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2 Reyes 8
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2 Reyes 8Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y HABLÓ Eliseo a aquella mujer a cuyo hijo había hecho vivir, diciendo: Levántate, vete tú y toda tu casa a vivir donde pudieres; porque Jehová ha llamado el hambre, la cual vendrá también sobre la tierra siete años.

2Entonces la mujer se levantó, e hizo como el varón de Dios le dijo: y partióse ella con su familia, y vivió en tierra de los Filisteos siete años.

3Y como fueron pasados los siete años, la mujer volvió de la tierra de los Filisteos: después salió para clamar al rey por su casa, y por sus tierras.

4Y había el rey hablado con Giezi, criado del varón de Dios, diciéndole: Ruégote que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo.

5Y contando él al rey cómo había hecho vivir a un muerto, he aquí la mujer, a cuyo hijo había hecho vivir, que clamaba al rey por su casa y por sus tierras. Entonces dijo Giezi: Rey señor mío, esta es la mujer, y este es su hijo, al cual Eliseo hizo vivir.

6Y preguntando el rey a la mujer, ella se lo contó. Entonces el rey le dio un eunuco, diciéndole: Hazle volver todas las cosas que eran suyas, y todos los frutos de las tierras desde el día que dejó el país hasta ahora.

7Eliseo se fue luego a Damasco, y Ben-adad rey de Siria estaba enfermo, al cual dieron aviso, diciendo: El varón de Dios ha venido aquí.

8Y el rey dijo a Hazael: Toma en tu mano un presente, y ve a recibir al varón de Dios, y consulta por él a Jehová, diciendo: ¿ Tengo de sanar de esta enfermedad?

9Tomó pues Hazael en su mano un presente de todos los bienes de Damasco, cuarenta camellos cargados, y saliólo a recibir: y llegó, y púsose delante de él, y dijo: Tu hijo Ben-adad, rey de Siria, me ha enviado a ti, diciendo: ¿ Tengo de sanar de esta enfermedad?

10Y Eliseo le dijo: Ve, dile: Seguramente vivirás. Empero Jehová me ha mostrado que él ha de morir ciertamente.

11Y el varón de Dios le volvió el rostro afirmadamente, y estúvose así una gran pieza; y lloró el varón de Dios.

12Entonces díjole Hazael: ¿ Por qué llora mi señor? Y él respondió: Porque sé el mal que has de hacer a los hijos de Israel: a sus fortalezas pegarás fuego, y a sus mancebos matarás a cuchillo, y estrellarás a sus niños, y abrirás a sus preñadas.

13Y Hazael dijo: ¿ Por qué? ¿ es tu siervo perro, que hará esta gran cosa? Y respondió Eliseo: Jehová me ha mostrado que tú has de ser rey de Siria.

14Y él se partió de Eliseo, y vino a su señor, el cual le dijo: ¿ Qué te ha dicho Eliseo? Y él respondió: Díjome que seguramente vivirás.

15El día siguiente tomó un paño basto, y metiólo en agua, y tendiólo sobre el rostro de Ben-adad, y murió: y reinó Hazael en su lugar.

16En el quinto año de Joram hijo de Acab rey de Israel, y siendo Josafat rey de Judá, comenzó a reinar Joram hijo de Josafat rey de Judá.

17De treinta y dos años era cuando comenzó a reinar, y ocho años reinó en Jerusalem.

18Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Acab, porque una hija de Acab fue su mujer; e hizo lo malo en ojos de Jehová.

19Jehová no quiso cortar a Judá, por amor de David su siervo, como le había prometido darle lámpara de sus hijos perpetuamente.

20En su tiempo se rebeló Edom de debajo de la mano de Judá, y pusieron rey sobre sí.

21Joram por tanto pasó a Seir, y todos sus carros con él: y levantándose de noche hirió a los Idumeos, los cuales le habían cercado, y a los capitanes de los carros: y el pueblo huyó a sus estancias.

22Sustrájose no obstante Edom de bajo la mano de Judá, hasta hoy. Rebelóse además Libna en el mismo tiempo.

23Lo demás de los hechos de Joram, y todas las cosas que hizo, ¿ no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

24Y durmió Joram con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David: y reinó en lugar suyo Ocozías, su hijo.

25En el año doce de Joram hijo de Acab rey de Israel, comenzó a reinar Ocozías hijo de Joram rey de Judá.

26De veintidós años era Ocozías cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalem. El nombre de su madre fue Atalía hija de Omri rey de Israel.

27Y anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo en ojos de Jehová, como la casa de Acab: porque era yerno de la casa de Acab.

28Y fue a la guerra con Joram hijo de Acab a Ramot de Galaad, contra Hazael rey de Siria; y los Siros hirieron a Joram.

29Y el rey Joram se volvió a Jezreel, para curarse de las heridas que los Siros le hicieron delante de Ramot, cuando peleó contra Hazael rey de Siria. Y descendió Ocozías hijo de Joram rey de Judá, a visitar a Joram hijo de Acab en Jezreel, porque estaba enfermo.

Sobre 2 Reyes 8

¿Qué pasa aquí?

Eliseo advierte a la sunamita de una hambre que viene; ella se va durante siete años y al volver encuentra que su propiedad ya no es suya. Apela al rey justo cuando Giezi le está contando su historia, y recupera todo. Eliseo viaja a Damasco, donde un Ben-adad enfermo envía a Hazael a preguntar si sanará. Eliseo le dice a Hazael que sí, pero luego llora: Hazael será rey y causará una violencia terrible a Israel. Hazael asfixia a Ben-adad y toma el trono. Dos reyes de Judá reciben un breve resumen. Joram y luego Ocozías reinan, y ambos hacen lo malo.

¿La idea principal?

Eliseo ve el futuro con tanta claridad que llora por él: Hazael será rey, y la violencia que viene no es una posibilidad sino una certeza que él está a punto de poner en marcha.

Una línea para recordar

12: "Entonces díjole Hazael: ¿ Por qué llora mi señor? Y él respondió: Porque sé el mal que has de hacer a los hijos de Israel: a sus fortalezas pegarás fuego, y a sus mancebos matarás a cuchillo, y estrellarás a sus niños, y abrirás a sus preñadas." Duelo profético ante una violencia anunciada contra niños y mujeres embarazadas.

El contexto

Damasco es la capital de Aram (Siria). La enfermedad de Ben-adad le da a Hazael la oportunidad que necesita. El asesinato se narra con frialdad: Hazael toma un paño mojado y lo sostiene sobre el rostro del rey enfermo. El traspaso del poder es rápido y brutal, y en pocas décadas las campañas de Hazael contra Israel serán tan destructivas como Eliseo predijo.

¿Quién aparece?

La sunamita, cuya insistencia le devuelve su tierra; Eliseo, llorando en Damasco; Hazael, que niega que haría tales cosas y enseguida mata a su rey; Ben-adad, moribundo; Joram y Ocozías, reyes breves e infieles de Judá.

Por qué importa

El llanto de Eliseo ante Hazael es uno de los momentos proféticos más conmovedores del libro. Sabe lo que viene, no puede impedirlo, y llora de todos modos. El nombramiento de Hazael formaba parte del encargo de Dios a Elías en 1 Reyes 19. La maquinaria del juicio ya está en marcha, y su rostro es un hombre sentado en la habitación preguntando por qué llora el profeta.

Para cuando sientes...

Para cuando ves hacia dónde va algo y no puedes cambiar el desenlace. Las lágrimas de Eliseo por Hazael no son desesperación, sino duelo con los ojos abiertos.