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1 Samuel 3
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1 Samuel 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y EL joven Samuel ministraba a Jehová delante de Elí: y la palabra de Jehová era de estima en aquellos días; no había visión manifiesta.

2Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse, que no podía ver,

3Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde el arca de Dios estaba: y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,

4Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.

5Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿ para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuélvete a acostar. Y él se volvió, y acostóse.

6Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿ para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve, y acuéstate.

7Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

8Jehová pues llamó la tercera vez a Samuel. Y él levantándose vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿ para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.

9Y dijo Elí a Samuel: Ve, y acuéstate: y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, que tu siervo oye. Así se fue Samuel, y acostóse en su lugar.

10Y vino Jehová, y paróse, y llamó como las otras veces: ¡ Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.

11Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos.

12Aquel día yo despertaré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa. En comenzando, acabaré también.

13Y mostraréle que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos se han envilecido, y él no los ha estorbado.

14Y por tanto yo he jurado a la casa de Elí, que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con presentes.

15Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí.

16Llamando pues Elí a Samuel, díjole: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí.

17Y dijo: ¿ Qué es la palabra que te habló Jehová?; ruégote que no me la encubras: así te haga Dios y así te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo.

18Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.

19Y Samuel creció, y Jehová fue con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.

20Y conoció todo Israel desde Dan hasta Beerseba, que Samuel era fiel profeta de Jehová.

21Así tornó Jehová a aparecer en Silo: porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo con palabra de Jehová.

Sobre 1 Samuel 3

¿Qué pasa aquí?

Samuel, que duerme cerca del arca, oye que lo llaman por su nombre tres veces, y cada vez corre hacia Elí, quien por fin reconoce que es la voz de Dios. Dios le da un mensaje que confirma la ruina de la casa de Elí, porque Elí no estorbó a sus hijos. Samuel le cuenta la visión a Elí, que la acepta con resignación. La fama de Samuel como profeta se extiende por todo Israel, desde Dan hasta Beer-seba.

¿La idea principal?

La voz de Dios llega a alguien que todavía no la reconoce, guiado por un mentor lo bastante sabio para señalar más allá de sí mismo.

Una línea para recordar

10: "Y vino Jehová, y paróse, y llamó como las otras veces: ¡ Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye." La postura que abre la puerta a la profecía no es la brillantez sino la disponibilidad.

El contexto

Silo, hacia el año 1090 a.C. La revelación profética ha sido escasa. La lámpara de Dios en el tabernáculo todavía no se ha apagado, un detalle en el que el texto insiste, como diciendo que la noche está avanzada pero no ha terminado. El llamamiento de Samuel inaugura una nueva época de la palabra hablada en Israel.

¿Quién aparece?

Samuel, de doce años, aprendiendo quién le habla; Elí, que sabe lo suficiente para instruir al muchacho aun sabiendo que el mensaje condenará a su propia familia.

Por qué importa

Este es el llamamiento del último y más grande de los jueces profetas de Israel. La frase "la palabra de Jehová era de estima en aquellos días" enmarca toda la época. Samuel pone fin a la sequía.

Para cuando sientes...

Aquí hay ternura: un anciano que enseña a un niño a decir "Habla, Señor" aun cuando la palabra que viene le romperá el corazón.