1 Pedro 4Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;
2Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios.
3Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lascivias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en banquetes, y en abominables idolatrías.
4En lo cual les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolución, ultrajándoos:
5Los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los muertos.
6Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos; para que sean juzgados en carne según los hombres, y vivan en espíritu según Dios.
7Mas el fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración.
8Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados.
9Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.
10Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo a los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.
11Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme a la virtud que Dios suministra: para que en todas cosas sea Dios glorificado por Jesucristo, al cual es gloria e imperio para siempre jamás. Amén.
12Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese;
13Antes bien gozaos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo; para que también en la revelación de su gloria os gocéis en triunfo.
14Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque la gloria y el Espíritu de Dios reposan sobre vosotros. Cierto, según ellos, él es blasfemado, mas según vosotros es glorificado.
15Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por meterse en negocios ajenos.
16Pero si alguno padece como Cristiano, no se avergüence; antes glorifique a Dios en esta parte.
17Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿ qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
18Y si el justo con dificultad se salva, ¿ a dónde aparecerá el infiel y el pecador?
19Y por eso los que son afligidos según la voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, como a fiel Criador, haciendo bien.
Sobre 1 Pedro 4
¿Qué pasa aquí?
Porque Cristo padeció en la carne, los creyentes son llamados a armarse del mismo pensamiento y a vivir el tiempo que queda para la voluntad de Dios y no para los apetitos humanos. Sus antiguos compañeros encuentran extraño que los creyentes ya no corran con ellos, pero el juicio viene para todos. El fin está cerca: sean sobrios para orar, ámense con fervor, practiquen la hospitalidad, usen sus dones como administradores de la gracia de Dios. No se sorprendan por las pruebas de fuego; gócense como participantes de los padecimientos de Cristo, sabiendo que su gloria viene después. Padecer como cristiano no es vergonzoso; es motivo para glorificar a Dios. El juicio comienza por la casa de Dios. Encomienden su alma a un Creador fiel.
¿La idea principal?
Sufrir como cristiano no es señal de que estás haciendo algo mal. Es señal de que estás haciendo algo bien, y la gloria que siguió al sufrimiento de Cristo seguirá también al tuyo.
Una línea para recordar
12: "Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese" Pedro nombra la tentación concreta de quienes están bajo presión, interpretar el sufrimiento como prueba de abandono, y la desarma antes de que eche raíz.
El contexto
Una congregación en Capadocia ha empezado a sentir las consecuencias sociales de su fe. Ya no llegan invitaciones. Vecinos que eran amables ahora son fríos o abiertamente hostiles. Algunos en el grupo empiezan a preguntarse si entendieron algo mal, si hay una versión de esto con menos roce. La carta de Pedro llega en ese momento y dice: esto no es extraño. Así se ve. Gozaos. Usad vuestros dones. Alimentaos unos a otros. Encomendad vuestra alma. El Creador fiel no ha apartado la mirada.
¿Quién aparece?
Los antiguos compañeros, el viejo círculo social, ahora desconcertado y hostil hacia los creyentes que han cambiado. Los creyentes mismos, llamados a administrar sus dones y a practicar la hospitalidad bajo presión. Cristo, cuyo modelo de sufrimiento seguido de gloria es la pauta a la que Pedro vuelve a lo largo del capítulo.
Por qué importa
El capítulo 4 pasa de la conducta en el hogar a la cuestión más amplia de la persecución pública. La lista de dones del versículo 11 supone una comunidad que funciona y usa lo que tiene, la palabra, el servicio, todo presentado como administración de la gracia de Dios y no como distinción personal. La frase sobre el juicio que comienza por la casa de Dios sacude: Pedro no promete que los creyentes estén exentos del examen de Dios, pero dice que se puede confiar en un Creador fiel cuando se le encomienda el alma.
Para cuando sientes...
Para cuando el sufrimiento te hace sentir señalado, como si algo hubiera salido mal que no debía. Pedro dice que la prueba no es extraña: es comunión con los padecimientos de Cristo, y el gozo al otro lado de su gloria está al alcance de todos los que la soportan con él. El capítulo cambia el sentido del dolor sin restarle importancia al dolor mismo.