1 Crónicas 22Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y DIJO David: Esta es la casa de Jehová Dios, y este es el altar del holocausto para Israel.
2Después mandó David que se juntasen los extranjeros que estaban en la tierra de Israel, y señaló de ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de Dios.
3Asimismo aparejó David mucho hierro para la clavazón de las puertas, y para las junturas; y mucho metal sin peso, y madera de cedro sin cuenta.
4Porque los Sidonios y Tirios habían traído a David madera de cedro innumerable.
5Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y tierno, y la casa que se ha de edificar a Jehová ha de ser magnífica por excelencia, para nombre y honra en todas las tierras; ahora pues yo le aparejaré lo necesario. Y preparó David antes de su muerte en grande abundancia.
6Llamó entonces David a Salomón su hijo, y mandóle que edificase casa a Jehová Dios de Israel.
7Y dijo David a Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios.
8Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has traído grandes guerras: no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí:
9He aquí, un hijo te nacerá, el cual será varón de reposo, porque yo le daré quietud de todos sus enemigos en derredor; por tanto su nombre será Salomón; y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días:
10El edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre.
11Ahora pues, hijo mío, sea contigo Jehová, y seas prosperado, y edifiques casa a Jehová tu Dios, como él ha dicho de ti.
12Y Jehová te dé entendimiento y prudencia, y él te dé mandamientos para Israel; y que tú guardes la ley de Jehová tu Dios.
13Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y derechos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes.
14He aquí, yo en mi estrechez he prevenido para la casa de Jehová cien mil talentos de oro, y un millar de millares de talentos de plata: no tiene peso el metal ni el hierro, porque es mucho. Asimismo he aprestado madera y piedra, a lo cual tú añadirás.
15Tú tienes contigo muchos oficiales, canteros, albañiles, y carpinteros, y todo hombre experto en toda obra.
16Del oro, de la plata, del metal, y del hierro, no hay número. Levántate pues, y a la obra; que Jehová será contigo.
17Asimismo mandó David a todos los principales de Israel que diesen ayuda a Salomón su hijo, diciendo:
18No es con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado quietud de todas partes? porque él ha entregado en mi mano los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sujetada delante de Jehová, y delante de su pueblo.
19Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario del Dios Jehová, para traer el arca del pacto de Jehová, y lo santos vasos de Dios, a la casa edificada al nombre de Jehová.
Sobre 1 Crónicas 22
¿Qué pasa aquí?
David declara que el lugar de la era será el sitio del templo y empieza a preparar materiales: cedro, hierro, bronce y piedra en cantidades enormes. En privado le encarga a Salomón la tarea de edificar lo que a él se le prohibió edificar por ser hombre de guerra. La preparación de David es el foco del capítulo.
¿La idea principal?
La aportación de David al templo no fue el edificio mismo, sino la preparación que lo hizo posible; a veces el mayor servicio lo presta la generación que no puede terminar la obra.
Una línea para recordar
5: "Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y tierno, y la casa que se ha de edificar a Jehová ha de ser magnífica por excelencia, para nombre y honra en todas las tierras; ahora pues yo le aparejaré lo necesario." El razonamiento de David vale la pena memorizarlo: no puede edificarla, así que la prepara.
El contexto
David le dice a Salomón en privado: eres tú, no yo. Dios me dijo que no por la sangre en mis manos de las guerras que peleé. Pero esas guerras compraron la paz en la que tú edificarás. Amontona cedro, hierro, bronce y piedra, y le dice a su hijo: he preparado para ti, ahora esfuérzate y hazlo.
¿Quién aparece?
David, que prepara los materiales y da el encargo a Salomón; Salomón, que recibe el encargo de edificar; Natán y Gad, implícitos por la comunicación divina anterior; los extranjeros y forasteros que David recluta para labrar piedra.
Por qué importa
El Cronista dedica más atención a la preparación del templo por David que a cualquier victoria militar. Este es el centro teológico del relato de David en Crónicas: el rey guerrero, con las manos demasiado ensangrentadas para edificar el templo, pasó aun así sus últimos años asegurándose de que se edificara. Esto cambia el marco de cómo se ve la fidelidad.
Para cuando sientes...
Para cuando ves con claridad lo que hay que edificar pero sabes que no serás tú quien lo edifique. La respuesta de David a ese límite fue preparar en abundancia.