Lucas 24Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y EL primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado, y algunas otras mujeres con ellas.
2Y hallaron la piedra revuelta del sepulcro.
3Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
4Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;
5Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro a tierra, les dijeron: ¿ Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
6No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló, cuando aun estaba en Galilea,
7Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.
8Entonces ellas se acordaron de sus palabras,
9Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.
10Y eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, las que dijeron estas cosas a los apóstoles.
11Mas a ellos les parecían como locura las palabras de ellas, y no las creyeron.
12Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro: y como miró dentro, vio solos los lienzos echados; y se fue maravillándose de lo que había sucedido.
13Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emaús.
14E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido.
15Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, e iba con ellos juntamente.
16Mas los ojos de ellos estaban embargados, para que no le conociesen.
17Y díjoles: ¿ Qué pláticas son estas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes?
18Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿ Tú solo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días?
19Entonces él les dijo: ¿ Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
20Y cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes y nuestros príncipes a condenación de muerte, y le crucificaron.
21Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel: y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer día que esto ha acontecido.
22Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro:
23Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive.
24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho; mas a él no le vieron.
25Entonces él les dijo: ¡ Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
27Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían.
28Y llegaron a la aldea a donde iban: y él hizo como que iba más lejos.
29Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró pues a estarse con ellos.
30Y aconteció, que estando sentado con ellos a la mesa, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles.
31Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos.
32Y decían el uno al otro: ¿ No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
33Y levantándose en la misma hora, tornáronse a Jerusalem, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos.
34Que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.
35Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo había sido conocido de ellos al partir el pan.
36Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, él se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.
37Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían espíritu.
38Mas él les dice: ¿ Por qué estáis turbados, y suben pensamientos a vuestros corazones?
39Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
40Y en diciendo esto, les mostró las manos y los pies.
41Y no creyéndolo aún ellos de gozo, y maravillados, díjoles: ¿ Tenéis aquí algo de comer?
42Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.
43Y él tomó, y comió delante de ellos.
44Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos.
45Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras;
46Y díjoles: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
47Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.
48Y vosotros sois testigos de estas cosas.
49Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto.
50Y sacólos fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo.
51Y aconteció que bendiciéndolos, se fue de ellos; y era llevado arriba al cielo.
52Y ellos, después de haberle adorado, se volvieron a Jerusalem con gran gozo;
53Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.
Sobre Lucas 24
¿Qué pasa aquí?
Muy de mañana el domingo, unas mujeres llegan al sepulcro con especias y encuentran la piedra removida y el cuerpo ausente. Dos varones con vestiduras resplandecientes les dicen que ha resucitado; él lo había dicho. Ellas avisan a los once y no les creen. Pedro corre a comprobarlo. Esa tarde, dos discípulos caminan hacia Emaús; un desconocido se une a ellos y les explica las Escrituras. Lo invitan a quedarse; él parte el pan y lo reconocen; desaparece. Vuelven corriendo a Jerusalén. Jesús se aparece en medio de ellos, los invita a tocarlo, come pescado, les abre el entendimiento y asciende.
¿La idea principal?
A Jesús resucitado lo ven primero unas mujeres cuyo testimonio es descartado, y luego lo reconocen al partir el pan personas que hablaron con él durante horas sin saber quién era.
Una línea para recordar
5: "Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro a tierra, les dijeron: ¿ Por qué buscáis entre los muertos al que vive?" La pregunta que replantea cada capítulo anterior. Hacia aquí iba toda la historia.
El contexto
Emaús estaba a unos once kilómetros de Jerusalén. La caminata habría durado unas dos horas. Los discípulos se alejaban de la ciudad, no se acercaban a ella, lo cual te dice adónde se había ido su esperanza. El desconocido que se les une les explica a Moisés y a los profetas durante todo el camino, y no lo reconocen hasta la comida. Lucas termina el Evangelio con los discípulos siempre en el templo, alabando a Dios, cerrando el círculo en el lugar donde estaba Zacarías en el versículo cinco del capítulo uno.
¿Quién aparece?
María Magdalena, Juana, María madre de Jacobo y las demás mujeres, las primeras testigos; los dos discípulos del camino a Emaús; Cleofas, uno de los dos, con nombre; Jesús resucitado, que camina con ellos sin ser reconocido y luego desaparece; los once discípulos, que creen estar viendo un espíritu.
Por qué importa
En la tradición legal judía y romana del primer siglo, las mujeres no se consideraban testigos confiables. Lucas presenta a las mujeres como las primeras y principales testigos del sepulcro vacío y del anuncio de la resurrección, y luego señala que los apóstoles no les creyeron. La ironía es deliberada. Los de dentro descartaron el testimonio del que depende toda la historia.
Para cuando sientes...
Para cuando ya sucedió lo peor y sigues haciendo las cosas por inercia, todavía llevando las especias a un cuerpo que esperas encontrar. El desconocido del camino a Emaús caminó junto al dolor durante horas antes de partir el pan.