1 Timoteo 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1PABLO, apóstol de Jesucristo por la ordenación de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo, nuestra esperanza;
2A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor.
3Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando partí para Macedonia, para que requirieses a algunos que no enseñen diversa doctrina,
4Ni presten atención a fábulas y genealogías sin término, que antes engendran cuestiones que la edificación de Dios que es por fe; así te encargo ahora.
5Pues el fin del mandamiento es la caridad nacida de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida:
6De lo cual distrayéndose algunos, se apartaron a vanas pláticas;
7Queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan, ni lo que afirman.
8Sabemos empero que la ley es buena, si alguno usa de ella legítimamente;
9Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,
10Para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria a la sana doctrina;
11Según el evangelio de la gloria del Dios bendito, el cual a mí me ha sido encargado.
12Y doy gracias al que me fortificó, a Cristo Jesús nuestro Señor, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio:
13Habiendo sido antes blasfemo y perseguidor e injuriador: mas fui recibido a misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad.
14Mas la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y amor que es en Cristo Jesús.
15Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
16Mas por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna.
17Por tanto, al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
18Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías pasadas de ti, milites por ellas buena milicia;
19Manteniendo la fe y buena conciencia, la cual echando de sí algunos, hicieron naufragio en la fe:
20De los cuales son Himeneo y Alejandro, los cuales entregué a Satanás, para que aprendan a no blasfemar.
Sobre 1 Timoteo 1
¿Qué pasa aquí?
Pablo comienza instando a Timoteo a mantenerse firme contra los falsos maestros de Éfeso, que comercian con genealogías interminables y usan mal la ley. Funda su autoridad en su propia historia: un antiguo blasfemo y perseguidor que alcanzó misericordia. El capítulo termina con un encargo a Timoteo de pelear bien, reteniendo la fe y una buena conciencia, y nombra a dos hombres que ya naufragaron en la suya.
¿La idea principal?
La sana doctrina no es un adorno opcional de la iglesia. Es el fundamento del amor nacido de un corazón limpio, y guardarla es un trabajo pastoral serio.
Una línea para recordar
15: "Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero." Pablo ancla toda la carta en su propia historia como prueba principal de la gracia, y hace que su autoridad pastoral sea inseparable de su experiencia personal del perdón.
El contexto
Éfeso, a mediados del siglo primero, era una de las ciudades más grandes del Imperio romano, sede del templo de Artemisa, un gran centro comercial y un mercado religioso cosmopolita donde las ideas competían abiertamente. Timoteo quedó allí para dirigir una congregación que Pablo había fundado y luego dejado; probablemente tenía unos treinta y cinco años y debía lidiar con figuras influyentes de la iglesia que difundían enseñanzas especulativas en lugar del evangelio.
¿Quién aparece?
Pablo escribe como apóstol por comisión divina, no por rango eclesiástico, y su tono es el de un padre hacia un hijo. Timoteo es su verdadero hijo en la fe, joven, ubicado en una ciudad difícil y necesitado de firmeza. Himeneo y Alejandro aparecen como ejemplos de advertencia, hombres que naufragaron en la fe y fueron entregados a Satanás, presumiblemente como disciplina de la iglesia.
Por qué importa
Esta es la primera de las tres epístolas pastorales, cartas escritas no a congregaciones sino a líderes individuales encargados de pastorearlas. Escrita hacia los años 62 a 64 d.C., refleja una iglesia que ya enfrenta una enseñanza falsa organizada, no solo desacuerdos informales. La insistencia de Pablo en que la doctrina brota del amor, y no de las disputas sobre la ley, establece el principio que rige todo lo que sigue.
Para cuando sientes...
La confesión de Pablo en los versículos 12 a 16 es notablemente personal para una carta formal. Se llama el primero de los pecadores no por falsa humildad, sino como testimonio. Hay algo liberador en un líder que va por delante con su propia necesidad de gracia en lugar de esconderla.