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2 Samuel 24
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2 Samuel 24Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y VOLVIÓ el furor de Jehová a encenderse contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, cuenta a Israel y a Judá.

2Y dijo el rey a Joab, general del ejército que tenía consigo: Rodea todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beer-seba, y contad el pueblo, para que yo sepa el número de la gente.

3Y Joab respondió al rey: Añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor el rey; mas ¿ para qué quiere esto mi señor el rey?

4Empero la palabra del rey pudo más que Joab, y que los capitanes del ejército. Salió pues Joab, con los capitanes del ejército, de delante del rey, para contar el pueblo de Israel.

5Y pasando el Jordán asentaron en Aroer, a la mano derecha de la ciudad que está en medio de la arroyada de Gad y junto a Jazer.

6Después vinieron a Galaad, y a la tierra baja de Absi: y de allí vinieron a Dan-jaán y alrededor de Sidón.

7Y vinieron luego a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los Heveos y de los Cananeos; y salieron al mediodía de Judá, a Beer-seba.

8Y después que hubieron andado toda la tierra, volvieron a Jerusalem al cabo de nueve meses y veinte días.

9Y Joab dio la cuenta del número del pueblo al rey; y fueron los de Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada; y de los de Judá quinientos mil hombres.

10Y después que David hubo contado el pueblo, punzóle su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, ruégote que quites el pecado de tu siervo, porque yo he obrado muy neciamente.

11Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, fue palabra de Jehová a Gad profeta, vidente de David, diciendo:

12Ve, y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco: tú te escogerás una de ellas, la cual yo haga.

13Vino pues Gad a David, e intimóle, y díjole: ¿ Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿ o que huyas tres meses delante de tus enemigos, y que ellos te persigan? ¿ o que tres días haya pestilencia en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado.

14Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy: ruego que caiga en la mano de Jehová, porque sus miseraciones son muchas, y que no caiga yo en manos de hombres.

15Y envió Jehová pestilencia a Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado: y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beer-seba, setenta mil hombres.

16Y como el ángel extendió su mano sobre Jerusalem para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía el pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Entonces el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna Jebuseo.

17Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que hería al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad: ¿ qué hicieron estas ovejas? Ruégote que tu mano se torne contra mí, y contra la casa de mi padre.

18Y Gad vino a David aquel día, y díjole: Sube, y haz un altar a Jehová en la era de Arauna Jebuseo.

19Y subió David, conforme al dicho de Gad, que Jehová le había mandado.

20Y mirando Arauna, vio al rey y a sus siervos que pasaban a él. Saliendo entonces Arauna, inclinóse delante del rey hacia tierra.

21Y Arauna dijo: ¿ Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, para edificar altar a Jehová, a fin de que la mortandad cese del pueblo.

22Y Arauna dijo a David: Tome y sacrifique mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto; y trillos y otros pertrechos de bueyes para leña:

23Todo lo da como un rey Arauna al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio.

24Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos por nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.

25Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y pacíficos; y Jehová se aplacó con la tierra, y cesó la plaga de Israel.

Sobre 2 Samuel 24

¿Qué pasa aquí?

La ira de Dios lleva a David a hacer un censo de Israel y Judá. Joab protesta; David insiste. El conteo da ochocientos mil hombres de guerra en Israel y quinientos mil en Judá. La conciencia de David lo golpea de inmediato. Dios le ofrece tres castigos a elegir: tres años de hambre, tres meses huyendo de sus enemigos o tres días de peste. David elige caer en manos de Dios y no en las de los hombres. Mueren setenta mil. La peste se detiene en la era de Arauna. David la compra, edifica un altar y la peste termina. Ese lugar se convierte en el futuro monte del templo.

¿La idea principal?

El libro cierra con un fracaso más, una confesión más y un acto más de adoración costosa. El lugar donde David rechaza un regalo e insiste en pagar el precio completo es donde se edificará la casa de Dios.

Una línea para recordar

24: "Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos por nada." El terreno más importante de la historia judía se compra en lugar de recibirse gratis, porque David insiste en que la adoración debe costar algo.

El contexto

Hacia el año 970 a.C. La era de Arauna estaba en la loma al norte de la Ciudad de David, llamada después monte Moriah y más tarde monte del Templo. Arauna era jebuseo, un remanente de la población de Jerusalén anterior a Israel. Su oferta de darle al rey gratis los bueyes, la leña y los trillos es generosa y sincera. David paga el precio completo. Costara lo que costara la tierra, fue barata para lo que llegó a ser.

¿Quién aparece?

David, que inicia el censo, se arrepiente de inmediato y elige la misericordia de Dios sobre la de los hombres; Joab, que se opone al censo desde el principio y resulta tener razón; el profeta Gad, que presenta las tres opciones; Arauna jebuseo, que lo ofrece todo gratis y es rechazado; los setenta mil que mueren en la peste.

Por qué importa

El censo mismo es misterioso: ¿por qué estaba mal? El texto nunca lo explica del todo. El antiguo Israel asociaba contar a los hombres de guerra con el orgullo por la fuerza militar en lugar de la confianza en Dios. Sea cual sea el pecado exacto, la consecuencia es inmediata y devastadora, y el arrepentimiento de David también es inmediato. La era de Arauna, comprada aquí, es identificada en Crónicas como el lugar donde Salomón edificará el templo. El libro termina en el punto donde comienza el siguiente acto de la historia.

Para cuando sientes...

Para cuando cometes un error que sabías que era un error, la convicción llega antes de que nadie te lo diga, y la pregunta es qué haces después. David no discute ni negocia. Confiesa, acepta el juicio y va a la roca a edificar un altar.