2 Samuel 8Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1DESPUÉS de esto aconteció, que David hirió a los Filisteos, y los humilló: y tomó David a Meteg-ama de mano de los Filisteos.
2Hirió también a los de Moab, y midiólos con cordel, haciéndolos echar por tierra; y midió con dos cordeles para muerte, y un cordel entero para vida; y fueron los Moabitas siervos debajo de tributo.
3Asimismo hirió David a Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba, yendo él a extender su término hasta el río de Eufrates.
4Y tomó David de ellos mil y setecientos de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, excepto cien carros de ellos que dejó.
5Y vinieron los Siros de Damasco a dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los Siros veinte y dos mil hombres.
6Puso luego David guarnición en Siria la de Damasco, y fueron los Siros siervos de David sujetos a tributo. Y Jehová guardó a David donde quiera que fue.
7Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y llevólos a Jerusalem.
8Asimismo de Beta y de Beerot, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran copia de metal.
9Entonces oyendo Toi, rey de Hamat, que David había herido todo el ejército de Hadad-ezer,
10Envió Toi a Joram su hijo al rey David, a saludarle pacíficamente y a bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido: porque Toi era enemigo de Hadad-ezer. Y Joram llevaba en su mano vasos de plata, y vasos de oro, y de metal;
11Los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que tenía dedicado de todas las naciones que había sometido:
12De los Siros, de los Moabitas, de los Amonitas, de los Filisteos, de los Amalecitas, y del despojo de Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba.
13Y ganó David fama cuando, volviendo de la rota de los Siros, hirió diez y ocho mil hombres en el valle de la sal.
14Y puso guarnición en Edom, por toda Edom puso guarnición; y todos los Idumeos fueron siervos de David. Y Jehová guardó a David por donde quiera que fue.
15Y reinó David sobre todo Israel; y hacía David derecho y justicia a todo su pueblo.
16Y Joab hijo de Sarvia era general de su ejército; y Josafat hijo de Ahilud, canciller;
17Y Sadoc hijo de Ahitud, y Ahimelec hijo de Abiatar, eran sacerdotes; y Seraía era escriba;
18Y Benahía hijo de Joiada, era sobre los Cereteos y Peleteos; y los hijos de David eran los príncipes.
Sobre 2 Samuel 8
¿Qué pasa aquí?
David derrota a los filisteos, a los moabitas, a Hadad-ezer de Soba y a los sirios de Damasco. Recibe tributo de Hamat. Obtiene oro y bronce de los territorios conquistados. Joab está sobre el ejército, Josafat lleva los registros, Sadoc y Ahimelec son sacerdotes, y Seraías es escriba. El capítulo es un balance resumido de conquistas y administración en el punto más alto del poder militar del reino.
¿La idea principal?
David construye un imperio por medio de la guerra y extiende las fronteras de Israel más que nunca antes y más que nunca después.
Una línea para recordar
14: "Y puso guarnición en Edom, por toda Edom puso guarnición; y todos los Idumeos fueron siervos de David. Y Jehová guardó a David por donde quiera que fue." El balance militar se presenta como obra de Dios, no solo como mérito del mando de David.
El contexto
Aproximadamente entre 1000 y 993 a.C., los años centrales del reinado de David. Los filisteos, que habían dominado las llanuras costeras y amenazado la supervivencia de Israel durante generaciones, están ahora sometidos. Los moabitas, a pesar de su parentesco con David a través de Rut, son sometidos con dureza. Los reinos sirios del norte envían tributo. Jerusalén se está convirtiendo en el centro de una auténtica potencia del Cercano Oriente.
¿Quién aparece?
David, el rey conquistador; Joab, general de los ejércitos; Hadad-ezer de Soba, cuyas fuerzas David aplasta dos veces; Toi de Hamat, que envía a su hijo con tributo; Sadoc y Abiatar, el sacerdocio doble que más tarde quedará dividido.
Por qué importa
En su apogeo militar, el reino de David se extendía desde el Sinaí en el sur hasta los afluentes altos del Éufrates en el norte, un territorio que ningún rey israelita controló antes ni después. Este capítulo es la marca más alta. El resto del libro documenta el lento derrumbe interno de lo que por fuera era una potencia dominante.
Para cuando sientes...
Para cuando las cosas van bien y estás ganando en todos los frentes. El capítulo se lee como una racha ganadora, un catálogo de victorias. El lector sabe que no durará.