2 Samuel 23Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ESTAS son las postreras palabras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fue levantado alto, el ungido del Dios de Jacob, el suave en cánticos de Israel:
2El espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha sido en mi lengua.
3El Dios de Israel ha dicho, hablóme el Fuerte de Israel: El señoreador de los hombres será justo, señoreador en temor de Dios.
4Será como la luz de la mañana cuando sale el sol, de la mañana sin nubes; cuando la hierba de la tierra brota por medio del resplandor después de la lluvia.
5No así mi casa para con Dios: sin embargo él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado; bien que toda esta mi salud, y todo mi deseo no lo haga él florecer todavía.
6Mas los de Belial serán todos ellos como espinas arrancadas, las cuales nadie toma con la mano;
7Sino que el que quiere tocar en ellas, ármase de hierro y de asta de lanza, y son quemadas en su lugar.
8Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: El Tacmonita, que se sentaba en cátedra, principal de los capitanes: era este Adino el Eznita, que mató en una ocasión sobre ochocientos hombres.
9Después de este, Eleazar, hijo de Dodo de Ahohi, fue de los tres valientes que estaban con David, cuando desafiaron a los Filisteos que se habían juntado allí a la batalla, y subieron los de Israel.
10Este, levantándose, hirió a los Filisteos hasta que su mano se cansó, y quedósele contraída a la espada. Aquel día Jehová hizo gran salud: y volvióse el pueblo en pos de él solamente a tomar el despojo.
11Después de este fue Sama, hijo de Age Araita: que habiéndose juntado los Filisteos en una aldea, había allí una suerte de tierra llena de lentejas, y el pueblo había huído delante de los Filisteos:
12El entonces se paró en medio de la suerte de tierra, y defendióla, e hirió a los Filisteos; y Jehová hizo una gran salud.
13Y tres de los treinta principales descendieron y vinieron en tiempo de la siega a David a la cueva de Adulam: y el campo de los Filisteos estaba en el valle de Refaim.
14David entonces estaba en la fortaleza, y la guarnición de los Filisteos estaba en Belén.
15Y David tuvo deseo, y dijo: ¡ Quién me diera a beber del agua de la cisterna de Belén, que está a la puerta!
16Entonces los tres valientes rompieron por el campo de los Filisteos, y sacaron agua de la cisterna de Belén, que estaba a la puerta; y tomaron, y trajéronla a David: mas él no la quiso beber, sino derramóla a Jehová, diciendo:
17Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿ He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.
18Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los tres; el cual alzó su lanza contra trescientos, que mató; y tuvo nombre entre los tres.
19El era el más aventajado de los tres, y el primero de ellos; mas no llegó a los tres primeros.
20Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en hechos, de Cabseel. Este hirió dos leones de Moab: y él mismo descendió, e hirió un león en medio de un foso en el tiempo de la nieve:
21También hirió él a un Egipcio, hombre de grande estatura: y tenía el Egipcio una lanza en su mano; mas descendió a él con un palo, y arrebató al Egipcio la lanza de la mano, y matólo con su propia lanza.
22Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y tuvo nombre entre los tres valientes.
23De los treinta fue el más aventajado; pero no llegó a los tres primeros. Y púsolo David en su consejo.
24Asael hermano de Joab fue de los treinta; Elhaanan hijo de Dodo de Belén;
25Sama de Harodi, Elica de Harodi;
26Heles de Palti, Hira, hijo de Iques, de Tecoa;
27Abiezer de Anatot, Mebunai de Husa;
28Selmo de Haho, Maharai de Netofa;
29Helec hijo de Baana de Netofa, Itai hijo de Ribai de Gabaa de los hijos de Benjamín;
30Benaía Piratonita, Hidai del arroyo de Gaas;
31Abi-albon de Arbat, Asmavet de Barum;
32Elihaba de Saalbón, Jonatán de los hijos de Jasén;
33Sama de Arar, Ahiam hijo de Sarar de Arar.
34Elifelet hijo de Asbai hijo de Maacateo; Eliam hijo de Ahitofel de Gelón;
35Hesrai del Carmelo, Paarai de Arbi;
36Igheal hijo de Natán de Soba, Bani de Gadi;
37Selec de Amón, Naharai de Beerot, escudero de Joab hijo de Sarvia;
Sobre 2 Samuel 23
¿Qué pasa aquí?
Las últimas palabras de David: un poema sobre el gobierno justo y el pacto, y luego una lista de sus treinta y siete guerreros más grandes con breves relatos de sus hazañas más famosas. Joseb-basebet mata a ochocientos hombres en una sola batalla. Eleazar defiende un campo de cebada hasta que la mano se le queda pegada a la espada. Sama defiende solo un campo de lentejas contra una tropa filistea. Tres valientes atraviesan las líneas filisteas para traerle a David agua de Belén; él se niega a beberla y la derrama como ofrenda.
¿La idea principal?
Un rey termina con un poema y una lista de nombres, honrando a los hombres que lo hicieron todo posible y a quienes nunca se podría honrar lo suficiente.
Una línea para recordar
15: "Y David tuvo deseo, y dijo: ¡ Quién me diera a beber del agua de la cisterna de Belén, que está a la puerta!" Lo dijo en voz alta, casi de paso. Tres hombres arriesgaron la vida para conseguirla. Ese era el tipo de rey que él era para ellos.
El contexto
Hacia el año 970 a.C., cerca del final del reinado de David. Las 'últimas palabras' son probablemente una composición poética formal, no una declaración en el lecho de muerte. La lista de guerreros es un cuadro de honor militar reunido a lo largo de décadas de campañas. Muchos de los hombres nombrados llevan unido su momento de valor, una sola escena que los definió. Que Uría aparezca al final, sin ninguna hazaña anotada, es el silencio más elocuente del capítulo.
¿Quién aparece?
David, en su voz final y reflexiva; Joseb-basebet, Eleazar y Sama, los tres primeros; Abisai y Benaía, los jefes del segundo rango; los tres héroes sin nombre que atravesaron las líneas enemigas por agua; Uría heteo, el último de la lista.
Por qué importa
Uría heteo aparece al final mismo de la lista de los valientes de David. Era uno de los treinta y siete. David envió su sentencia de muerte por la propia mano de Uría. La ubicación no es casual: el libro no olvida lo que David hizo, ni siquiera en un pasaje pensado para honrar el reinado del rey.
Para cuando sientes...
Para cuando derramas algo que alguien arriesgó la vida por darte, porque es demasiado costoso para beberlo. El agua derramada habla de la distancia entre lo que pides a la ligera y lo que otros harán en respuesta.