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Nehemías 13
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Nehemías 13Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1AQUEL día se leyó en el libro de Moisés oyéndolo el pueblo, y fue hallado en él escrito, que los Amonitas y Moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios;

2Por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, antes alquilaron a Balaam contra ellos, para que los maldijera: mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición.

3como oyeron la ley, apartaron de Israel toda mistura.

4Y antes de esto, Eliasib sacerdote, siendo superintendente de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías,

5Y le había hecho una grande cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, y el perfume, y los vasos, y el diezmo del grano, y del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los Levitas, a los cantores, y a los porteros; y la ofrenda de los sacerdotes.

6Mas a todo esto, yo no estaba en Jerusalem; porque el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia, vine al rey; y al cabo de días fui enviado del rey.

7Y venido a Jerusalem, entendí el mal que había hecho Eliasib en atención a Tobías, haciendo para él cámara en los patios de la casa de Dios.

8Y dolióme en gran manera; y eché todas las alhajas de la casa de Tobías fuera de la cámara;

9Y dije que limpiasen las cámaras, e hice volver allí las alhajas de la casa de Dios, las ofrendas y el perfume.

10Entendí asimismo que las partes de los Levitas no se les habían dado; y que los Levitas y cantores que hacían el servicio se habían huído cada uno a su heredad.

11Y reprendí a los magistrados, y dije: ¿ Por qué está la casa de Dios abandonada? Y juntélos, y púselos en su lugar.

12Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes.

13Y puse por sobrestantes de ellos a Selemías sacerdote, y a Sadoc escriba, y de los Levitas, a Pedaías; y a mano de ellos Hanán hijo de Zacur, hijo de Matanías: pues que eran tenidos por fieles, y de ellos era el repartir a sus hermanos.

14Acuérdate de mí, oh Dios, en orden a esto, y no raigas mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en sus observancias.

15En aquellos días ví en Judá algunos que pisaban en lagares el sábado, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos, y toda suerte de carga, y traían a Jerusalem en día de sábado; y protesté les acerca del día que vendían el mantenimiento.

16También estaban en ella Tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en sábado a los hijos de Judá en Jerusalem.

17Y reprendí a los señores de Judá, y díjeles: ¿ Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día del sábado?

18No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios sobre nosotros todo este mal, y sobre esta ciudad? ¿ Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el sábado?

19Sucedió pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalem antes del sábado, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de sábado no entrasen carga.

20Y quedáronse fuera de Jerusalem una y dos veces los negociantes, y los que vendían toda especie de mercancía.

21Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en sábado.

22Y dije a los Levitas que se purificasen, y viniesen a guardar las puertas, para santificar el día del sábado. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la muchedumbre de tu misericordia.

23Ví asimismo en aquellos días Judíos que habían tomado mujeres de Asdod, Amonitas, y Moabitas:

24Y sus hijos la mitad hablaban asdod, y conforme a la lengua de cada pueblo; que no sabían hablar judaico.

25Y reñí con ellos, y maldíjelos, y herí algunos de ellos, y arranquéles los cabellos, y juramentélos, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, o para vosotros.

26No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas gentes no hubo rey como él, que era amado de su Dios y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun a él hicieron pecar las mujeres extranjeras.

27Y obedeceremos a vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras?

28Y uno de los hijos de Joiada hijo de Eliasib el gran sacerdote, era yerno de Sanbalat Horonita: ahuyentélo por tanto de mí.

29Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los Levitas.

30Limpiélos pues de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y Levitas por sus clases, a cada uno en su obra;

31Y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.

Sobre Nehemías 13

¿Qué pasa aquí?

Después de una ausencia de Jerusalén, Nehemías regresa y encuentra el pacto roto en todos los frentes: a Tobías Amonita le han dado una cámara dentro del templo, a los levitas les han quitado su sustento y han abandonado el servicio del templo, los comerciantes venden en sábado y algunos hombres se han casado con mujeres extranjeras cuyos hijos no saben hablar hebreo. Nehemías reacciona con una corrección enérgica: arroja los muebles de Tobías, restablece las porciones de los levitas, cierra las puertas de la ciudad en sábado y confronta a los hombres de matrimonios mixtos.

¿La idea principal?

La reforma requiere vigilancia constante. Cada generación tiene que volver a comprometerse con lo que firmó la anterior.

Una línea para recordar

13:25: "Y reñí con ellos, y maldíjelos, y herí algunos de ellos, y arranquéles los cabellos, y juramentélos, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, o para vosotros." La corrección de Nehemías es física, no solo verbal.

El contexto

Jerusalén, algún tiempo después del 432 a. C. Nehemías ha vuelto de Persia y encuentra la ciudad reconocible, pero el pacto irreconocible. Entra al recinto del templo y encuentra la cama y los muebles de Tobías en la cámara que debía guardar el grano para los sacerdotes. Él mismo saca los muebles al atrio. Luego va a la puerta de la ciudad y ve a los comerciantes de Tiro montando puestos de pescado en sábado. Al atardecer del viernes cierra él mismo las puertas y duerme allí, desafiándolos a intentarlo otra vez.

¿Quién aparece?

Eliasib el sacerdote, que le dio a Tobías una cámara del templo; Tobías Amonita, instalado dentro del santuario; los levitas, que habían vuelto a sus campos por falta de sustento; los comerciantes del sábado; hombres con esposas extranjeras, entre ellos un nieto del gran sacerdote casado con la hija de Sanbalat.

Por qué importa

El libro termina sin resolución, con Nehemías pidiéndole a Dios que se acuerde de él para bien, no con un resumen triunfal. Ese final honesto hace de Nehemías uno de los libros más realistas del canon. La reforma que parecía tan completa en los capítulos 9 y 10 ya se ha desgastado. La tendencia humana a retroceder no se oculta.

Para cuando sientes...

El capítulo final carga un cansancio particular. Nehemías lo hizo todo bien y aun así se vino abajo. Su oración repetida, "acuérdate de mí, Dios mío", no es triunfal. Es la oración de un hombre que lo ha dado todo y sabe que la obra dura más que cualquier líder.