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1 Corintios 6
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1 Corintios 6Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1OSA alguno de vosotros, teniendo algo con otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?

2O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿ sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

3O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿ cuánto más las cosas de este siglo?

4Por tanto, si hubiereis de tener juicios de cosas de este siglo, poned para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia.

5Para avergonzaros lo digo. ¿ Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno que pueda juzgar entre sus hermanos;

6Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los infieles?

7Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿ Por qué no sufrís antes la injuria? ¿ por qué no sufrís antes ser defraudados?

8Empero vosotros hacéis la injuria, y defraudáis, y esto a los hermanos.

9No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

10Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios.

11Y esto erais algunos: mas ya sois lavados, mas ya sois santificados, mas ya sois justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

12Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen: todas las cosas me son lícitas, mas yo no me meteré debajo de potestad de nada.

13Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; empero y a él y a ellas deshará Dios. Mas el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo:

14Y Dios que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.

15No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿ Quitaré pues los miembros de Cristo, y los haré miembros de una ramera? Lejos sea.

16O no sabéis que el que se junta con una ramera, es hecho con ella un cuerpo? porque serán, dice, los dos en una carne.

17Empero el que se junta con el Señor, un espíritu es.

18Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

19O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

20Porque comprados sois por precio: glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Sobre 1 Corintios 6

¿Qué pasa aquí?

Pablo aborda dos problemas distintos: creyentes corintios que se demandan unos a otros en tribunales paganos, y la inmoralidad sexual. Sobre los pleitos, sostiene que la iglesia debe resolver sus propias disputas, apelando a su futuro papel de juzgar al mundo y a los ángeles. Sobre el pecado sexual, funda su argumento en una teología del cuerpo: el cuerpo es para el Señor, será resucitado, y es miembro de Cristo y templo del Espíritu Santo. El pecado sexual es destructivo para uno mismo de una manera única.

¿La idea principal?

El cuerpo no es un envase desechable. Porque Cristo lo redimió y el Espíritu habita en él, lo que haces con tu cuerpo tiene peso espiritual. El sexo casual no es un asunto privado.

Una línea para recordar

19: "O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" Pablo traslada el templo de un edificio a un cuerpo, y convierte las decisiones morales personales en una cuestión teológica y no solo ética.

El contexto

Los tribunales de Corinto los presidían magistrados romanos, parte del sistema imperial. Usarlos para resolver disputas entre creyentes habría significado ventilar los agravios de la comunidad ante funcionarios paganos sin ningún marco para juzgar reclamos arraigados en una vida de pacto compartida. Pablo lo ve como una vergüenza pública y como una falta de confianza en los propios recursos morales de la comunidad.

¿Quién aparece?

Pablo habla todo el tiempo en segunda persona del plural, dirigiéndose a la comunidad entera y no a pecadores individuales. Las preguntas retóricas se acumulan con rapidez, cada una con alguna variante de ¿no sabéis?, y exponen lo que los corintios ya deberían entender. El Espíritu Santo aparece como el que habita en el cuerpo de cada creyente.

Por qué importa

La fama de permisividad sexual de Corinto quedó grabada en el antiguo verbo corintizar, que significaba practicar la prostitución. La ciudad tenía una industria sexual comercial considerable, ligada en parte al comercio del puerto. Con ese fondo, Pablo insiste en que hacerse una sola carne con una prostituta tiene un significado espiritual, no es algo trivialmente físico. La resurrección del cuerpo hace que las decisiones corporales importen eternamente.

Para cuando sientes...

Hay urgencia, incluso alarma, en las preguntas retóricas disparadas una tras otra. Pablo no sermonea desde una distancia cómoda. Intenta romper una actitud despreocupada hacia el cuerpo que considera realmente peligrosa para personas que le importan.