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1 Reyes 21
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1 Reyes 21Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1PASADOS estos negocios, aconteció que Nabot de Jezreel tenía en Jezreel una viña junto al palacio de Acab rey de Samaria.

2Y Acab habló a Nabot, diciendo: Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque está cercana, junto a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que esta; o si mejor te pareciere, te pagaré su valor en dinero.

3Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres.

4Y vínose Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y acostóse en su cama, y volvió su rostro, y no comió pan.

5Y vino a él su mujer Jezabel, y díjole: ¿ Por qué está tan triste tu espíritu, y no comes pan?

6Y él respondió: Porque hablé con Nabot de Jezreel, y díjele que me diera su viña por dinero, o que, si más quería, le daría otra viña por ella; y él respondió: Yo no te daré mi viña.

7Y su mujer Jezabel le dijo: ¿ Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come pan, y alégrate: yo te daré la viña de Nabot de Jezreel.

8Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, y sellólas con su anillo y enviólas a los ancianos y a los principales que moraban en su ciudad con Nabot.

9Y las cartas que escribió decían así: Proclamad ayuno, y poned a Nabot a la cabecera del pueblo;

10Y poned dos hombres perversos delante de él, que atestigüen contra él, y digan: Tú has blasfemado a Dios y al rey. Y entonces sacadlo, y apedreadlo, y muera.

11Y los de su ciudad, los ancianos y los principales que moraban en su ciudad, lo hicieron como Jezabel les mandó, conforme a lo escrito en las cartas que ella les había enviado.

12Y promulgaron ayuno, y asentaron a Nabot a la cabecera del pueblo.

13Vinieron entonces dos hombres perversos, y sentáronse delante de él: y aquellos hombres de Belial atestiguaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y sacáronlo fuera de la ciudad, y apedreáronlo con piedras, y murió.

14Después enviaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido apedreado y muerto.

15Y como Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y muerto, dijo a Acab: Levántate y posee la viña de Nabot de Jezreel, que no te la quiso dar por dinero; porque Nabot no vive, sino que es muerto.

16Y oyendo Acab que Nabot era muerto, levantóse para descender a la viña de Nabot de Jezreel, para tomar posesión de ella.

17Entonces fue palabra de Jehová a Elías Tisbita, diciendo:

18Levántate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que está en Samaria: he aquí él está en la viña de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesión de ella.

19Y hablarle has, diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿ No mataste y también has poseído? Y tornarás a hablarle, diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, la tuya misma.

20Y Acab dijo a Elías: ¿ Me has hallado, enemigo mío? Y él respondió: Hete encontrado, porque te has vendido a mal hacer delante de Jehová.

21He aquí yo traigo mal sobre ti, y barreré tu posteridad, y talaré de Acab todo meante a la pared, al guardado y al desamparado en Israel:

22Y yo pondré tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahía; por la provocación con que me provocaste a ira, y con que has hecho pecar a Israel.

23De Jezabel también ha hablado Jehová, diciendo: Los perros comerán a Jezabel en la barbacana de Jezreel.

24El que de Acab fuere muerto en la ciudad, perros le comerán: y el que fuere muerto en el campo, comerlo han las aves del cielo.

25A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendiese a hacer lo malo a los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba.

26El fue en grande manera abominable, caminando en pos de los ídolos, conforme a todo lo que hicieron los Amorreos, a los cuales lanzó Jehová delante de los hijos de Israel.)

27Y acaeció cuando Acab oyó estas palabras, que rasgó sus vestidos, y puso saco sobre su carne, y ayunó, y durmió en saco, y anduvo humillado.

28Entonces fue palabra de Jehová a Elías Tisbita, diciendo:

29No has visto como Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días: en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.

Sobre 1 Reyes 21

¿Qué pasa aquí?

Nabot de Jezreel se niega a vender a Acab la viña heredada de sus padres. Acab se enfurruña y se niega a comer. Jezabel escribe cartas en nombre de Acab para tramar falsas acusaciones de blasfemia contra Nabot, que es apedreado hasta la muerte por los ancianos de la ciudad. Acab va a tomar posesión de la viña. Elías lo encuentra allí y pronuncia el veredicto de Dios: los perros lamerán la sangre de Acab donde lamieron la de Nabot, y los perros comerán a Jezabel. Cuando Acab muestra un arrepentimiento genuino y público, Dios aplaza el juicio a la generación siguiente.

¿La idea principal?

Usar el poder del estado para robarle a un hombre pobre su heredad no es solo un crimen político; es una afrenta teológica a la que Dios responde directamente y con la misma moneda.

Una línea para recordar

19: "Así ha dicho Jehová: ¿ No mataste y también has poseído? Y tornarás a hablarle, diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, la tuya misma." La precisión del juicio, el mismo lugar, los mismos perros, la misma sangre, es impactante.

El contexto

Jezreel, hacia el 857 a. C. Una viña junto a la finca real, cuyo dueño tiene las manos firmes mientras rechaza la oferta de un rey. Una reina que redacta cartas oficiales bajo el sello de un rey. Un ayuno en la ciudad. Dos hombres perversos, hijos de Belial, que se levantan en el tribunal para dar falso testimonio. El sonido de las piedras. Luego se abre la puerta de la viña, y Elías está de pie en ella.

¿Quién aparece?

Nabot: fiel a la tierra de sus padres y a la Ley; Acab: pasivo, enfurruñado, cómplice; Jezabel: el agente activo de la injusticia, ordena un asesinato judicial; Elías: confronta a Acab en la viña con el veredicto.

Por qué importa

La viña de Nabot es el caso de estudio más famoso de Israel sobre el abuso del poder real. También muestra el papel práctico de Jezabel: hace lo que Acab no hará por sí mismo, pero tampoco impide. El arrepentimiento parcial de Acab y el aplazamiento parcial del juicio por parte de Dios muestran la negativa del relato a simplificar el pecado y sus consecuencias.

Para cuando sientes...

La imagen de Acab acostado en su cama, negándose a comer porque un campesino le dijo que no, es casi cómica, si no fuera por lo que sigue. La maquinaria de testigos falsos y justicia apresurada de Jezabel es eficiente y escalofriante. El juicio llega en la viña que Nabot murió por proteger.