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1 Reyes 12
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1 Reyes 12Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y FUE Roboam a Siquem; porque todo Israel había venido a Siquem para hacerlo rey.

2Y aconteció, que como lo oyó Jeroboam hijo de Nabat, que estaba en Egipto, porque había huído de delante del rey Salomón, y habitaba en Egipto;

3Enviaron y llamáronle. Vino pues Jeroboam y toda la congregación de Israel, y hablaron a Roboam, diciendo:

4Tu padre agravó nuestro yugo, mas ahora tú disminuye algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos.

5Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días volved a mí. Y el pueblo se fue.

6Entonces el rey Roboam tomó consejo con los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: ¿ Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo?

7Y ellos le hablaron, diciendo: Si tú fueres hoy siervo de este pueblo, y lo sirvieres, y respondiéndole buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre.

8dejado el consejo de los viejos que ellos le habían dado, tomó consejo con los mancebos que se habían criado con él, y estaban delante de él.

9Y díjoles: ¿ Cómo aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado, diciendo: Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros?

10Entonces los mancebos que se habían criado con él, le respondieron, diciendo: Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agravó nuestro yugo; mas tú disminúyenos algo: así les hablarás: El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre.

11Ahora pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os hirió con azotes, mas yo os heriré con escorpiones.

12Y al tercer día vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam; según el rey lo había mandado, diciendo: Volved a mí al tercer día.

13Y el rey respondió al pueblo duramente, dejado el consejo de los ancianos que ellos le habían dado;

14Y hablóles conforme al consejo de los mancebos, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os hirió con azotes, mas yo os heriré con escorpiones.

15Y no oyó el rey al pueblo; porque era ordenación de Jehová, para confirmar su palabra, que Jehová había hablado por medio de Ahías Silonita a Jeroboam hijo de Nabat.

16Y cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído, respondióle estas palabras, diciendo: ¿ Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí. ¡ Israel, a tus estancias! ¡ Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fue a sus estancias.

17Mas reinó Roboam sobre los hijos de Israel que moraban en las ciudades de Judá.

18Y el rey Roboam envió a Adoram, que estaba sobre los tributos; pero apedreóle todo Israel, y murió. Entonces el rey Roboam se esforzó a subir en un carro, y huir a Jerusalem.

19Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy.

20Y aconteció, que oyendo todo Israel que Jeroboam había vuelto, enviaron y llamáronle a la congregación, e hiciéronle rey sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiese la casa de David, sino solo la tribu de Judá.

21Y como Roboam vino a Jerusalem, juntó toda la casa de Judá y la tribu de Benjamín, ciento y ochenta mil hombres escogidos de guerra, para hacer guerra a la casa de Israel, y reducir el reino a Roboam hijo de Salomón.

22Mas fue palabra de Jehová a Semeías varón de Dios, diciendo:

23Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y a los demás del pueblo, diciendo:

24Así ha dicho Jehová: No vayáis, ni peleéis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa; porque este negocio yo lo he hecho. Y ellos oyeron la palabra de Dios, y volviéronse, y fuéronse, conforme a la palabra de Jehová.

25Y reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a Penuel.

26Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David,

27Si este pueblo subiere a sacrificar a la casa de Jehová en Jerusalem: porque el corazón de este pueblo se convertirá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se tornarán a Roboam rey de Judá.

28Y habido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Harto habéis subido a Jerusalem: he aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto.

29Y puso el uno en Bet-el, y el otro puso en Dan.

30Y esto fue ocasión de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante del uno, hasta Dan.

31Hizo también casa de altos, e hizo sacerdotes de la clase del pueblo, que no eran de los hijos de Leví.

32Entonces instituyó Jeroboam solemnidad en el mes octavo, a los quince del mes, conforme a la solemnidad que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre altar. Así hizo en Bet-el, sacrificando a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el sacerdotes de los altos que él había fabricado.

33Sacrificó pues sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince del mes octavo, el mes que él había inventado de su corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar perfumes.

Sobre 1 Reyes 12

¿Qué pasa aquí?

Roboam va a Siquem para ser confirmado como rey. El pueblo le pide que aligere su carga de trabajo. Él consulta a los ancianos, que le aconsejan blandura, y luego rechaza su consejo por el de los jóvenes, amenazando con un trato más duro. Israel se rebela. Las diez tribus del norte coronan a Jeroboam rey de Israel. Jeroboam, temiendo que su pueblo vuelva a Jerusalén para adorar en el templo, instala de inmediato dos becerros de oro en Bet-el y en Dan, y le dice a Israel: he aquí tus dioses.

¿La idea principal?

Una sola respuesta necia en la hora de la decisión puede deshacer lo que una generación edificó; y el miedo a perder el poder suele crear la idolatría que pretendía evitar.

Una línea para recordar

14: "Y hablóles conforme al consejo de los mancebos, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os hirió con azotes, mas yo os heriré con escorpiones." La arrogancia de Roboam en esta frase divide el reino para siempre.

El contexto

Siquem, 931 a. C. Una negociación que debía durar una hora termina rompiendo un imperio. Luego el cálculo político inmediato de Jeroboam: si el pueblo va a Jerusalén a adorar, volverá poco a poco a Roboam. Dos becerros de oro que se levantan en las fronteras del reino del norte, una parodia de Éxodo 32 que se representa con la plena bendición de un rey.

¿Quién aparece?

Roboam: hijo de Salomón, fatalmente orgulloso; Jeroboam: vuelve del exilio para encabezar la revuelta del norte; Semeías: profeta que impide una guerra civil; los jóvenes consejeros: cuya soberbia moldea la historia.

Por qué importa

La división del reino es el trauma político central de 1 Reyes y de buena parte del Antiguo Testamento. Cada profeta posterior habla dentro de esta fractura. El fracaso de liderazgo de Roboam y la innovación idólatra de Jeroboam reflejan lo que sucede cuando la ansiedad política reemplaza la confianza en Dios.

Para cuando sientes...

Hay una tristeza particular en ver a Roboam escoger la peor respuesta posible. Los ancianos tenían la sabiduría correcta; habían visto el reinado de Salomón desde dentro. El orgullo que los ignora es juvenil y ciego, y sus consecuencias son permanentes.