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1 Crónicas 21
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1 Crónicas 21Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1MAS Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que contase a Israel.

2Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: Id, contad a Israel desde Beer-seba hasta Dan, y traedme el número de ellos para que yo lo sepa.

3Y dijo Joab: Añada Jehová a su pueblo cien veces otros tantos. Rey señor mío, ¿ no son todos estos siervos de mi señor? ¿ para qué procura mi señor esto, que será pernicioso a Israel?

4Mas el mandamiento del rey pudo más que Joab. Salió por tanto Joab, y fue por todo Israel; y volvió a Jerusalem, y dio la cuenta del número del pueblo a David.

5Y hallóse en todo Israel que sacaban espada, once veces cien mil; y de Judá cuatrocientos y setenta mil hombres que sacaban espada.

6Entre estos no fueron contados los Levitas, ni los hijos de Benjamín, porque Joab abominaba el mandamiento del rey.

7Asimismo desagradó este negocio a los ojos de Dios, e hirió a Israel.

8Y dijo David a Dios: He pecado gravemente en hacer esto: ruégote que hagas pasar la iniquidad de tu siervo, porque yo he hecho muy locamente.

9Y habló Jehová a Gad, vidente de David, diciendo:

10Ve, y habla a David, y dile: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te propongo; escoge de ellas una que yo haga contigo.

11Y viniendo Gad a David, díjole: Así ha dicho Jehová:

12o tres años de hambre; o ser por tres meses deshecho delante de tus enemigos, y que la espada de tus adversarios te alcance; o por tres días la espada de Jehová y pestilencia en la tierra, y que el ángel de Jehová destruya en todo el término de Israel: mira pues qué he de responder al que me ha enviado.

13Entonces David dijo a Gad: Estoy en grande angustia: ruego que yo caiga en la mano de Jehová; porque sus misericordias son muchas en extremo, y que no caiga yo en manos de hombres.

14Así Jehová dio pestilencia en Israel, y cayeron de Israel setenta mil hombres.

15Y envió Jehová el ángel a Jerusalem para destruirla: pero estando él destruyendo, miró Jehová, y arrepintióse de aquel mal,

16Y dijo al ángel que destruía: Basta ya; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Ornán Jebuseo.

17Y alzando David sus ojos, vio al ángel de Jehová, que estaba entre el cielo y la tierra, teniendo un espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusalem. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de sacos.

18Y dijo David a Dios: ¿ No soy yo el que hizo contar el pueblo? Yo mismo soy el que pequé, y ciertamente he hecho mal; mas estas ovejas, ¿ qué han hecho? Jehová Dios mío, sea ahora tu mano contra mí, y contra la casa de mi padre, y no haya plaga en tu pueblo.

19Y el ángel de Jehová ordenó a Gad que dijese a David, que subiese y construyese un altar a Jehová en la era de Ornán Jebuseo.

20Entonces David subió, conforme a la palabra de Gad que le había dicho en nombre de Jehová.

21Y volviéndose Ornán vio al ángel; por lo que se escondieron cuatro hijos suyos que con él estaban. Y Ornán trillaba el trigo.

22Y viniendo David a Ornán, miró este, y vio a David: y saliendo de la era, postróse en tierra a David.

23Entonces dijo David a Ornán: Dame este lugar de la era, en que edifique un altar a Jehová, y dámelo por su cabal precio, para que cese la plaga del pueblo.

24Y Ornán respondió a David: Tómalo para ti, y haga mi señor el rey lo que bien le pareciere: y aun los bueyes daré para el holocausto, y los trillos para leña, y trigo para el presente: yo lo doy todo.

25Entonces el rey David dijo a Ornán: No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio: porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste.

26Y dio David a Ornán por el lugar seiscientos siclos de oro por peso.

27Y edificó allí David un altar a Jehová, en el que ofreció holocaustos y sacrificios pacíficos, e invocó a Jehová, el cual le respondió por fuego de los cielos en el altar del holocausto.

28Y como Jehová habló al ángel, él volvió su espada a la vaina.

29Entonces viendo David que Jehová le había oído en la era de Ornán Jebuseo, sacrificó allí.

30Y el tabernáculo de Jehová que Moisés había hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el alto de Gabaón: Mas David no pudo ir allá a consultar a Dios, porque estaba espantado a causa de la espada del ángel de Jehová.

Sobre 1 Crónicas 21

¿Qué pasa aquí?

Satanás incita a David a contar a Israel. Joab protesta pero obedece. Dios envía una plaga que mata a setenta mil. David se arrepiente. El ángel de Jehová se detiene en la era de Ornán el jebuseo. David compra el lugar, edifica un altar, ofrece sacrificios y la plaga se detiene. Dios le ordena a David edificar allí un altar. Se convierte en el lugar del templo.

¿La idea principal?

Del pecado de David y sus consecuencias devastadoras, Dios saca la ubicación del templo: el lugar de la plaga y del arrepentimiento se vuelve el lugar del sacrificio permanente y del encuentro con Dios.

Una línea para recordar

27: "Y edificó allí David un altar a Jehová, en el que ofreció holocaustos y sacrificios pacíficos, e invocó a Jehová, el cual le respondió por fuego de los cielos en el altar del holocausto." El fuego del cielo confirma el lugar.

El contexto

El ángel está entre la tierra y el cielo, con la espada desenvainada sobre Jerusalén, listo para destruirla. David lo ve y cae sobre su rostro. Pide que el castigo caiga sobre él, no sobre el pueblo. La plaga se detiene. El rey compra la era a precio completo porque no ofrecerá a Dios lo que nada le costó. Esta tierra es santa ahora porque costó todo.

¿Quién aparece?

David, que ordena el censo y luego se arrepiente; Satanás, que incita el censo; Joab, que protesta; Ornán el jebuseo, que ofrece el lugar gratis y recibe un no; el ángel de Jehová, de pie en la era con la espada desenvainada.

Por qué importa

Este capítulo es el eje de todo el libro: el lugar del futuro templo no se identifica mediante una planificación pacífica, sino por la plaga, el arrepentimiento y el fuego divino. Dios escogió el lugar a través de una crisis. Para los lectores posteriores al exilio, que habían vuelto a reconstruir el templo en ese mismo sitio, el capítulo confirmaba que la tierra bajo sus pies fue escogida por fuego y sacrificio.

Para cuando sientes...

Para cuando un fracaso serio trajo consecuencias que no pudiste deshacer, y te preguntas si los escombros pueden llegar a ser algo bueno. La era es la respuesta del Cronista.