Nehemías 10Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y LOS que firmaron fueron, Nehemías el gobernador, hijo de Hacalías, y Sedecías,
8Maazías, Bilgai, Semeías: estos, sacerdotes.
9Y Levitas: Jesuá hijo de Azanías, Binúi de los hijos de Henadad, Cadmiel;
10Y sus hermanos Sebanías, Odaía, Celita, Pelaías, Hanán;
12Zachû, Serebías, Sebanías,
14Cabezas del pueblo: Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani,
20Magpías, Mesulam, Hezir,
21Mesezabeel, Sadoc, Jadúa,
27Maluc, Harim, Baana.
28Y el resto del pueblo, los sacerdotes, Levitas, porteros, y cantores, Netineos, y todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todo el que tenía comprensión y discernimiento,
29Adhiriéronse a sus hermanos, sus principales, y vinieron en la protestación y en el juramento de que andarían en la ley de Dios, que fue dada por mano de Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos de Jehová nuestro Señor, y sus juicios y sus estatutos;
30Y que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos.
31que si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercaderías y comestibles en día de sábado, nada tomaríamos de ellos en sábado, ni en día santificado; y que dejaríamos el año séptimo, con remisión de toda deuda.
32Impusímonos además por ley el cargo de contribuir cada año con la tercera parte de un siclo, para la obra de la casa de nuestro Dios;
33Para el pan de la proposición, y para la ofrenda continua, y para el holocausto continuo, de los sábados, y de las nuevas lunas, y de las festividades, y para las santificaciones y sacrificios por el pecado para expiar a Israel, y para toda la obra de la casa de nuestro Dios.
34Echamos también las suertes, los sacerdotes, los Levitas, y el pueblo, acerca de la ofrenda de la leña, para traerla a la casa de nuestro Dios, según las casas de nuestros padres, en los tiempos determinados cada un año, para quemar sobre el altar de Jehová nuestro Dios, como está escrito en la ley.
35Y que cada año traeríamos las primicias de nuestra tierra, y las primicias de todo fruto de todo árbol, a la casa de Jehová:
36Asimismo los primogénitos de nuestros hijos y de nuestras bestias, como está escrito en la ley; y que traeríamos los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios:
37Que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, del vino y del aceite, a los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra a los Levitas; y que los Levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades:
38Y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los Levitas, cuando los Levitas recibirían el diezmo: y que los Levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras en la casa del tesoro.
39Porque a las cámaras han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino, y del aceite; y allí estarán los vasos del santuario, y los sacerdotes que ministran, y los porteros, y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.
Sobre Nehemías 10
¿Qué pasa aquí?
La comunidad sella un pacto escrito delante de Dios. Nehemías firma primero, seguido por sacerdotes, levitas y líderes del pueblo. El pacto los compromete a: no emparentar por matrimonio con los pueblos vecinos, guardar el sábado, observar el año sabático para la tierra y las deudas, sostener el templo, pagar el tributo anual del templo, las ofrendas de leña, las primicias, los primogénitos y los diezmos. La comunidad declara que no abandonará la casa de Dios.
¿La idea principal?
La renovación espiritual que no se convierte en obligaciones concretas suele desvanecerse. El pueblo lo pone por escrito.
Una línea para recordar
10:32: "Impusímonos además por ley el cargo de contribuir cada año con la tercera parte de un siclo, para la obra de la casa de nuestro Dios" El pacto se vuelve concreto en dinero y en calendario.
El contexto
Jerusalén, poco después de la gran confesión. Traen un rollo. Los líderes de la comunidad se reúnen a su alrededor e imprimen sus sellos en la cera o escriben sus nombres en las columnas. Los agricultores comprometen sus primicias. Los comerciantes se comprometen a cerrar sus puestos en sábado. Los padres se comprometen a no arreglar matrimonios con Asdod y Amón. El documento se atestigua, se enrolla y se guarda. Todos se van con el peso de una promesa.
¿Quién aparece?
Nehemías el gobernador, primer firmante; Sedecías y los sacerdotes enumerados; los líderes levitas; los jefes de familia del pueblo, que firman en representación de todos.
Por qué importa
El pacto de Nehemías 10 es el único pacto comunitario firmado formalmente en la Biblia hebrea. Representa un intento consciente de traducir la renovación espiritual de la lectura de Esdras en una práctica institucional continua. La ironía de que el capítulo 13 muestre muchos de estos compromisos rotos en pocos años es el filo más agudo del libro.
Para cuando sientes...
Hay algo conmovedor y frágil a la vez en esta lista de firmas. Todos los presentes lo dicen en serio hoy. La frescura de la renovación es real. El lector que sabe que viene el capítulo 13 lleva una tristeza callada que los firmantes todavía no sienten.