1 Reyes 17Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ENTONCES Elías Tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.
2Y fue a él palabra de Jehová, diciendo:
3Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está delante del Jordán;
4Y beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.
5e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y asentó junto al arroyo de Querit, que está antes del Jordán.
6Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne a la tarde; y bebía del arroyo.
7Pasados algunos días, secóse el arroyo; porque no había llovido sobre la tierra.
8Y fue a él palabra de Jehová, diciendo:
9Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y allí morarás: he aquí yo he mandado allí a una mujer viuda que te sustente.
10Entonces él se levantó, y se fue a Sarepta. Y como llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí cogiendo serojas; y él la llamó, y díjole: Ruégote que me traigas una poca de agua en un vaso, para que beba.
11Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y díjole: Ruégote que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
12Y ella respondió: Vive Jehová Dios tuyo, que no tengo pan cocido; que solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija: y ahora cogía dos serojas, para entrarme y aderezarlo para mí y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos.
13Y Elías le dijo: No hayas temor; ve, haz como has dicho: empero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
14Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La tinaja de la harina no escaseará, ni se disminuirá la botija del aceite, hasta aquel día que Jehová dará lluvia sobre la haz de la tierra.
15Entonces ella fue, e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella y su casa, muchos días.
16Y la tinaja de la harina no escaseó, ni menguó la botija del aceite, conforme a la palabra de Jehová que había dicho por Elías.
17Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa, y la enfermedad fue tan grave, que no quedó en él resuello.
18Y ella dijo a Elías: ¿ Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿ has venido a mí para traer en memoria mis iniquidades, y para hacerme morir mi hijo?
19Y él le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y llevólo a la cámara donde él estaba, y púsole sobre su cama;
20Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿ aun a la viuda en cuya casa yo estoy hospedado has afligido, matándole su hijo?
21Y midióse sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová, y dijo: Jehová Dios mío, ruégote que vuelva el alma de este niño a sus entrañas.
22Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a sus entrañas, y revivió.
23Tomando luego Elías al niño, trájolo de la cámara a la casa, y diólo a su madre, y díjole Elías: Mira, tu hijo vive.
24Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.
Sobre 1 Reyes 17
¿Qué pasa aquí?
Elías aparece sin biografía ni presentación, solo con una declaración a Acab: por palabra de Dios viene la sequía. Dios envía a Elías al oriente, al arroyo de Querit, donde los cuervos le llevan pan y carne dos veces al día hasta que el arroyo se seca. Luego Elías viaja al norte, a Sarepta de Sidón, donde una viuda a la puerta de la ciudad recoge leña para cocinar una última comida para ella y su hijo antes de morir. Ella alimenta primero a Elías. Su harina y su aceite no se acaban mientras dura la sequía. Cuando más tarde muere su hijo, Elías se tiende sobre el niño tres veces y Dios le devuelve la vida.
¿La idea principal?
Dios provee para su profeta y demuestra su poder por medio de una viuda extranjera en la miseria, mostrando que su cuidado cruza toda frontera de nación, sexo y circunstancia.
Una línea para recordar
14: "Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La tinaja de la harina no escaseará, ni se disminuirá la botija del aceite, hasta aquel día que Jehová dará lluvia sobre la haz de la tierra." Una promesa concreta, que podía comprobarse, dada a una mujer al borde de la muerte.
El contexto
Samaria y luego Sarepta (en Sidón, la tierra natal de Jezabel), hacia el 874 al 869 a. C. Cuervos que se posan al amanecer y al atardecer junto a un arroyo que se seca en el desierto oriental. La puerta de una ciudad donde una viuda recoge la última leña que creerá necesitar. Una pequeña botija de aceite que debió quedar vacía hace tres meses. Un niño muerto que revive en una cámara alta.
¿Quién aparece?
Elías: el profeta que anuncia la sequía y desaparece; la viuda de Sarepta: una mujer gentil que arriesga su último alimento por la palabra de un extraño; su hijo: muere y es resucitado, la primera resurrección registrada en la Escritura.
Por qué importa
El ministerio de Elías no comienza con confrontación, sino con ocultamiento y dependencia. Los episodios de Querit y Sarepta muestran a Dios sosteniendo a su profeta fuera de Israel, por medio de cuervos y de una viuda gentil, precisamente mientras Israel está bajo juicio. La resurrección del hijo de la viuda es un anticipo de la plena autoridad profética de Elías.
Para cuando sientes...
La decisión de la viuda de alimentar primero a Elías, cuando su propio hijo se está muriendo, es uno de los grandes actos de fe de toda la Biblia. El texto no le da un momento dramático de conversión, ni ángeles: solo una decisión y una promesa. El regreso de la vida a su hijo después de su muerte trae el alivio crudo de un duelo deshecho.