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Mateo 7
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Mateo 7Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1NO juzguéis, para que no seáis juzgados.

2Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán a medir.

3Y ¿ por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?

4O ¿ cómo dirás a tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo?

5Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.

6No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.

7Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

8Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.

9Qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?

10Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?

11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿ cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas a los que le piden?

12Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.

13Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición, y muchos son los que entran por ella.

14Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

15Y guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.

16Por sus frutos los conoceréis. ¿ Cógense uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

17Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos.

18No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos.

19Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego.

20Así que, por sus frutos los conoceréis.

21No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿ no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

23Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.

24Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;

25Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.

26Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

27Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

28Y fue que, como Jesús acabó estas palabras, las gentes se admiraban de su doctrina;

29Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Sobre Mateo 7

¿Qué pasa aquí?

El Sermón termina con enseñanzas sobre el juicio, la oración, la puerta estrecha, los falsos profetas y los cimientos. No juzguéis, o seréis juzgados con la misma medida. Pedid, buscad, llamad: el Padre da buenas dádivas. La regla de oro. La puerta estrecha frente al camino ancho. A los falsos profetas se les conoce por sus frutos. No todo el que dice Señor, Señor entrará en el reino. El hombre prudente edifica sobre la peña. Las multitudes se admiran de la autoridad de Jesús.

¿La idea principal?

El Sermón termina donde empezó: lo que importa no es la actuación religiosa sino una vida construida sobre hacer de verdad lo que Jesús dijo.

Una línea para recordar

12: "Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas." Jesús condensa la Torá en una sola frase y la llama una puerta.

El contexto

Las casas palestinas de esa época se construían en valles donde las crecidas repentinas podían llegar sin aviso. Una casa sobre la arena en el lecho de un arroyo seco era una verdadera apuesta. Una casa sobre la roca era la única opción segura. Los oyentes de Jesús habrían visto casas arrastradas por el agua. La imagen tenía fuerza.

¿Quién aparece?

Jesús, que cierra el sermón; las multitudes, que reaccionan con asombro; los falsos profetas implícitos; los dos constructores, uno sobre la peña y otro sobre la arena.

Por qué importa

El final del sermón es un desafío: oír estas palabras no basta. Los dos constructores oyen la misma enseñanza. La diferencia es si actúan. Mateo pone al final la reacción de la multitud: reconocieron que Jesús enseñaba con autoridad, no como sus escribas. Ese es todo el punto.

Para cuando sientes...

Para cuando sabes lo correcto y todavía no lo has hecho. La casa sobre la arena no la construye la ignorancia sino la demora. La tormenta revela lo que el cimiento fue desde el principio.