando te preguntas si el juicio realmente cambia algo. Este capítulo es la respuesta incómoda: no siempre. La gente en medio de las plagas de las copas blasfema contra Dios precisamente por causa de las plagas. El sufrimiento, aun el catastrófico, no produce automáticamente la respuesta que esperarías.