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1 Reyes 22
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1 Reyes 22Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1TRES años pasaron sin guerra entre los Siros e Israel.

2Y aconteció al tercer año, que Josafat rey de Judá descendió al rey de Israel.

3Y el rey de Israel dijo a sus siervos: ¿ No sabéis que es nuestra Ramot de Galaad? y nosotros callamos en orden a tomarla de mano del rey de Siria.

4Y dijo a Josafat: ¿ Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad? Y Josafat respondió al rey de Israel: Como yo, así tú; y como mi pueblo, así tu pueblo; y como mis caballos, tus caballos.

5Y dijo luego Josafat al rey de Israel: Yo te ruego que consultes hoy la palabra de Jehová.

6Entonces el rey de Israel juntó los profetas, como cuatrocientos hombres, a los cuales dijo: ¿ Iré a la guerra contra Ramot de Galaad, o la dejaré? Y ellos dijeron: Sube; porque el Señor la entregará en mano del rey.

7Y dijo Josafat: ¿ Hay aún aquí algún profeta de Jehová, por el cual consultemos?

8Y el rey de Israel respondió a Josafat: Aun hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Miqueas, hijo de Imla: mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat dijo: No hable el rey así.

9Entonces el rey de Israel llamó a un eunuco, y díjole: trae presto a Miqueas hijo de Imla.

10Y el rey de Israel y Josafat rey de Judá estaban sentados cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos.

11Y Sedequías hijo de Quenaana se había hecho unos cuernos de hierro, y dijo: Así ha dicho Jehová: Con estos acornearás a los Siros hasta acabarlos.

12Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: Sube a Ramot de Galaad, y serás prosperado; que Jehová la dará en mano del rey.

13Y el mensajero que había ido a llamar a Miqueas, hablóle, diciendo: He aquí las palabras de los profetas a una boca anuncian al rey bien: sea ahora tu palabra conforme a la palabra de alguno de ellos, y anuncia bien.

14Y Miqueas respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré.

15Vino pues al rey, y el rey le dijo: Miqueas, ¿ iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? Y él le respondió: Sube, que serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey.

16Y el rey le dijo: ¿ Hasta cuántas veces he de conjurarte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?

17Entonces él dijo: Yo ví a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor: y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz.

18Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿ No te lo había yo dicho? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí, sino solamente mal.

19Entonces él dijo: Oye pues palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su diestra y a su siniestra.

20Y Jehová dijo: ¿ Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera; y otro decía de otra.

21Y salió un espíritu, y púsose delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿ De qué manera?

22Y él dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Inducirlo has, y aun saldrás con ello; sal pues, y hazlo así.

23Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti.

24Llegándose entonces Sedequías hijo de Quenaana, hirió a Miqueas en la mejilla, diciendo: ¿ Por dónde se fue de mí el espíritu de Jehová para hablarte a ti?

25Y Miqueas respondió: He aquí tú lo verás en aquel día, cuando te irás metiendo de cámara en cámara por esconderte.

26Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Miqueas, y vuélvelo a Amón gobernador de la ciudad, y a Joas hijo del rey;

27Y dirás: Así ha dicho el rey: Echad a este en la cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz.

28Y dijo Miqueas: Si llegares a volver en paz, Jehová no ha hablado por mí. En seguida dijo: Oid, pueblos todos.

29Subió pues el rey de Israel con Josafat rey de Judá a Ramot de Galaad.

30Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla: y tú vístete tus vestidos. Y el rey de Israel se disfrazó, y entró en la batalla.

31Mas el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No peleéis vosotros ni con grande ni con chico, sino solo contra el rey de Israel.

32Y como los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente este es el rey de Israel; y viniéronse a él para pelear con él; mas el rey Josafat dio voces.

33Viendo entonces los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, apartáronse de él.

34Y un hombre disparando su arco a la ventura, hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura; por lo que dijo él a su carretero: Toma la vuelta, y sácame del campo, que estoy herido.

35Mas la batalla había arreciado aquel día, y el rey estuvo en su carro delante de los Siros, y a la tarde murió: y la sangre de la herida corría por el seno del carro.

36Y a puesta del sol salió un pregón por el campo, diciendo: ¡ Cada uno a su ciudad, y cada cual a su tierra!

37Y murió pues el rey, y fue traído a Samaria; y sepultaron al rey en Samaria.

38Y lavaron el carro en el estanque de Samaria; lavaron también sus armas; y los perros lamieron su sangre, conforme a la palabra de Jehová que había hablado.

39Lo demás de los hechos de Acab, y todas las cosas que ejecutó, y la casa de marfil que hizo, y todas las ciudades que edificó, ¿ no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

40Y durmió Acab con sus padres, y reinó en su lugar Ocozías su hijo.

41Y Josafat hijo de Asa comenzó a reinar sobre Judá en el cuarto año de Acab rey de Israel.

42Y era Josafat de treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalem. El nombre de su madre fue Azuba hija de Silai.

43Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin declinar de él, haciendo lo recto en los ojos de Jehová.

44Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo sacrificaba aún, y quemaba perfumes en los altos.

45Y Josafat hizo paz con el rey de Israel.

46Lo demás de los hechos de Josafat, y sus hazañas, y las guerras que hizo, ¿ no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

47Barrió también de la tierra el resto de los sodomitas que habían quedado en el tiempo de su padre Asa.

48No había entonces rey en Edom; presidente había en lugar de rey.

49Había Josafat hecho navíos en Tarsis, los cuales habían de ir a Ofir por oro; mas no fueron, porque se rompieron en Ezion-geber.

50Entonces Ocozías hijo de Acab dijo a Josafat: Vayan mis siervos con los tuyos en los navíos. Mas Josafat no quiso.

51Y durmió Josafat con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David su padre; y en su lugar reinó Joram su hijo.

52Y Ocozías hijo de Acab comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, el año diecisiete de Josafat rey de Judá; y reinó dos años sobre Israel.

53E hizo lo malo en los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel: Porque sirvió a Baal, y lo adoró, y provocó a ira a Jehová Dios de Israel, conforme a todas las cosas que su padre había hecho.

Sobre 1 Reyes 22

¿Qué pasa aquí?

Acab quiere recuperar Ramot de Galaad de manos de Siria con la ayuda de Josafat de Judá. Cuatrocientos profetas prometen la victoria. Josafat pide algo más: traen a Miqueas hijo de Imla, que primero finge estar de acuerdo con burla y luego da una visión veraz de Israel esparcido sin pastor. Describe el consejo celestial que envía un espíritu de mentira a los cuatrocientos. Acab encarcela a Miqueas y va a la batalla disfrazado. Una flecha al azar encuentra la abertura de su armadura. Lo sostienen muerto en su carro todo el día; los perros lamen su sangre junto al estanque de Samaria. El reinado de Josafat en Judá cierra el libro.

¿La idea principal?

Buscar un consejo profético verdadero y luego ignorarlo porque resulta incómodo es exactamente lo mismo que no haberlo buscado nunca.

Una línea para recordar

17: "Entonces él dijo: Yo ví a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor: y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz." La visión de Miqueas no es una amenaza; es un lamento, y su imagen pastoral de ovejas sin guía lleva el peso de lo que ha costado el reinado de Acab.

El contexto

Ramot de Galaad, hacia el 853 a. C. Acab disfrazado de soldado común, creyendo que ha burlado una profecía. Los capitanes de los carros sirios persiguen por error a Josafat y luego lo dejan al darse cuenta de que no es Acab. Un hombre tensa su arco sin apuntar a nadie en particular, y la flecha encuentra la única juntura en la armadura del único hombre al que estaba destinada. La sangre de Acab se encharca en el fondo del carro mientras el sol se pone sobre Galaad.

¿Quién aparece?

Acab: maquina cómo esquivar la profecía con un disfraz; Josafat: aliado que hizo la pregunta correcta pero siguió al rey equivocado; Miqueas: el profeta que, solo, dice la verdad y lo paga; el arquero al azar: instrumento de un juicio divino preciso que nunca supo lo que hizo su flecha.

Por qué importa

El libro termina donde debe terminar: la muerte de Acab cumple con exactitud la profecía de Elías en la viña. El disfraz fracasa. La flecha es al azar. Los perros lamen la sangre del carro en Samaria. El largo arco del relato desde la primera aparición de Acab en el capítulo 16 se completa en la muerte menos heroica posible: no en batalla al frente de una carga, sino sostenido erguido y desangrándose todo el día para que sus tropas no huyeran.

Para cuando sientes...

La calma de Miqueas ante Acab conmueve. Sabe que va a ir a la cárcel. Lo dice de todos modos. El momento en que Acab es alcanzado por una flecha que no vio venir, por entre las junturas de su armadura, es uno de esos momentos en que el lector siente el peso de todo aquello hacia lo que este libro ha venido avanzando.