2 Samuel 14Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y CONOCIENDO Joab hijo de Sarvia, que el corazón del rey estaba por Absalom,
2Envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y díjole: Yo te ruego que te enlutes, y te vistas de ropas de luto, y no te unjas con óleo, antes sé como mujer que ha mucho tiempo que trae luto por algún muerto;
3Y entrando al rey, habla con él de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.
4Entró pues aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro hizo reverencia, y dijo: Oh rey, salva.
5Y el rey le dijo: ¿ Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido es muerto.
6Y tu sierva tenía dos hijos y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los despartiese, hirió el uno al otro, y matólo.
7Y he aquí toda la parentela se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató, y quitemos también el heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.
8Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, que yo mandaré acerca de ti.
9Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sin culpa.
10Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo a mí, que no te tocará más.
11Dijo ella entonces: Ruégote, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, que no dejes a los cercanos de la sangre aumentar el daño con destruir a mi hijo. Y él respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.
12Y la mujer dijo: Ruégote que hable tu criada una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla.
13Entonces la mujer dijo: ¿ Por qué pues piensas tú otro tanto contra el pueblo de Dios? que hablando el rey esta palabra, es como culpado, por cuanto el rey no hace volver a su fugitivo.
14Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse: ni Dios quita la vida, sino que arbitra medio para que su desviado no sea de él excluído.
15Y que yo he venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me ha puesto miedo. Mas tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey: quizá él hará lo que su sierva diga.
16Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere raer a mí, y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios.
17Tu sierva pues dice: Que sea ahora la respuesta de mi señor el rey para descanso; pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para escuchar lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo.
18Entonces él respondió, y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey.
19Y el rey dijo: ¿ No ha sido la mano de Joab contigo en todas estas cosas? Y la mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado: porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras;
20Y que trocara la forma de las palabras, Joab tu siervo lo ha hecho: mas mi señor es sabio, conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.
21Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto: ve, y haz volver al mozo Absalom.
22Y Joab se postró en tierra sobre su rostro, e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío; pues que ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho.
23Levantóse luego Joab, y fue a Gesur, y volvió a Absalom a Jerusalem.
24Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvióse Absalom a su casa, y no vio el rostro del rey.
25Y no había en todo Israel hombre tan hermoso como Absalom, de alabar en gran manera: desde la planta de su pie hasta la mollera no había en él defecto.
26Y cuando se cortaba el cabello, ( lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba ), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real.
27Y Naciéronle a Absalom tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era hermosa de ver.
28Y estuvo Absalom por espacio de dos años en Jerusalem, y no vio la cara del rey.
29Y mandó Absalom por Joab, para enviarlo al rey; mas no quiso venir a él; ni aunque envió por segunda vez, quiso él venir.
30Entonces dijo a sus siervos: Bien sabéis las tierras de Joab junto a mi lugar, donde tiene sus cebadas; id, y pegadles fuego; y los siervos de Absalom pegaron fuego a las tierras.
31Levantóse por tanto Joab, y vino a Absalom a su casa, y díjole: ¿ Por qué han puesto fuego tus siervos a mis tierras?
32Y Absalom respondió a Joab: He aquí, yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, a fin de enviarte yo al rey a que le dijeses: ¿ Para qué vine de Gesur? mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora la cara del rey; y si hay en mí pecado, máteme.
33Vino pues Joab al rey, e hízoselo saber. Entonces llamó a Absalom, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey: y el rey besó a Absalom.
Sobre 2 Samuel 14
¿Qué pasa aquí?
Joab percibe que David anhela a Absalom, que lleva tres años en el exilio. Contrata a una mujer sabia de Tecoa para que construya una parábola sobre una mujer que protege a un hijo homicida de la venganza de la familia, trazando un paralelo con Absalom. David ve a través de la analogía pero permite que Absalom vuelva a Jerusalén, aunque se niega a verlo durante dos años más. Absalom, frustrado por esa media restauración, quema el campo de Joab para forzar un encuentro. David por fin lo recibe y se reconcilian.
¿La idea principal?
David ama a Absalom y no sabe gobernarlo. El padre trae de vuelta al hijo y luego lo mantiene a distancia dos años más, sin resolver nada.
Una línea para recordar
33: "Vino pues Joab al rey, e hízoselo saber. Entonces llamó a Absalom, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey: y el rey besó a Absalom." Cinco años de exilio, un campo quemado y una postración se resuelven en una frase breve. La reconciliación es real y llega demasiado tarde.
El contexto
Hacia el año 984 a.C. Absalom había estado en Gesur, el reino de su abuelo materno al norte de Israel, durante tres años. Joab, que más tarde matará a Absalom sin vacilar, es quien quiere que lo restauren, quizá porque entiende cómo funciona la inestabilidad dinástica. Los dos años de espera tras el regreso de Absalom, durante los cuales padre e hijo no se ven, hacen que la rebelión final sea casi inevitable.
¿Quién aparece?
Joab, que diseña la reconciliación porque entiende el dolor de David; la mujer de Tecoa, aguda y elocuente, que presenta la parábola con maestría; Absalom, que vuelve hermoso y amargado; David, que no sabe qué hacer con su hijo.
Por qué importa
Joab usa exactamente el mismo método de la parábola que usó Natán para llegar a David. Las dos veces funciona: alguien tiene que construir una historia antes de que David pueda ver con claridad su propia situación. Que Absalom sea descrito como el hombre más hermoso de Israel, sin defecto de pies a cabeza, es un detalle ominoso. Su perfección y su agravio lo vuelven magnético para quienes lo seguirán contra su padre.
Para cuando sientes...
Para cuando dejas que alguien vuelva, pero no del todo. La media restauración de Absalom deja a ambos en una posición imposible: lo bastante cerca para esperar, lo bastante lejos para resentirse.