Números 21Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y OYENDO el Cananeo, el rey de Arad, el cual habitaba al mediodía, que venía Israel por el camino de los centinelas, peleó con Israel, y tomó de él presa.
2Entonces Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si en efecto entregares a este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades.
3Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al Cananeo, y destruyólos a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma.
4Y partieron del monte de Hor, camino del mar Bermejo, para rodear la tierra de Edom; y abatióse el ánimo del pueblo por el camino.
5Y habló el pueblo contra Dios y Moisés: ¿ Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? que ni hay pan, ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.
6Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo: y murió mucho pueblo de Israel.
7Entonces el pueblo vino a Moisés, y dijeron: Pecado hemos por haber hablado contra Jehová, y contra ti: ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
8Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre la bandera: y será que cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
9Y Moisés hizo una serpiente de metal, y púsola sobre la bandera: y fue, que cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de metal, y vivía.
10Y partieron los hijos de Israel, y asentaron campo en Obot.
11Y partidos de Obot, asentaron en Ije-abarim, en el desierto que está delante de Moab, al nacimiento del sol.
12Partidos de allí, asentaron en la arroyada de Zared.
13De allí movieron, y asentaron de la otra parte de Arnón, que está en el desierto, y que sale del término del Amorreo; porque Arnón es término de Moab, entre Moab y el Amorreo.
14Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el mar Bermejo, y en los arroyos de Arnón:
15Y a la corriente de los arroyos que va a parar en Ar, y descansa en el término de Moab.
16Y de allí vinieron a Beer: este es el pozo del cual Jehová dijo a Moisés: Junta el pueblo, y les daré agua.
17Entonces cantó Israel esta canción: Sube, oh pozo; a él cantad:
18Pozo, el cual cavaron los señores; caváronlo los príncipes del pueblo, y el legislador, con sus bordones. Y del desierto vinieron a Matana:
19Y de Matana a Nahaliel: y de Nahaliel a Bamot:
20Y de Bamot al valle que está en los campos de Moab, y a la cumbre de Pisga, que mira a Jesimón.
21Y envió Israel embajadores a Sehón, rey de los Amorreos, diciendo:
22Pasaré por tu tierra: no nos apartaremos por los labrados, ni por las viñas; no beberemos las aguas de los pozos: por el camino real iremos, hasta que pasemos tu término.
23Mas Sehón no dejó pasar a Israel por su término: antes juntó Sehón todo su pueblo, y salió contra Israel en el desierto: y vino a Jahaz, y peleó contra Israel.
24E hirióle Israel a filo de espada, y tomó su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Amón: porque el término de los hijos de Amón era fuerte.
25Y tomó Israel todas estas ciudades: y habitó Israel en todas las ciudades del Amorreo, en Hesbón y en todas sus aldeas.
26Porque Hesbón era la ciudad de Sehón, rey de los Amorreos; el cual había tenido guerra antes con el rey de Moab, y tomado de su poder toda su tierra hasta Arnón.
27Por tanto, dicen los proverbistas: Venid a Hesbón, edifíquese y repárese la ciudad de Sehón:
28Que fuego salió de Hesbón, y llama de la ciudad de Sehón, y consumió a Ar de Moab, a los señores de los altos de Arnón.
29Ay de ti, Moab! Perecido has, pueblo de Quemos: puso sus hijos en huída, y sus hijas en cautividad, por Sehón rey de los Amorreos.
30Mas devastamos el reino de ellos; pereció Hesbón hasta Dibón, y destruimos hasta Nofa y Medeba.
31Así habitó Israel en la tierra del Amorreo.
32Y envió Moisés a reconocer a Jazer; y tomaron sus aldeas, y echaron al Amorreo que estaba allí.
33Y volvieron, y subieron camino de Basán, y salió contra ellos Og rey de Basán, él y todo su pueblo, para pelear en Edrei.
34Entonces Jehová dijo a Moisés: No le tengas miedo, que en tu mano lo he dado, a él y a todo su pueblo, y a su tierra; y harás de él como hiciste de Sehón, rey de los Amorreos, que habitaba en Hesbón.
35E hirieron a él, y a sus hijos, y a toda su gente, sin que le quedara uno, y poseyeron su tierra.
Sobre Números 21
¿Qué pasa aquí?
Israel derrota a Arad después de hacerle un voto a Dios. Vuelven a quejarse del desierto y del maná; Dios envía serpientes venenosas como juicio. Muere gente y el pueblo se arrepiente. Moisés hace una serpiente de bronce sobre un asta: todo el que ha sido mordido y la mira, vive. Israel avanza hacia el norte por Moab, cantando un cántico al cavar un pozo. Derrotan a los reyes amorreos Sehón y Og, y toman su territorio al oriente del Jordán.
¿La idea principal?
La misma generación que se derrumbó en la frontera de Canaán da paso a una generación que empieza a ganar guerras, y mirar hacia lo que Dios proveyó es la diferencia entre la muerte y la vida.
Una línea para recordar
9: "Y Moisés hizo una serpiente de metal, y púsola sobre la bandera: y fue, que cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de metal, y vivía." La cura tiene la forma del problema, y requiere un acto de mirar.
El contexto
El desierto al oriente de Canaán y de Edom, hacia el 1406 a. C. La segunda generación ya está en marcha. Sus victorias contra Sehón y Og son los primeros combates exitosos del período en el desierto. El territorio que toman aquí se convierte en la heredad tribal de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés.
¿Quién aparece?
Moisés, que hace la serpiente de bronce; Sehón rey de los amorreos, que le niega el paso a Israel y es derrotado; Og rey de Basán, otro rey amorreo derrotado; el rey cananeo de Arad, sin nombre; el pueblo, que se queja, es mordido, se arrepiente y mira.
Por qué importa
Jesús cita el episodio de la serpiente de bronce en Juan 3:14 como figura de su propia crucifixión: como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado. El objeto mismo, llamado después Nehustán, fue destruido por Ezequías en 2 Reyes 18 porque la gente había empezado a adorarlo. La historia demuestra que una provisión de gracia puede convertirse en un ídolo.
Para cuando sientes...
Para cuando sufres las consecuencias de algo que tú mismo provocaste y no estás seguro de merecer pedir ayuda. La invitación de este capítulo es sencilla: mira.