2 Reyes 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y JORAM hijo de Acab comenzó a reinar en Samaria sobre Israel el año dieciocho de Josafat rey de Judá; y reinó doce años.
2E hizo lo malo en ojos de Jehová, aunque no como su padre y su madre; porque quitó las estatuas de Baal que su padre había hecho.
3Mas allegóse a los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel; y no se apartó de ellos.
4Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones.
5Mas muerto Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.
6Y salió entonces de Samaria el rey Joram, e inspeccionó a todo Israel.
7Y fue y envió a decir a Josafat rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí: ¿ irás tú conmigo a la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, porque como yo, así tú; como mi pueblo, así tu pueblo; como mis caballos, así también tus caballos.
8Y dijo: ¿ Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Idumea.
9Partieron pues el rey de Israel, y el rey de Judá, y el rey de Idumea; y como anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, faltóles el agua para el ejército, y para las bestias que los seguían.
10Entonces el rey de Israel dijo: ¡ Ah! que ha llamado Jehová estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas.
11Mas Josafat dijo: ¿ No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos a Jehová por él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo hijo de Safat, que daba agua a manos a Elías.
12Y Josafat dijo: Este tendrá palabra de Jehová. Y descendieron a él el rey de Israel, y Josafat, y el rey de Idumea.
13Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿ Qué tengo yo contigo? Ve a los profetas de tu padre, y a los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondió: No: porque ha juntado Jehová estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas.
14Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Judá, no mirara a ti, ni te viera.
15Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová fue sobre Eliseo.
16Y dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchas acequias.
17Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados.
18Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; dará también a los Moabitas en vuestras manos.
19Y vosotros heriréis a toda ciudad fortalecida y a toda villa hermosa, y talaréis todo buen árbol, y cegaréis todas las fuentes de aguas, y destruiréis con piedras toda tierra fértil.
20Y aconteció que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Idumea, y la tierra fue llena de aguas.
21Y todos los de Moab, como oyeron que los reyes subían a pelear contra ellos, juntáronse desde todos los que ceñían talabarte arriba, y pusiéronse en la frontera.
22Y como se levantaron por la mañana, y lució el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre;
23Y dijeron: ¡ Sangre es esta de espada! Los reyes se han revuelto, y cada uno ha muerto a su compañero. Ahora pues, ¡ Moab, a la presa!
24Mas cuando llegaron al campo de Israel, levantáronse los Israelitas e hirieron a los de Moab, los cuales huyeron delante de ellos: siguieron empero hiriendo todavía a los de Moab.
25Y asolaron las ciudades, y en todas las heredades fértiles echó cada uno su piedra, y las llenaron; cegaron también todas las fuentes de las aguas, y derribaron todos los buenos árboles; hasta que en Kir-hareset solamente dejaron sus piedras; porque los honderos la cercaron, y la hirieron.
26Y cuando el rey de Moab vio que la batalla lo vencía, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada, para romper contra el rey de Idumea: mas no pudieron.
27Entonces arrebató a su primogénito que había de reinar en su lugar, y sacrificóle en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo en Israel; y retiráronse de él, y volviéronse a su tierra.
Sobre 2 Reyes 3
¿Qué pasa aquí?
Joram de Israel, Josafat de Judá y el rey de Edom marchan contra Moab. Después de siete días sin agua, buscan a Eliseo y le piden una palabra de Dios. Eliseo, que desprecia al rey de Israel pero honra a Josafat, profetiza agua y victoria. Por la mañana una zanja se llena de agua. Los ejércitos aliados derrotan a Moab. El rey moabita, desesperado, sacrifica a su hijo primogénito sobre el muro de la ciudad. Los ejércitos se retiran.
¿La idea principal?
Dios provee lo que la coalición necesita y le concede una victoria militar, y aun así la campaña termina en una retirada moralmente perturbadora cuando un niño es sacrificado a la vista de todo el ejército.
Una línea para recordar
14: "Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Judá, no mirara a ti, ni te viera." El desprecio de Eliseo por el rey apóstata de Israel es directo y sin rodeos.
El contexto
Hacia el año 850 a.C. Mesa, rey de Moab, aparece en la Estela de Mesa, una inscripción real descubierta en 1868 que presume de haberse quitado el yugo israelita. Este capítulo es uno de los episodios de Reyes mejor respaldados por la arqueología externa. El sistema de tributos, la coalición militar y la geografía de la región coinciden con el registro histórico.
¿Quién aparece?
Joram, rey de Israel, hijo de Acab; Josafat, rey de Judá, cuya presencia hace posible el oráculo; el rey de Edom; Eliseo; Mesa, rey de Moab, que sacrifica a su heredero.
Por qué importa
El capítulo presenta una coalición militar que recibe apoyo divino, gana la batalla y luego se marcha. El sacrificio del hijo del rey moabita provoca un horror que detiene la campaña sin explicación. El texto deja al lector inquieto: victoria lograda, atrocidad presenciada, retirada consumada. No se ofrece ninguna resolución teológica.
Para cuando sientes...
Para cuando has hecho todo bien y el resultado todavía se siente mal. A veces la historia no se resuelve como esperabas, y el texto no finge lo contrario.