2 Reyes 21Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1DE doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalem cincuenta y cinco años: el nombre de su madre fue Hepsiba.
2E hizo lo malo en ojos de Jehová, según las abominaciones de las gentes que Jehová había echado delante de los hijos de Israel.
3Porque él volvió a edificar los altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo bosque, como había hecho Acab rey de Israel: y adoró a todo el ejército del cielo, y sirvió a aquellas cosas.
4Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo pondré mi nombre en Jerusalem.
5Y edificó altares para todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa de Jehová.
6Y pasó a su hijo por fuego, y miró en tiempos, y fue agorero, e instituyó pythones y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo en ojos de Jehová, para provocarlo a ira.
7Y puso una entalladura del bosque que él había hecho, en la casa de la cual había Jehová dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalem, a la cual escogí de todas las tribus de Israel:
8Y no volveré a hacer que el pie de Israel sea movido de la tierra que di a sus padres, con tal que guarden y hagan conforme a todas las cosas que yo les he mandado, y conforme a toda la ley que mi siervo Moisés les mandó.
9Mas ellos no escucharon; y Manasés los indujo a que hiciesen más mal que las gentes que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel.
10Y habló Jehová por mano de sus siervos los profetas, diciendo:
11Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los Amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá en sus ídolos;
12Por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalem y sobre Judá, que el que lo oyere, le retiñirán ambos oídos.
13Y extenderé sobre Jerusalem el cordel de Samaria, y el plomo de la casa de Acab: y yo limpiaré a Jerusalem como se limpia una escudilla, que después que la han limpiado, la vuelven sobre su haz.
14Y desampararé las reliquias de mi heredad, y entregarlas he en manos de sus enemigos; y serán para saco y para robo a todos sus adversarios;
15Por cuanto han hecho lo malo en mis ojos, y me han provocado a ira, desde el día que sus padres salieron de Egipto hasta hoy.
16Fuera de esto, derramó Manasés mucha sangre inocente en gran manera, hasta henchir a Jerusalem de cabo a cabo: además de su pecado con que hizo pecar a Judá, para que hiciese lo malo en ojos de Jehová.
17Lo demás de los hechos de Manasés, y todas las cosas que hizo, y su pecado que cometió, ¿ no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
18Y durmió Manasés con sus padres, y fue sepultado en el huerto de su casa, en el huerto de Uza; y reinó en su lugar Amón su hijo.
19De veinte y dos años era Amón cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalem. El nombre de su madre fue Mesulemet hija de Harus de Jotba.
20E hizo lo malo en ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre.
21Y anduvo en todos los caminos en que su padre anduvo, y sirvió a las inmundicias a las cuales había servido su padre, y a ellas adoró;
22Y dejó a Jehová el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehová.
23Y los siervos de Amón conspiraron contra él, y mataron al rey en su casa.
24Entonces el pueblo de la tierra hirió a todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y puso el pueblo de la tierra por rey en su lugar a Josías su hijo.
25Lo demás de los hechos de Amón, que efectuara, ¿ no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
26Y fue sepultado en su sepulcro en el huerto de Uza, y reinó en su lugar Josías su hijo.
Sobre 2 Reyes 21
¿Qué pasa aquí?
Manasés llega a ser rey de Judá a los doce años y reina cincuenta y cinco años, el reinado más largo de cualquiera de los dos reinos. Reconstruye todo lo que su padre Ezequías había derribado, pone imágenes de Asera en el templo, hace pasar a su hijo por el fuego, practica la adivinación e instala una imagen tallada en el templo. Dios declara por medio de los profetas que esto supera a los amorrheos y que Judá será destruida y limpiada como se limpia una escudilla. Manasés derrama muchísima sangre inocente. Su hijo Amón reina dos años, es asesinado y lo sucede Josías.
¿La idea principal?
Los cincuenta y cinco años de reinado de Manasés revierten cada reforma de su padre y van todavía más lejos, y el juicio pronunciado sobre Judá en su tiempo no puede deshacerse ni siquiera con lo que viene después.
Una línea para recordar
11: "Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los Amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá en sus ídolos;" El punto de comparación son los habitantes anteriores a Israel, a quienes Dios expulsó. Manasés los superó.
El contexto
El reinado de Manasés (696 a 642 a.C.) coincidió con el apogeo del poder asirio. Su postura sumisa hacia Asiria probablemente explica su supervivencia: los anales asirios lo mencionan como vasallo que pagaba tributo. Los sacrificios de niños en el valle de Hinom (Gehena) dieron más tarde a ese valle su nombre como símbolo de juicio y destrucción.
¿Quién aparece?
Manasés, que reina más tiempo que nadie y hace más mal que nadie; los profetas sin nombre que pronuncian la sentencia; Amón, su hijo, que sigue su ejemplo y es asesinado pronto.
Por qué importa
Manasés es la explicación teológica de por qué la brillante reforma de Josías no puede salvar a Judá. Aun cuando el pueblo se arrepiente, se halla el libro de la ley y se celebra la Pascua, el veredicto de Dios dictado en tiempos de Manasés sigue en pie. El relato de 2 Crónicas añade que Manasés fue capturado por Asiria, se arrepintió en el cautiverio y fue restaurado. Reyes omite esto por completo y presenta solo el juicio.
Para cuando sientes...
Para cuando enfrentas las consecuencias de un daño causado por las decisiones de otro, un daño que heredaste y que no provocaste. La reforma de Josías es real. El juicio de Manasés también es real. Ambas cosas son ciertas.