Salmo 31Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Al Músico principal: Salmo de David. oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: líbrame en tu justicia.
2Inclina a mí tu oído, líbrame presto; séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
3Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
4Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.
5En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
6Aborrecí a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado.
7Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias.
8Y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en anchura.
9Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
10Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
11De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror a mis conocidos: los que me veían fuera, huían de mí.
12He sido olvidado de su corazón como un muerto: he venido a ser como un vaso perdido.
13Porque he oído afrenta de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, e ideaban quitarme la vida.
14Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú.
15En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
16Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia.
17No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.
18Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio.
19Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
20Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
21Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
22Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando a ti clamaba.
23Amad a Jehová todos vosotros sus santos: a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia.
24Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome vuestro corazón aliento.
Sobre Salmo 31
¿Qué pasa aquí?
Uno de los lamentos más crudos y extensos de David, que recorre imágenes de fortaleza, la entrega de su espíritu, el aborrecimiento de las vanidades ilusorias, el dolor que consume sus años, la calumnia por todas partes, el ser olvidado como un muerto, un vaso quebrado. Luego el giro: "Mas yo en ti confié, oh Jehová." "En tu mano están mis tiempos." La sección final se abre a la alabanza y a la instrucción pastoral. Un salmo de muchos climas.
¿La idea principal?
La vida que el dolor, el aislamiento y la calumnia han vuelto completamente frágil todavía tiene un ancla: los tiempos mismos están en la mano de Dios, no en manos de los enemigos.
Una línea para recordar
15: "En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores." La palabra "tiempos" lo abarca todo: estaciones, circunstancias, la hora de la muerte.
El contexto
Encabezado: "Al Músico principal: Salmo de David." Probablemente del período de persecución de Saúl: la red tendida en secreto (v4), la calumnia y la conspiración (v13), los enemigos que traman quitarle la vida. La cita del v5 por Jesús en el momento de su muerte transformó para siempre la recepción de este salmo en el culto cristiano.
¿Quién aparece?
David como el suplicante aislado, calumniado y quebrantado en el cuerpo; Dios como roca, fortaleza, redentor y guardián de los tiempos; los labios mentirosos, los soberbios; los santos invitados a amar a Jehová al final.
Por qué importa
Jesús citó el verso 5 desde la cruz: "En tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23:46), y así lo convirtió en la oración de la entrega definitiva. La expresión "vaso perdido" (v12) se volvió una imagen central en la tradición contemplativa cristiana. La frase "miedo por todas partes" (v13) la repite Jeremías (20:3) como el nombre de maldición contra Pasur.
Para cuando sientes...
Para cuando sientes que te han olvidado, como se olvida a un muerto, sin que nadie vuelva a preguntar por ti. Este salmo nombra esa clase concreta de soledad.