2 Reyes 19Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y COMO el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos, y cubrióse de saco, y entróse en la casa de Jehová.
2Y envió a Eliacim el mayordomo, y a Sebna escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, vestidos de sacos a Isaías profeta hijo de Amós,
3Que le dijesen: Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia, y de reprensión, y de blasfemia; porque los hijos han venido hasta la rotura, y la que pare no tiene fuerzas.
4Quizá oirá Jehová tu Dios todas las palabras de Rabsaces, al cual el rey de los Asirios su señor ha enviado para injuriar al Dios vivo, y a vituperar con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído: por tanto, eleva oración por las reliquias que aun se hallan.
5Vinieron pues los siervos del rey Ezequías a Isaías.
6E Isaías les respondió: Así diréis a vuestro señor: Así ha dicho Jehová; No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.
7He aquí pondré yo en él un espíritu, y oirá rumor, y volveráse a su tierra: y yo haré que en su tierra caiga a cuchillo.
8Y regresando Rabsaces, halló al rey de Asiria combatiendo a Libna; porque había oído que se había partido de Laquis.
9Y oyó decir de Tirhaca rey de Etiopía: He aquí es salido para hacerte guerra. Entonces volvió él, y envió embajadores a Ezequías, diciendo:
10Así diréis a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías, para decir: Jerusalem no será entregada en mano del rey de Asiria.
11He aquí tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas; ¿ y has tú de escapar?
12Libráronlas los dioses de las gentes, que mis padres destruyeron, es a saber, Gozán, y Harán, y Resef, y los hijos de Edén que estaban en Telasar?
13Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena, y de Hiva?
14Y tomó Ezequías las letras de mano de los embajadores; y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y extendiólas Ezequías delante de Jehová.
15Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que habitas entre los querubines, tú solo eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra.
16Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente.
17oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruído las gentes y sus tierras;
18Y que pusieron en el fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y así los destruyeron.
19Ahora pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te suplico, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que tú solo, Jehová, eres Dios.
20Entonces Isaías hijo de Amós envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me rogaste acerca de Senaquerib rey de Asiria, he oído.
21Esta es la palabra que Jehová ha hablado contra él: Hate menospreciado, hate escarnecido la virgen hija de Sión; ha movido su cabeza detrás de ti la hija de Jerusalem.
22A quién has injuriado y a quién has blasfemado? ¿ y contra quién has hablado alto, y has alzado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel.
23Por mano de tus mensajeros has proferido injuria contra el Señor, y has dicho: Con la multitud de mis carros he subido a las cumbres de los montes, a las cuestas del Líbano; y cortaré sus altos cedros, sus hayas escogidas; y entraré a la morada de su término, al monte de su Carmel.
24Yo he cavado y bebido las aguas ajenas, y he secado con las plantas de mis pies todos los ríos de lugares bloqueados.
25Nunca has oído que mucho tiempo ha yo lo hice, y de días antiguos lo he formado? Y ahora lo he hecho venir, y fue para desolación de ciudades fuertes en montones de ruinas.
26Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, fueron cual hierba del campo, como legumbre verde, y heno de los tejados, que antes que venga a madurez es seco.
27y tu furor contra mí.
28Por cuanto te has airado contra mí, y tu estruendo ha subido a mis oídos, yo por tanto pondré mi anzuelo en tus narices, y mi bocado en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.
29Y esto te será por señal Ezequías: Este año comerás lo que nacerá de suyo, y el segundo año lo que nacerá de suyo; y el tercer año haréis sementera, y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis el fruto de ellas.
30Y lo que hubiere escapado, lo que habrá quedado de la casa de Judá, tornará a echar raíz abajo, y hará fruto arriba.
31Porque saldrán de Jerusalem reliquias, y los que escaparán, del monte de Sión: el celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
32Por tanto, Jehová dice así del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella escudo, ni será echado contra ella baluarte.
33Por el camino que vino se volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.
34Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí, y por amor de David mi siervo.
35Y aconteció que la misma noche salió el ángel de Jehová, e hirió en el campo de los Asirios ciento ochenta y cinco mil; y como se levantaron por la mañana, he aquí los cuerpos de los muertos.
36Entonces Senaquerib, rey de Asiria se partió, y se fue y tornó a Nínive, donde se estuvo.
37Y aconteció que, estando él adorando en el templo de Nisroc su dios, Adramelec y Saresar sus hijos lo hirieron a cuchillo; y huyéronse a tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.
Sobre 2 Reyes 19
¿Qué pasa aquí?
Ezequías rasga sus vestidos y va al templo. Envía a buscar a Isaías, quien le da una palabra de aliento: Senachêrib oirá un rumor y volverá a su tierra, y morirá a espada en su propio país. Senachêrib envía una carta que redobla el discurso del Rabsaces. Ezequías extiende la carta delante de Dios en el templo y ora. Isaías pronuncia un largo oráculo: Jerusalén no caerá, Senachêrib ni siquiera disparará una flecha contra la ciudad. Esa noche el ángel de Jehová hiere de muerte a 185.000 soldados asirios. Senachêrib vuelve a Nínive y es muerto por sus hijos.
¿La idea principal?
La oración de Ezequías sobre la carta es un modelo de fe en el pacto: lleva ante Dios las palabras del enemigo, reconoce quién es Dios y pide liberación no por sí mismo sino por el nombre de Dios.
Una línea para recordar
19: "Ahora pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te suplico, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que tú solo, Jehová, eres Dios." La petición no es solo sobrevivir, sino dar testimonio: que esto se sepa.
El contexto
Senachêrib volvió a Nínive después de 701 a.C. y en efecto fue muerto por sus hijos Adramelec y Sarasar, algo atestiguado en registros asirios, aunque el asesinato ocurrió hacia 681 a.C., veinte años después del episodio de Jerusalén. Heródoto menciona una tradición de ratones que royeron las cuerdas de los arcos del ejército de Senachêrib en Egipto, que algunos historiadores relacionan con una plaga. El texto no da ninguna explicación natural.
¿Quién aparece?
Ezequías, orando con la carta extendida delante de Dios; Isaías, que pronuncia el oráculo definitivo; Senachêrib, cuya carta se convierte en motivo de oración; el ángel que mata a 185.000 soldados; Adramelec y Sarasar, hijos de Senachêrib, que matan a su padre.
Por qué importa
La liberación de Jerusalén en 701 a.C. se convirtió en el acontecimiento que definió la confianza de Judá durante el siglo siguiente. También se volvió una trampa teológica: la gente supuso que Jerusalén era inviolable porque Dios la había salvado una vez. Jeremías y Ezequiel pasarían su ministerio corrigiendo esa suposición. La cifra de 185.000 muertos no puede verificarse, pero el texto no la trata con escepticismo.
Para cuando sientes...
Para cuando la amenaza ya está por escrito y la tienes en tus manos. La respuesta de Ezequías es ir al templo y extender la carta delante de Dios. Es un acto teológico completo en dos frases.