1 Pedro 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ASIMISMO vosotras, mujeres, sed sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conversación de sus mujeres,
2Considerando vuestra casta conversación, que es en temor.
3El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello, y atavío de oro, ni en compostura de ropas;
4Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.
5Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas a sus maridos:
6Como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningún pavor.
7Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.
8Y finalmente, sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
9No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia.
10Porque el que quiere amar la vida, y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;
11Apártase del mal, y haga bien; busque la paz, y sígala.
12Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones: pero el rostro del Señor está sobre aquellos que hacen mal.
13Y quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros seguís el bien?
14Mas también si alguna cosa padecéis por hacer bien, sois bienaventurados. Por tanto, no temáis por el temor de ellos, ni seáis turbados;
15Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia a cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros:
16Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean confundidos los que blasfeman vuestra buena conversación en Cristo.
17Porque mejor es que padezcáis haciendo bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo mal.
18Porque también Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
19En el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados;
20Los cuales en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es a saber, ocho personas fueron salvas por agua.
21A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva ( no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesucristo:
22El cual está a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo; estando a él sujetos los ángeles, y las potestades, y virtudes.
Sobre 1 Pedro 3
¿Qué pasa aquí?
Pedro se dirige a las esposas en hogares con maridos incrédulos: gánenlos sin palabra, por el peso callado de una vida pura. El verdadero adorno es interior, no exterior. Se dirige a los maridos: honren a sus esposas como coherederas de la gracia, para que sus oraciones no tengan estorbo. Luego, la actitud de la comunidad: unidad, compasión, humildad, bendecir a quienes los maldicen. Estén listos para dar razón de la esperanza que hay en ustedes con mansedumbre. Es mejor sufrir por hacer el bien que por hacer el mal. Cristo mismo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Fue muerto en la carne y vivificado en espíritu, y fue a proclamar su victoria incluso a los espíritus encarcelados.
¿La idea principal?
Vivir con fidelidad dentro de espacios hostiles, sea un hogar o una cultura, es en sí un argumento. Responde con mansedumbre, bendice cuando te maldigan y deja que la esperanza que llevas sea tan visible que la gente pregunte.
Una línea para recordar
15: "Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia a cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros" El famoso versículo de la apologética, situado en un contexto de sufrimiento, no de debate: la esperanza que describe Pedro no es una postura que se discute, sino una realidad visible que provoca la pregunta.
El contexto
Una mujer en una casa de Bitinia se levanta temprano para orar antes de que la casa despierte. Su marido desconfía de su fe y a veces la desprecia. Ella ha intentado explicarle, discutir, apelar a lo que sabe que él valora. Nada de eso lo ha movido. Llega la carta de Pedro y nombra lo que ella ha estado haciendo de todos modos: una casta conversación, que es en temor. El peso callado de una vida vivida con integridad. No se le dice que deje de esperar; se le dice que la esperanza ya está hablando.
¿Quién aparece?
Las esposas con maridos incrédulos, a quienes se habla como agentes de testimonio por su carácter, no por sus argumentos. Los maridos, llamados a honrar a sus esposas no solo por deber, sino porque la vida de oración del hogar depende de ello. Cristo, que padeció como el justo por los injustos, cuya muerte y resurrección anunciaron la victoria sobre todo poder encarcelado.
Por qué importa
El capítulo 3 aplica la teología del sufrimiento al nivel más íntimo: el hogar. El consejo de Pedro a las esposas no es sumisión por sí misma, sino una clase particular de testimonio en una situación social concreta, donde el argumento público está cerrado pero la fidelidad callada no. La referencia a Noé al final traza un paralelo entre los pocos salvados a través del diluvio y la iglesia salvada por el bautismo, y une a los lectores con una larga línea de personas que resistieron cuando el mundo las despreciaba.
Para cuando sientes...
Para cuando intentas vivir con fidelidad en una situación donde las palabras ya no funcionan. Pedro no promete que la situación se resuelva pronto. Describe una manera de vivir que es en sí misma un testimonio, una esperanza que se vuelve tan visible que despierta preguntas sinceras. La invitación es a cuidar esa esperanza en lugar de defenderla.