2 Pedro 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1PERO hubo también falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros falsos doctores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición acelerada.
2Y muchos seguirán sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado;
3Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas; sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme.
4Porque si Dios no perdonó a los ángeles que habían pecado, sino que habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio;
5Y si no perdonó al mundo viejo, mas guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados;
6Y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir sin temor y reverencia de Dios;
7Y libró al justo Lot, acosado por la nefanda conducta de los malvados;
8Porque este justo, con ver y oir, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa con los hechos de aquellos injustos;)
9Sabe el Señor librar de tentación a los píos, y reservar a los injustos para ser atormentados en el día del juicio;
10Y principalmente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian la potestad; atrevidos, contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores:
11Como quiera que los mismos ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor.
12Mas estos, diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias brutas, que naturalmente son hechas para presa y destrucción, perecerán en su perdición,
13Recibiendo el galardón de su injusticia, ya que reputan por delicia poder gozar de deleites cada día. Estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores;
14Teniendo los ojos llenos de adulterio, y no saben cesar de pecar; cebando las almas inconstantes; teniendo el corazón ejercitado en codicias, siendo hijos de maldición;
15Que han dejado el camino derecho, y se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, hijo de Bosor, el cual amó el premio de la maldad.
16Y fue reprendido por su iniquidad: una muda bestia de carga, hablando en voz de hombre, refrenó la locura del profeta.
17Estos son fuentes sin agua, y nubes traídas de torbellino de viento: para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre.
18Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las concupiscencias de la carne en disoluciones a los que verdaderamente habían huído de los que conversan en error;
19Prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción. Porque el que es de alguno vencido, es sujeto a la servidumbre del que lo venció.
20si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y otra vez envolviéndose en ellas, son vencidos, sus postrimerías les son hechas peores que los principios.
21Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les fue dado.
22Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro se volvió a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.
Sobre 2 Pedro 2
¿Qué pasa aquí?
Pedro pasa del fundamento firme a la amenaza que viene: falsos maestros que se infiltrarán en la comunidad tal como los falsos profetas se infiltraron en Israel. Construye su argumento con tres precedentes: los ángeles que pecaron no fueron perdonados, el mundo de Noé no fue perdonado, y Sodoma y Gomorra no fueron perdonadas. Pero en cada juicio Dios libró siempre a los justos. Después describe a los falsos maestros con precisión minuciosa: sensuales, codiciosos, despectivos de toda autoridad, prometiendo libertad mientras ellos mismos son esclavos de la corrupción. Su estado final es peor que el del principio.
¿La idea principal?
La falsa enseñanza no es un problema nuevo y no queda sin respuesta. La historia sigue una línea constante: juicio para los corruptos, liberación para los fieles.
Una línea para recordar
9: "Sabe el Señor librar de tentación a los píos, y reservar a los injustos para ser atormentados en el día del juicio" Colocado entre dos series de precedentes históricos, este versículo es el eje del capítulo: cada ejemplo aterrador de juicio es también una prueba de la precisión con que Dios separa a los condenados de los librados.
El contexto
Una congregación ha recibido a maestros que hablan con seguridad y ofrecen lo que suena a libertad: una gracia ampliada, obligaciones aflojadas, una vida espiritual compatible con lo que ya querían hacer. Al principio la comunidad se sintió más abierta. Ahora algunos están inquietos, sin saber cómo nombrar lo que se siente mal. El capítulo de Pedro llega como el diagnóstico de un médico: estos síntomas no son nuevos. Ya los ha visto antes, en el desierto con Balaam, en las ciudades de la llanura, antes del diluvio. El patrón se repite.
¿Quién aparece?
Los falsos maestros, nunca nombrados pero descritos con trazos vivos: obstinados, codiciosos de ganancia, sexualmente corruptos, y más dañinos porque conocieron el camino de la justicia y se apartaron de él. Noé, pregonero de justicia preservado a través de la destrucción de un mundo. Lot, un hombre justo atormentado cada día por la maldad que lo rodeaba en Sodoma. Balaam, el profeta a sueldo cuya codicia fue reprendida por su propia asna.
Por qué importa
El capítulo 2 corre casi en paralelo con la carta de Judas, probablemente porque ambos beben de una tradición común o uno influyó en el otro. El catálogo que hace Pedro de los rasgos del falso maestro, codicia, inmoralidad sexual, desprecio de la autoridad y explotación de creyentes vulnerables, se lee como un perfil de advertencia para que las comunidades sepan reconocerlo, más que como una condena de los de afuera. La lógica teológica es precisa: el mismo Dios que juzgó a los ángeles, a un mundo y a dos ciudades es el mismo Dios que observa ahora a estos maestros.
Para cuando sientes...
Para cuando has visto a alguien torcer la fe para su propio provecho y has sentido la rabia y la impotencia de ello. Pedro no te pide que lo arregles. Dice que el juicio ya está en marcha, que no duerme, y que el Dios que llevó a Noé a través del diluvio lleva también a los fieles a través de esto.