1 Reyes 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1COMO el rey David era viejo, y entrado en días, cubríanle de vestidos, mas no se calentaba.
2Dijéronle por tanto sus siervos: Busquen a mi señor el rey una moza virgen, para que esté delante del rey, y lo abrigue, y duerma a su lado, y calentará a mi señor el rey.
3Y buscaron una moza hermosa por todo el término de Israel, y hallaron a Abisag Sunamita, y trajéronla al rey.
4Y la moza era hermosa, la cual calentaba al rey, y le servía: mas el rey nunca la conoció.
5Entonces Adonía hijo de Haguit se levantó, diciendo: Yo reinaré. E hízose de carros y gente de a caballo, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
6Y su padre nunca lo entristeció en todos sus días con decirle: ¿ Por qué haces así? Y también este era de hermoso parecer; y habíalo engendrado después de Absalom.
7Y tenía tratos con Joab hijo de Sarvia, y con Abiatar sacerdote, los cuales ayudaban a Adonía.
8Mas Sadoc sacerdote, y Benaía hijo de Joiada, y Natán profeta, y Semei, y Reihi, y todos los grandes de David, no seguían a Adonía.
9Y matando Adonía ovejas y vacas y animales engordados junto a la peña de Zohelet, que está cerca de la fuente de Rogel, convidó a todos sus hermanos los hijos del rey, y a todos los varones de Judá, siervos del rey:
10Mas no convidó a Natán profeta, ni a Benaía, ni a los grandes, ni a Salomón su hermano.
11Y habló Natán a Betsabé madre de Salomón, diciendo: ¿ No has oído que reina Adonía hijo de Haguit, sin saberlo David nuestro señor?
12Ven pues ahora, y toma mi consejo, para que guardes tu vida, y la vida de tu hijo Salomón.
13Ve, y entra al rey David, y dile: Rey señor mío, ¿ no has tú jurado a tu sierva, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? ¿ por qué pues reina Adonía?
14Y estando tú aún hablando con el rey, yo entraré tras ti, y acabaré tus razones.
15Entonces Betsabé entró al rey a la cámara: y el rey era muy viejo; y Abisag Sunamita servía al rey.
16Y Betsabé se inclinó, e hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: ¿ Qué tienes?
17Y ella le respondió: Señor mío, tú juraste a tu sierva por Jehová tu Dios, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono;
18Y he aquí ahora Adonía reina: y tú, mi señor rey, ahora no lo supiste.
19Ha matado bueyes, y animales engordados, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, y a Abiatar sacerdote, y a Joab general del ejército; mas a Salomón tu siervo no ha convidado.
20rey señor mío, los ojos de todo Israel están sobre ti, para que les declares quién se ha de sentar en el trono de mi señor el rey después de él.
21De otra suerte acontecerá, cuando mi señor el rey durmiere con sus padres, que yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables.
22Y estando aún hablando ella con el rey, he aquí Natán profeta, que vino.
23Y dieron aviso al rey, diciendo: He aquí Natán profeta: el cual como entró al rey, postróse delante del rey inclinando su rostro a tierra.
24Y dijo Natán: Rey señor mío, ¿ has tú dicho: Adonía reinará después de mí, y él se sentará en mi trono?
25Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes, y animales engordados, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, y a los capitanes del ejército, y también a Abiatar sacerdote; y he aquí, están comiendo y bebiendo delante de él, y han dicho: ¡ Viva el rey Adonía!
26Mas ni a mí tu siervo, ni a Sadoc sacerdote, ni a Benaía hijo de Joiada, ni a Salomón tu siervo, ha convidado.
27Es este negocio ordenado por mi señor el rey, sin haber declarado a tu siervo quién se había de sentar en el trono de mi señor el rey después de él?
28Entonces el rey David respondió, y dijo: Llamadme a Betsabé. Y ella entró a la presencia del rey, y púsose delante del rey.
29Y el rey juró, diciendo: Vive Jehová, que ha redimido mi alma de toda angustia,
30Que como yo te he jurado por Jehová Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono en lugar mío; que así lo haré hoy.
31Entonces Betsabé se inclinó al rey, su rostro a tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi señor el rey David para siempre.
32Y el rey David dijo: Llamadme a Sadoc sacerdote, y a Natán profeta, y a Benaía hijo de Joiada. Y ellos entraron a la presencia del rey.
33Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, y haced subir a Salomón mi hijo en mi mula, y llevadlo a Gihón:
34Y allí lo ungirán Sadoc sacerdote y Natán profeta por rey sobre Israel; y tocaréis trompeta, diciendo: ¡ Viva el rey Salomón!
35Después iréis vosotros detrás de él, y vendrá y se sentará en mi trono, y él reinará por mí; porque a él he ordenado para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá.
36Entonces Benaía hijo de Joiada respondió al rey, y dijo: Amén. Así lo diga Jehová, Dios de mi señor el rey.
37De la manera que Jehová ha sido con mi señor el rey, así sea con Salomón; y él haga mayor su trono que el trono de mi señor el rey David.
38Y descendió Sadoc sacerdote, y Natán profeta, y Benaía hijo de Joiada, y los Cereteos y los Peleteos, e hicieron subir a Salomón en la mula del rey David, y lleváronlo a Gihón.
39Y tomando Sadoc sacerdote el cuerno del aceite del tabernáculo, ungió a Salomón: y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: ¡ Viva el rey Salomón!
40Después subió todo el pueblo en pos de él, y cantaba la gente con flautas, y hacían grandes alegrías, que parecía que la tierra se hundía con el clamor de ellos.
41Y oyólo Adonía, y todos los convidados que con él estaban, cuando ya habían acabado de comer. Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: ¿ Por qué se alborota la ciudad con estruendo?
42Estando aún él hablando, he aquí Jonatán hijo de Abiatar sacerdote vino, al cual dijo Adonía: Entra, porque tú eres hombre de esfuerzo, y traerás buenas nuevas.
43Y Jonatán respondió, y dijo a Adonía: Ciertamente nuestro señor el rey David ha hecho rey a Salomón:
44Y el rey ha enviado con él a Sadoc sacerdote y a Natán profeta, y a Benaía hijo de Joiada, y también a los Cereteos y a los Peleteos, los cuales le hicieron subir en la mula del rey;
45Y Sadoc sacerdote y Natán profeta lo han ungido en Gihón por rey: y de allá han subido con alegrías, y la ciudad está llena de estruendo. Este es el alboroto que habéis oído.
46Y también Salomón se ha sentado en el trono del reino.
47Y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro señor el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de Salomón más que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo. Y el rey adoró en la cama.
48Y también el rey habló así: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, viéndolo mis ojos.
49Ellos entonces se estremecieron, y levantáronse todos los convidados que estaban con Adonía, y fuése cada uno por su camino.
50Mas Adonía, temiendo de la presencia de Salomón, levantóse y fuése, y cogió los cornijales del altar.
51Y fue hecho saber a Salomón, diciendo: He aquí que Adonía tiene miedo del rey Salomón: pues ha cogido los cornijales del altar, diciendo: Júreme hoy el rey Salomón que no matará a cuchillo a su siervo.
52Y Salomón dijo: Si él fuere virtuoso, ni uno de sus cabellos caerá en tierra: mas si se hallare mal en él, morirá.
53Y envió el rey Salomón, y trajéronlo del altar; y él vino, e inclinóse al rey Salomón. Y Salomón le dijo: Vete a tu casa.
Sobre 1 Reyes 1
¿Qué pasa aquí?
El rey David agoniza, sin poder entrar en calor, mientras su hijo Adonía aprovecha el momento para proclamarse rey. El profeta Natán alerta a Betsabé, David confirma su juramento anterior y Salomón es ungido junto a la fuente de Gihón entre toques de trompeta y gritos de júbilo. El partido de Adonía se derrumba al instante. Salomón le concede misericordia con la condición de que se porte bien.
¿La idea principal?
La sucesión del rey escogido por Dios no le corresponde al pretendiente más audaz; le corresponde a quien Dios ya ha escogido y confirmado.
Una línea para recordar
39: "Y tomando Sadoc sacerdote el cuerno del aceite del tabernáculo, ungió a Salomón" La unción en Gihón, y no la autocoronación de Adonía en En-rogel, es el momento en que el reino pasa legalmente de manos.
El contexto
Jerusalén, hacia el 970 a. C. El palacio de David, sobre la ciudad, está en silencio y tenso, mientras en el valle de abajo, en En-rogel, Adonía celebra un banquete con generales y sacerdotes. Entonces Gihón estalla: Sadoc unge a Salomón, suena el shofar y el grito de la multitud parte la ladera. Dos coronaciones, una ciudad, una tarde.
¿Quién aparece?
David: rey anciano y débil; Adonía: príncipe ambicioso que se apodera del trono; Betsabé: madre de Salomón, políticamente astuta; Natán: profeta que orquesta la coronación de Salomón; Salomón: heredero escogido, coronado de repente.
Por qué importa
Este capítulo abre todo el libro en un punto de transición: la dinastía de David continúa, pero a través del hijo correcto. El relato establece que es la voluntad de Dios, no la ambición humana ni el orden de nacimiento, la que determina quién gobierna a Israel. Fija el patrón que cada rey posterior seguirá o quebrantará.
Para cuando sientes...
Hay ternura en ver a un rey anciano reunir la autoridad suficiente para cumplir su promesa y poner las cosas en orden. El toque de trompeta y la alegría del pueblo llevan tanto alivio como celebración.