1 Reyes 13Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y HE aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam al altar para quemar perfumes,
2El clamó contra el altar por palabra de Jehová, y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo, llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los altos que queman sobre ti perfumes; y sobre ti quemarán huesos de hombres.
3Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará.
4Y como el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡ Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, que no la pudo tornar a sí.
5Y el altar se rompió, y derramóse la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová.
6Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues a la faz de Jehová tu Dios, y ora por mí, que mi mano me sea restituída. Y el varón de Dios oró a la faz de Jehová, y la mano del rey se le recuperó, y tornóse como antes.
7Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente.
8Mas el varón de Dios dijo al rey: Si me dieses la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar;
9Porque así me está mandado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni vuelvas por el camino que fueres.
10Fuése pues por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el.
11Moraba a la sazón en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo, y contóle todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el: contáronle también a su padre las palabras que había hablado al rey.
12Y su padre les dijo: ¿ Por qué camino fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde se había tornado el varón de Dios, que había venido de Judá.
13Y él dijo a sus hijos: Enalbardadme el asno. Y ellos le enalbardaron el asno, y subió en él.
14Y yendo tras el varón de Dios, hallóle que estaba sentado debajo de un alcornoque: y díjole: ¿ Eres tú el varón de Dios que viniste de Judá? Y él dijo: Yo soy.
15Díjole entonces: Ven conmigo a casa, y come del pan.
16Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo; ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar;
17Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni vuelvas por el camino que fueres.
18otro le dijo: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Vuélvele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. Empero mintióle.
19Entonces volvió con él, y comió del pan en su casa, y bebió del agua.
20Y aconteció que, estando ellos a la mesa, fue palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver;
21Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al dicho de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito,
22Sino que volviste, y comiste del pan y bebiste del agua en el lugar donde Jehová te había dicho no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres.
23Y como hubo comido del pan y bebido, el profeta que le había hecho volver le enalbardó un asno;
24Y yéndose, topóle un león en el camino, y matóle; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno estaba junto a él, y el león también estaba junto al cuerpo.
25Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo: y vinieron, y dijéronlo en la ciudad donde el viejo profeta habitaba.
26Y oyéndolo el profeta que le había vuelto del camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al dicho de Jehová: por tanto Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y muerto, conforme a la palabra de Jehová que él le dijo.
27Y habló a sus hijos, y díjoles: Enalbardadme un asno. Y ellos se lo enalbardaron.
28Y él fue, y halló su cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león estaban junto al cuerpo: el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno.
29Y tomando el profeta el cuerpo del varón de Dios, púsolo sobre el asno, y llevóselo. Y el profeta viejo vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle.
30Y puso su cuerpo en su sepulcro; y endecháronle, diciendo: ¡ Ay, hermano mío!
31Y después que le hubieron enterrado, habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muriere, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto a los suyos.
32Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el, y contra todas las casas de los altos que están en las ciudades de Samaria.
33Después de esto no se tornó Jeroboam de su mal camino: antes volvió a hacer sacerdotes de los altos de la clase del pueblo, y quien quería se consagraba, y era de los sacerdotes de los altos.
34Y esto fue causa de pecado a la casa de Jeroboam; por lo cual fue cortada y raída de sobre la haz de la tierra.
Sobre 1 Reyes 13
¿Qué pasa aquí?
Un varón de Dios de Judá llega al altar de Jeroboam en Bet-el y profetiza que un rey futuro llamado Josías lo profanará. Realiza una señal: el altar se parte y la ceniza se derrama. El brazo de Jeroboam se seca cuando señala al profeta para que lo arresten, y luego es restaurado por la oración del profeta. Dios le ha advertido al varón de Dios que se vaya sin comer. Un profeta anciano de Bet-el le miente y lo convence de comer. De regreso a casa, un león mata al varón de Dios. El profeta anciano lo llora y lo sepulta.
¿La idea principal?
La obediencia parcial, incluso en un profeta verdadero, sigue siendo desobediencia; la palabra de Dios no protege a quienes la comprometen.
Una línea para recordar
21: "Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al dicho de Jehová" El mismo profeta que lo engañó pronuncia el veredicto, una ironía brutal incorporada al relato.
El contexto
Bet-el, 931 a. C. Un profeta anónimo de pie ante el altar recién estrenado de Jeroboam, pronunciando juicio sobre él con un nombre: Josías, un rey que aún no ha nacido. El altar que se parte. Luego un camino rural al sur de la ciudad, un león de pie junto a un hombre muerto, el asno a su lado intacto, una escena tan extraña que los que pasan se detienen y lo cuentan.
¿Quién aparece?
El varón de Dios de Judá: profeta verdadero que cumple su encargo pero luego es engañado; el profeta anciano de Bet-el: miente para hacer volver al varón de Dios y después lo llora sinceramente; Jeroboam: al margen de este capítulo, con el brazo seco y luego sanado.
Por qué importa
Esta historia extraña advierte sobre el peligro de la manipulación después de cumplida la misión y sobre la imposibilidad de renegociar los mandatos directos de Dios a partir de una "revelación" posterior. También deja sembrado el nombre de Josías en el texto tres siglos antes de que Josías nazca, testimonio del largo alcance de la profecía.
Para cuando sientes...
La muerte del varón de Dios se siente a la vez verdaderamente trágica y verdaderamente justa. Fue fiel en la parte más difícil de su tarea, y luego lo deshizo una mentira creíble. El dolor del profeta anciano por alguien a quien engañó es uno de los momentos más extraños y más humanos del libro.