Mateo 28Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y LA víspera de sábado, que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, a ver el sepulcro.
2Y he aquí, fue hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella.
3Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.
4Y de miedo de él los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.
5Y respondiendo el ángel, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, que fue crucificado.
6No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
7E id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos: y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis; he aquí, os lo he dicho.
8Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a sus discípulos,
9He aquí, Jesús les sale al encuentro, diciendo: Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron.
10Entonces Jesús les dice: No temáis: id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.
11Y yendo ellas, he aquí unos de la guardia vinieron a la ciudad, y dieron aviso a los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.
12Y juntados con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados,
13Diciendo: Decid: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros.
14Y si esto fuere oído del presidente, nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros.
15Y ellos, tomando el dinero, hicieron como estaban instruídos: y este dicho fue divulgado entre los Judíos hasta el día de hoy.
16Mas los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
17Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.
18Y llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
20Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Sobre Mateo 28
¿Qué pasa aquí?
Al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María van al sepulcro. Un terremoto, un ángel, la piedra removida. Los guardas quedan como muertos. El ángel dice a las mujeres: ha resucitado, id a decirlo a sus discípulos, lo veréis en Galilea. Se van con temor y gran gozo. Jesús les sale al encuentro en el camino; ellas abrazan sus pies y lo adoran. Los príncipes de los sacerdotes sobornan a los guardas para que difundan una versión falsa. Jesús se encuentra con los once en un monte de Galilea. Declara que tiene toda potestad, los comisiona para hacer discípulos de todas las naciones y promete estar con ellos hasta el fin del mundo.
¿La idea principal?
El evangelio que empezó con una genealogía para probar que Jesús pertenece a Israel termina con una comisión que envía a sus seguidores a todas las naciones de la tierra.
Una línea para recordar
19: "Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:" El alcance se amplía en una sola frase, de las ovejas perdidas de Israel a todas las naciones de la tierra.
El contexto
El monte de Galilea no tiene nombre. Los once vuelven al norte, a donde todo empezó, a donde fueron llamados los pescadores y se predicó el sermón. La Gran Comisión no ocurre en Jerusalén sino en Galilea, entre gente trabajadora en una ladera, que es donde siempre ha vivido el evangelio de Mateo.
¿Quién aparece?
María Magdalena y la otra María, primeras testigos; el ángel que da el anuncio; los guardas que quedan como muertos; Jesús resucitado; los once en el monte de Galilea, algunos de los cuales todavía dudan.
Por qué importa
La Gran Comisión cierra Mateo con una fórmula trinitaria y un mandato geográfico sin límites. El algunos dudaban del versículo 17 es uno de los detalles más honestos de los relatos de la resurrección: la adoración y la duda conviven en la misma escena. Jesús no se ocupa de la duda; da la misión de todos modos. La promesa final, yo estoy con vosotros todos los días, hace eco del Emanuel del capítulo 1.
Para cuando sientes...
Para cuando lo que esperabas ha sucedido de verdad y no estás seguro de poder creerlo. Las mujeres salen del sepulcro con temor y gran gozo a la vez. Ambos son reales. La resurrección no quita el miedo; corre junto a él.