2 Crónicas 36Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ENTONCES el pueblo de la tierra tomó a Joacaz hijo de Josías, e hiciéronle rey en lugar de su padre en Jerusalem.
2De veinte y tres años era Joacaz cuando comenzó a reinar, y tres meses reinó en Jerusalem.
3Y el rey de Egipto lo quitó de Jerusalem, y condenó la tierra en cien talentos de plata y uno de oro.
4Y constituyó el rey de Egipto a su hermano Eliacim por rey sobre Judá y Jerusalem, y mudóle el nombre en Joacim; y a Joacaz su hermano tomó Necao, y llevólo a Egipto.
5Cuando comenzó a reinar Joacim era de veinte y cinco años, y reinó once años en Jerusalem: e hizo lo malo en ojos de Jehová su Dios.
6Y subió contra él Nabucodonosor rey de Babilonia, y atado con cadenas lo llevó a Babilonia.
7También llevó Nabucodonosor a Babilonia de los vasos de la casa de Jehová, y púsolos en su templo en Babilonia.
8Lo demás de los hechos de Joacim, y las abominaciones que hizo, y lo que en él se halló, he aquí está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá: y reinó en su lugar Joaquín su hijo.
9De ocho años era Joaquín cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses y diez días en Jerusalem: e hizo lo malo en ojos de Jehová.
10A la vuelta del año el rey Nabucodonosor envió, e hízolo llevar a Babilonia juntamente con los vasos preciosos de la casa de Jehová; y constituyó a Sedecías su hermano por rey sobre Judá y Jerusalem.
11De veinte y un años era Sedecías cuando comenzó a reinar, y once años reinó en Jerusalem.
12E hizo lo malo en ojos de Jehová su Dios, y no se humilló delante de Jeremías profeta, que le hablaba de parte de Jehová.
13Rebelóse asimismo contra Nabucodonosor, al cual había jurado por Dios; y endureció su cerviz, y obstinó su corazón, para no volverse a Jehová el Dios de Israel.
14Y también todos los príncipes de los sacerdotes, y el pueblo, aumentaron la prevaricación, siguiendo todas las abominaciones de las gentes, y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en Jerusalem.
15Y Jehová el Dios de sus padres envió a ellos por mano de sus mensajeros, levantándose de mañana y enviando: porque él tenía misericordia de su pueblo, y de su habitación.
16Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió el furor de Jehová contra su pueblo, y que no hubo remedio.
17Por lo cual trajo contra ellos al rey de los Caldeos, que mató a cuchillo sus mancebos en la casa de su santuario, sin perdonar joven, ni doncella, ni viejo, ni decrépito; todos los entregó en sus manos.
18Asimismo todos los vasos de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia.
19Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalem, y consumieron al fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus vasos deseables.
20Los que quedaron del cuchillo, pasáronlos a Babilonia; y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los Persas;
21Para que se cumpliese la palabra de Jehová por la boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado sus sábados: porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos.
22Mas al primer año de Ciro rey de los Persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová excitó el espíritu de Ciro rey de los Persas, el cual hizo pasar pregón por todo su reino, y también por escrito, diciendo:
23Así dice Ciro rey de los Persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha encargado que le edifique casa en Jerusalem, que es en Judá. ¿ Quién de vosotros hay de todo su pueblo? Jehová su Dios sea con él, y suba.
Sobre 2 Crónicas 36
¿Qué pasa aquí?
Cuatro reyes hunden a Judá en veintitrés años. Joacaz reina tres meses antes de que Egipto lo destituya. Joacim cobra tributo al pueblo para Egipto y luego es llevado por Babilonia. Joaquín reina tres meses y se rinde a Nabucodonosor. Sedequías reina once años, ignora a Jeremías, se rebela contra Babilonia y ve cómo queman Jerusalén. El templo es destruido y el pueblo llevado al exilio. La tierra goza de sus sábados durante setenta años. Ciro de Persia emite su decreto: los exiliados pueden volver a casa y edificar un nuevo templo.
¿La idea principal?
Toda la historia de la monarquía, con su fidelidad y su fracaso, llega a esto: la ciudad quemada, el templo destruido, el pueblo en el exilio, y luego un rey extranjero que pronuncia la palabra de Dios: que vuelvan a casa.
Una línea para recordar
23: "Así dice Ciro rey de los Persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha encargado que le edifique casa en Jerusalem, que es en Judá. ¿ Quién de vosotros hay de todo su pueblo? Jehová su Dios sea con él, y suba." La última palabra de Crónicas es suba. La historia no termina en el exilio.
El contexto
El cronista escribe desde dentro del periodo de la restauración o justo después, probablemente hacia el 450 a. C. Ha visto el regreso del exilio, la difícil reconstrucción, el templo reedificado. Conoce este final porque lo vivió o lo está viviendo. El decreto de Ciro del 538 a. C., tras setenta años de exilio, está confirmado por registros persas fuera de la Biblia. La historia que ha contado a lo largo de los dos libros de Crónicas termina exactamente donde empezó la historia de su propia comunidad: con una puerta que se abre.
¿Quién aparece?
Joacaz, Joacim, Joaquín y Sedequías, los cuatro reyes del derrumbe; Nabucodonosor, que lo desmantela todo; Jeremías, cuya palabra ignorada mide el silencio; Ciro de Persia, que pronuncia la última palabra.
Por qué importa
El cronista termina con el decreto de Ciro, el mismo decreto con el que empieza Esdras. Es una decisión editorial deliberada: esta historia no termina en la destrucción, sino en la posibilidad del regreso. El sábado de setenta años para la tierra es la relectura del cronista: incluso el exilio cumple un propósito teológico. La tierra descansa, y luego está lista para recibir de nuevo a su pueblo. El final es esperanza, no clausura.
Para cuando sientes...
Para cuando estás en las secuelas de un derrumbe y te preguntas si algo puede volver de ahí. La última palabra de Crónicas no es exilio. Es una invitación. Alguien que no formaba parte de la historia de Israel pronuncia la palabra de Dios y les dice a los desplazados: quien esté entre ustedes, que suba.