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2 Crónicas 35
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2 Crónicas 35Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1Y JOSÍAS hizo pascua a Jehová en Jerusalem, y sacrificaron la pascua a los catorce del mes primero.

2Y puso a los sacerdotes en sus empleos, y confirmólos en el ministerio de la casa de Jehová.

3Y dijo a los Levitas que enseñaban a todo Israel, y que estaban dedicados a Jehová: Poned el arca del santuario en la casa que edificó Salomón hijo de David, rey de Israel, para que no la carguéis más sobre los hombros. Ahora serviréis a Jehová vuestro Dios, y a su pueblo Israel.

4Apercibíos según las familias de vuestros padres, por vuestros órdenes, conforme a la prescripción de David rey de Israel, y de Salomón su hijo.

5Estad en el santuario según la distribución de las familias de vuestros hermanos los hijos del pueblo, y según la división de la familia de los Levitas.

6Sacrificad luego la pascua: y después de santificaros, apercibid a vuestros hermanos, para que hagan conforme a la palabra de Jehová dada por mano de Moisés.

7Y ofreció el rey Josías a los del pueblo ovejas, corderos, y cabritos de los rebaños, en número de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la pascua, para todos los que se hallaron presentes: esto de la hacienda del rey.

8También sus príncipes ofrecieron con liberalidad al pueblo, y a los sacerdotes y Levitas. Hilcías, Zacarías y Jehiel, príncipes de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes para hacer la pascua dos mil seiscientas ovejas, y trescientos bueyes.

9Asimismo Conanías, y Semeías y Natanael sus hermanos, y Hasabías, Jehiel, y Josabad, príncipes de los Levitas, dieron a los Levitas para los sacrificios de la pascua cinco mil ovejas, y quinientos bueyes.

10Aprestado así el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y asimismo los Levitas en sus órdenes, conforme al mandamiento del rey.

11Y sacrificaron la pascua; y esparcían los sacerdotes la sangre tomada de mano de los Levitas, y los Levitas desollaban.

12Tomaron luego del holocausto, para dar conforme a los repartimientos por las familias de los del pueblo, a fin de que ofreciesen a Jehová, según está escrito en el libro de Moisés: y asimismo tomaron de los bueyes.

13Y asaron la pascua al fuego según la costumbre: mas lo que había sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos, y calderas, y repartiéron lo prestamente a todo el pueblo.

14Y después aderezaron para sí y para los sacerdotes; porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de los sebos; por tanto, los Levitas aderezaron para sí, y para los sacerdotes hijos de Aarón.

15Asimismo los cantores hijos de Asaf estaban en su puesto, conforme al mandamiento de David, de Asaf y de Hemán, y de Jedutún vidente del rey; también los porteros estaban a cada puerta; y no era menester que se apartasen de su ministerio, porque sus hermanos los Levitas aparejaban para ellos.

16Así fue aprestado todo el servicio de Jehová en aquel día, para hacer la pascua, y sacrificar los holocaustos sobre el altar de Jehová, conforme al mandamiento del rey Josías.

17Y los hijos de Israel que se hallaron allí, hicieron la pascua en aquel tiempo, y la solemnidad de los panes sin levadura, por siete días.

18Nunca tal pascua fue hecha en Israel desde los días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel hizo pascua tal como la que hizo el rey Josías, y los sacerdotes y Levitas, y todo Judá e Israel, los que se hallaron allí, juntamente con los moradores de Jerusalem.

19Esta pascua fue celebrada en el año dieciocho del rey Josías.

20Después de todas estas cosas, luego de haber Josías preparado la casa, Necao rey de Egipto subió a hacer guerra en Carquemis junto a Eufrates; y salió Josías contra él.

21Y él le envió embajadores, diciendo: ¿ Qué tenemos yo y tú, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra: y Dios dijo que me apresurase. Déjate de meterte con Dios, que es conmigo, no te destruya.

22Mas Josías no volvió su rostro de él, antes disfrazóse para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle la batalla en el campo de Meguido.

23Y los archeros tiraron al rey Josías flechas; y dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy herido gravemente.

24Entonces sus siervos lo quitaron de aquel carro, y pusiéronle en otro segundo carro que tenía, y lleváronle a Jerusalem, y murió; y sepultáronle en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalem hizo duelo por Josías.

25Y endechó Jeremías por Josías, y todos los cantores y cantoras recitan sus lamentaciones sobre Josías hasta hoy; y las dieron por norma para endechar en Israel, las cuales están escritas en las Lamentaciones.

26Lo demás de los hechos de Josías, y sus piadosas obras, conforme a lo que está escrito en la ley de Jehová,

27Y sus hechos, primeros y postreros, he aquí está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

Sobre 2 Crónicas 35

¿Qué pasa aquí?

Josías celebra la Pascua más grande desde los días de Samuel. Asigna a los levitas por sus turnos, provee una enorme cantidad de animales para las ofrendas del pueblo, y la celebración se lleva a cabo según las instrucciones de Moisés y de David. Luego Josías sale al encuentro de Necao de Egipto en Meguido. Necao le advierte que Dios le ha dicho que se dé prisa y que Josías no debe estorbarlo. Josías se disfraza y va a la batalla de todos modos. Los flecheros lo hieren y muere. Todo Judá lo llora, también Jeremías. Es el último rey bueno.

¿La idea principal?

La Pascua de Josías es la cumbre de su reforma y de toda la historia de la monarquía según el cronista, pero su muerte en Meguido, por ignorar una palabra divina que llegó de una fuente inesperada, es la tragedia que cierra la buena época.

Una línea para recordar

22: "Mas Josías no volvió su rostro de él, antes disfrazóse para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle la batalla en el campo de Meguido." El rey que escuchó la palabra de Dios en su sala del trono no la escucha en el campo de batalla.

El contexto

Meguido domina el valle de Jezreel, un campo de batalla natural donde los ejércitos han peleado durante cuatro mil años. Napoleón lo llamó el campo de batalla más natural del mundo. Josías va allí para detener a un ejército egipcio que marcha a apoyar a una Asiria moribunda. La razón estratégica es clara; la prohibición divina, menos. Muere antes de que caiga la ciudad que pasó su vida restaurando. Si eso es misericordia o tragedia depende de quién lo lea.

¿Quién aparece?

Josías, el gran reformador cuya muerte es la tragedia del capítulo; Necao de Egipto, que lleva la palabra de Dios sin saberlo; Jeremías, que lamenta a Josías con un dolor que llega a ser parte de la Escritura.

Por qué importa

La descripción que hace el cronista de la Pascua de Josías como la más grande desde Samuel es la cumbre del Judá posterior a Salomón. Todo lo que viene después es descenso. La muerte de Josías en Meguido es inexplicable en términos humanos, y justamente ese es el punto: a veces una buena persona encuentra un final que pudo evitar, y el dolor es real. El pueblo lo llora, Jeremías escribe lamentaciones, y después la nación cae en cuatro reyes.

Para cuando sientes...

Para cuando alguien bueno se pierde antes de tiempo y la pérdida parece desproporcionada frente a cualquier cosa que haya hecho mal. El capítulo no explica por qué una palabra de advertencia llegó a través de un faraón egipcio. Solo registra que llegó, y que no fue atendida. El luto es apropiado. Algunas pérdidas merecen llorarse en toda su magnitud.